Es verdad que Hitler nunca había ocultado que, si algún día alcanzaba el gobierno, lo primero que haría sería liquidar la democracia, pero pocos lo tomaron en serio. La indiferencia campaba entre una población que sobrevivía a duras penas los rigores de la crisis económica mundial. El 2 de febrero de 1933, un importante periódico para lectores judíos alemanes publicaba el siguiente editorial: "No suscribimos el punto de vista de que el señor Hitler y sus amigos, que por fin están en posesión del poder que tanto tiempo llevaban deseando, vayan a