Como veo que últimamente han salido bastantes noticias sobre ajedrez, se me ha ocurrido que los menenates aficionados podíamos jugar entre nosotros de vez en cuando.
Para ello, en el portal gratuito de Chess.com he creado un club de ajedrez al que os invito a uniros.
Una vez allí, o compartiendo el nombre de usuario en los comentarios, podemos añadirnos o buscarnos y jugar una partida cuando surja.
Por cierto: yo allí soy Javert97, como lo era aquí cuando empecé.
Espero que os guste la idea. Nos vemos.
Hoy todos mis alumnos han hecho huelga unánimemente. Es la primera vez que, por una causa distinta a las fiestas de Derecho, toda una clase se pone de acuerdo para decirme que no van a venir.
La verdad es que la huelga ha sido histórica. Masiva, pacífica y con una filosofía basada en convencer en lugar de imponer (no he visto ni un solo piquete coactivo).
El machismo es como el racismo o la homofobia: un excremento ideológico que antepone mantras irracionales y prejuicios sin fundamento a la obviedad de que todos tenemos una misma dignidad independientemente del color o la forma de nuestro cuerpo, y de que no hay virtudes o defectos masculinos o femeninos, sino solamente humanos.
El machismo, como el racismo o la homofobia, lleva siglos imponiéndose a través de la fuerza bruta, la ignorancia y la propaganda. Durante el franquismo, era uno de los pilares de la ideología oficial del Estado, situación que entroncaba con los siglos pasados (con el pequeño paréntesis republicano). Por eso cuesta tanto superarlo. Porque ha contado con todos los recursos para su difusión e imposición a lo largo de los siglos, y porque a algunos les interesa que siga existiendo. Igual que el racismo. Crear ciudadanos de segunda siempre es útil para quien pretende abusar de ellos, sea en el servicio de limpieza de un hotel o en un campo de lechugas.
Y como siempre, los cambios se consiguen con el grito creciente y sostenido de sus protagonistas. Lo de hoy ha sido un hito que nos acerca más que nunca a un objetivo que solo se consigue con la lucha frente a quienes niegan la igualdad y la visibilizacion ante la ciudadanía de que todos somos iguales en valor, derechos y dignidad. Una visibilizacion que sirva para educar desde el día a día, porque el mejor antídoto contra los prejuicios es la Razón, proyectada sobre la enseñanza y sobre la calle. Para que las nuevas generaciones tengan una cadena menos entre sus pies.

Auténtico despropósito de artículo en The Objective cuando se analiza el exceso de fallecimientos durante ese año. Son unos cuantos los errores, pero vamos a analizarlos uno a uno.

¿Mueren 117 personas cada día por causas desconocidas?. Que haya exceso de mortalidad no quiere decir que los que mueren de mas lo hagan por causas desconocidas. En cada fallecimiento hay un certificado de defunción donde se indica la causa de la muerta y los fallecimientos sin causa determinada no suelen ser tantos. Para saber concretamente las causas de las defunciones de este año hay que esperar a que se consoliden los datos por el INE y suele ser una información que se publica con casi un año de retraso. La correspondiente a 2020 se publicó en noviembre del año pasado.

¿De dónde sale ese aumento del 94% del exceso respecto a 2019?. Si nos atenemos a los datos que hay en el artículo, de 2.862 a 32.058, el incremento es de 1020%. Indagando de donde ha podido salir ese 94%, he encontrado que puede haber sido de confundir el cálculo de un incremento con un descuento: 2.862 en 2019 hacen 7,8 al día y 32.058, hasta acabar septiembre, hacen 117, 4 al día. De 117,4 a 7,8, el descenso es casi un 94%.

Cuando se ponen a desglosar los excesos por tramos de edad, resulta que la suma es mayor que el exceso total de 32.058: 23.239+6.393+2.911+1.655+236+102=34.536

Estos datos de EuroMomo no son del exceso de fallecimientos en 2022, corresponden sólo al exceso del mes de julio. El exceso acumulado durante 2022 está actualmente por debajo del 10%.

Y para acabar, el despropósito es tal que hasta han convertido septiembre en un mes de 31 días.

Ojalá pudiera ser de derechas. Lo tienen todo a su favor.
Los medios de comunicación, los jueces, las fuerzas de seguridad del estado, la religión, la tradición, la monarquía, los simbolos del país e, incluso y cada vez más, las redes sociales. Toda una máquina bien engrasada para asegurarse de que su ideología está bien protegida y perdurará en el tiempo.
Sin embargo, ¿qué tenemos los de izquierdas?
Periodistas que ante cualquier mínimo error de nuestros partidos lo engrosan, abrillantan y televisan cacareados entre tertulianos sin ningún pudor ante múltiples cámaras de eco que se retroalimentan unas a otras.
Jueces que no dudan en alargar casos que abren telediarios y ocupan portadas y cuyos archivos se van acumulando uno tras otro y que no son dignos ni de un pie de página en la sección de esquelas.
Policias, guardias civiles y antidisturbios que se inventan testimonios, que enchironan a inocentes y que abren cabezas por la mañana y duermen a pierna suelta por la noche.
Bots, youtubers y espontaneos que repiten bulos, reprochan a la izquierda pecados que la derecha cometió con anterioridad amplificados por mil, que inventan adjetivos yuxtapuestos dignos de algún comic de Mortadelo y Filemón y que repiten eslóganes basados en terroristas mientras reprochan los pactos con los primos terceros de dichos terroristas.
Y una oposición que no duda en llevar a cabo prácticas mafiosas que incluso sonrojarían a la verdadera mafia, que no dudaron en utilizar la fundación de un asesiando por terroristas para blanquear dinero, que han utilizado todo el poder del estado para perjudicar al rival político, que con los restos humeantes de las víctimas del mayor atentado del país todavía esparcidos en los arcenes de Atocha se dedicaron a mentir a todo el país, que se burlaron de las víctimas del mayor accidente de metro de la historia de Europa que todavía sigue sin responsables, que se han repartido sobres, sobresueldos, tarjetas black y hasta el dinero destinado a hospitales en el tercer mundo.
Y que, sin embargo, no solo arrasa en las elecciones, si no que, encima, engendra a un clon retorcido y malvado que amenaza los derechos de millones de ciudadanos y a la propia esencia de la democracia.
Porque para le derecha nunca es suficiente.
No es suficiente con que el 99% de los medios bailen a su son, quieren el 100%.
No es suficiente ganar las elecciones, quieren que la gente no pueda vator a los partidos que a ellos no les gusten.
No es suficiente que el emérito campechano emigre sin que rinda cuentas, quieren que todos le rindamos pleitesía.
No es suficiente con meter la religión en la escuela, nos la quieren meter por el gaznate.
No es suficiente con humillar a los que no piensan como ellos, quieren que dejemos de ser visibles, que dejemos de existir.
Fusilar a 28 millones.
Con eso es con lo único que tendrían suficiente.

Publica hoy La Razón un gráfico sobre el número de nacimientos en las distintas CCAA, pero al ser un gráfico con valores absolutos, es muy poco informativo y muestra lo lógico: hay más nacimientos en las CCAA más pobladas y menos, en las que tienen menor población. Es mucho más informativo el que publica el diario El Mundo sobre el mismo tema, pero basado en la tasa de natalidad.

Aquí podemos ver que algunas CCAA pequeñas tienen una tasa de natalidad entre las más elevadas.
Es un problema similar a este destacado de Expansión: que Madrid y Barcelona acaparen el 28% de los nacimientos (27,7% en realidad) es lo lógico cuando se tiene en cuenta que acaparan el 26,4% del total de población de España. En cambio, Teruel es la segunda provincia menos poblada y tiene un número reducido de nacimientos por ello, pero su tasa de natalidad (6,9) es, por ejemplo, superior a Las Palmas (5,97) que tiene 10 veces más población y, por ello, un número de nacimientos muy superior.
Yo que queréis que os diga, pero viendo que pueden venir con explosivos instalados de fábrica, los dispositivos electrónicos los voy a llevar cada día más lejos de mi pellejo.
Y el que no haya pensado en este efecto secundario del ataque israelí, es que no conoce la naturaleza humana. ¿De verdad nos apetece llevar encima una cosa como un smartwatch, que puede explotar con una orden remota y dejarnos mancos o matarnos directamente? ¿Os imagináis lo que puede ser una explosión de uno de esos cacharros que monitorizan tus calorías y tus flatulencias mientras haces ejercicio? Como mínimo te arrancan un brazo, y si no te desangras antes de llegar al hospital, vas a perder peso sin ninguna duda, porque un brazo puede pesar cuatro o cinco kilos.
Que sí, que ya llevamos el teléfono móvil, pero habrá que llevarlo en un bolso, o lejos del cuerpo, y habrá que evitar cualquier cosa que vaya demasiado cerca de uno. ¿Os imagináis lo que pueden ser cinco gramos de explosivo en unos auriculares? Te vuelan la cabeza, joer. Y todos sabemos que esos auriculares tan modernos y tan chulos se pueden activar a distancia por mil medios diferentes. Por ejemplo, cuando escuches reggaeton, o cuando escuches a alguien que habla mal de Israel, o cuando le salga de las narices, en resumen, al que pague el artefacto, que para eso paga y elige el momento de la explosión.
Y bueno, no hablemos ya de que el coche bomba te lo manden montado de fábrica, y te lo puedan activar en cualquier ITV, o mejor aún en cualquier túnel, con uno de esos arcos como los de los supermercados. Porque a ver, si sacas una botella de anís y pita, con una pegatina de medio céntimo, imaginaos lo que puede hacer uno un poco más potente conectado a un explosivo en vez de a un chivato sonoro. Pequeño explosivo en el depósito de combustible y a volar en cuanto te lo activen. Nunca lo detectarías.
Así que, queridos hipocondriacos y queridos neuróticos, los israelíes acaban de inaugurar la hora del ataque indiscriminado. ¿O alguien piensa que esos aparatos sólo los tenían miembros de Hezbollah? Los tenía cualquiera, en casa, en cualquier lado, en manos del crío, en manos de la abuela. Pero les dio igual. Y les va a seguir dando igual. Porque lo que importa no es la herida, sino el miedo.
Yo ya me pregunto si después de escribir esto me atreveré a encender la radio. Y tù, que lees este medio y no otro, cuidadito con el ratón del ordenador. ¿Te imaginas lo que pueden hacer ahí veinte gramos de explosivo? Menéame es muy anntisemita. No te arriesgues.
Y si lo del ratón es chungo, imagina si estalla el monitor. ¿Por qué no?
Los bots de Estados Unidos e Israel están saltando coordinadamente en redes sociales amenazando a España, pidiendo que sea el siguiente país en ser atacado por la coalición de pederastas, asesinos, violadores, caníbales, ladrones, especuladores.

Sus bots repiten como loros en redes sociales que deben intervenir España, que el gobierno de España es satánico, que hay que atacar a España ante la postura contra el eje epsteiniano de asesinos, violadores, pederastas, canibales, criminales de guerras, genocidas y sionistas. Simplemente hay que abrir hoy las redes y leer.
No olvidéis que también la clase de Epstein financia a Alianza Catalana y Vox que solo hacen que enfrentarnos los unos con los otros, rompiendo consensos. Como toda la historia se ha reclamado a este tipo de clase de pederastas, satanicos, asesinos, criminales, especuladores.

Este gráfico de áreas aparecido en la portada de El Economista es un buen ejemplo de como no hay que realizarlos. En un gráfico de áreas, estas deben ser proporcionales a los valores, pero si 3.000/1.484=2,02, no se puede hacer el radio del círculo correspondiente a 3.000 el de 1.484 multiplicado por 2,02, porque como el área aumenta con el cuadrado del radio, el área del segundo círculo sería 4,09 veces la del primero, rompiendo la proporcionalidad. Para respetar la proporcionalidad, el radio del segundo circulo debería ser la raíz cuadrada de 2,02, es decir 1,42 veces el radio del primero.
El gráfico correcto debería ser como este:

Para escribir bien, hay que releer muchas veces lo que escribes, cosa que yo no hago, por ejemplo. Al menos, aquí.
Para escribir bien, además de escribir con corrección (que no es lo mismo), conviene pedirle a alguien que lea en voz alta lo que hemos escrito; y después de habernos cortado las venas al escucharle, pensar si es que ese amigo o ese novio no saben leer, o es que nosotros no sabemos poner una puñetera coma en su sitio. Porque el que escribe tiene la frase en su mente, con sus correspondientes pausas y su adecuado tono, pero el que está leyendo no puede saber lo que querías decirle, ni cómo, si lo escrito no está correctamente acotado.
Escribir bien es saber elegir el narrador, pensado desde el primer momento cual se adapta mejor a lo que vamos a contar, cual será más creíble y cual podrá disponer de mayores recursos narrativos. Porque la primera persona mola mucho, por ejemplo, porque resulta fácil, cercana y hasta vibrante, pero se convierte en un estorbo de tres pares de cojones si en algún momento quieres narrar las reflexiones de otro personaje. "María pensó que aquel día no quiso esperarla. A veces se le pasaban por la cabeza esa clase de ideas sombrías sobre Juanjo". Bien, vale, pero si la historia está contada en primera persona, te metes en la cabeza de María porque tú lo vales. Y la primera persona omnisciente ya es una pasada. Que se puede hacer, pero hay que andar al tanto...
Escribir bien es elegir el lapso temporal en que se va a desarrollar la historia y respetar el ritmo. Porque los hay que hacen transcurrir su historia en dos años, y dedican noventa páginas a la primera semana, mientras te presentan a sus personajes, otras noventa a los dos años menos un día restantes, y otras noventa al día final donde todo acaba atropelladamente. Y puede ser necesario hacer pasar el tiempo de manera desigual, pero cuidado con eso.
Escribir bien es respetar el tono, sin que los estados de ánimo del autor se traspasen a sus personajes. Porque lleva mucho tiempo, por ejemplo, escribir una novela, y no es de recibo que el carácter de los personajes varíe según te hayan tratado en el trabajo, o según te hayan sentado las tres copas de la noche anterior. Los personajes no se vuelven vehementes de pronto, ni se ríen de lo que tú te reirías. O tienen vida y opiniones propias, o eres tú travestido.
Escribir bien es saber dosificar la información, planificar lo que los personajes saben y lo sabe el lector. Eso de dejar que la historia fluya por sí misma es de fumetas literarios. Si te dejas llevar por la corriente, irás hacia abajo. Cualquier río te puede enseñar eso. No es tan difícil. Planifica: haz un esquema; estructura las ideas y los hechos.
Escribir bien es saber callarte lo que sabes y no aprovechar cualquier ocasión para demostrar tu dominio sobre el tema. Ya sé que te has documentado leyendo veinte libros sobre Juana de Arco, pero si me dices en qué museo están sus bragas pues, como lector, me cabreo. Y si pones a dos personajes a tener un diálogo erudito sobre ese tema del que tanto sabes, ya es que te mato a hostias.
Escribir bien es permitir al lector que emita los juicios sobre los hechos y los personajes. Si me quieres obligar a que un personaje me caiga bien o me caiga mal, me enfado. Si emites juicios de valor sobre los hechos o las épocas, no escribes novela: escribes propaganda. Si juzgas la ética de los personajes o los hechos desde tu papel de narrador, pásate a la escritura de misales y catecismos.
Y escribir bien es, ante todo, tener algo interesante que contar o un punto de vista novedoso para algo común. A la gente no le interesa lo que sientes mientras te la cascas. No le interesan tus vendettas personales contra aquella chica que folló con todos menos contigo. No le interesa lo bien o mal que lo pasaba tu familia en el año cincuenta. O podría ser que sí, pero para eso tendrías que aportar un punto de vista original y atractivo, o convertir la palabra en un arte. Porque, aunque esté equivocado, suelo decir que Ana Karenina, la Regenta y Madame Bovary son la misma historia: la vida de una desgraciada medio tonta que extiende la desgracia a su alrededor a fuerza de hacer gilipolleces. Y sin embargo, vaya por dios, las tres son putas obras maestras. Así que hasta los tontos y sus tonterías pueden convertirse en un tema literario fascinante si eres Tolstoi, Clarín o Flaubert. Pero como lo normal es que no lo seamos, más nos vale elegir un tema y un tono que tengan verdadero atractivo. Y tratarlo con respeto.
Con empezar por todo esto, ya llevamos un trecho andado.
Suerte.
Con exquisita afabilidad, como un pastor despidiendo a los fieles a la puerta de su templo, Sir Benjamin Malory estrecha uno a uno la mano de los miembros de la Scottish Society for Researching of Unexplained, una de las más reputadas del Edimburgo elegante por la calidad de sus miembros. A pesar de las protestas casi unánimes de los demás socios, acaba de presentar su dimisión como presidente y su baja como miembro, absolutamente resuelto a no ofrecer ninguna explicación sobre lo ocurrido.
Sólo una hora antes Sir Benjamin maldecía el infausto momento en que se le había ocurrido invitar a aquel condenado Dr. Shore, geólogo y psiquiatra, a la sociedad paracientífica que pocas semanas atrás le brindara el honor de la presidencia. A priori, la elección del invitado no parecía ninguna insensatez, ni tampoco había sido una decisión poco meditada: los muchos y celebrados experimentos del doctor en el campo de la detección de presencias paranormales parecieron un inmejorable aval para elegirlo como primer conferenciante dentro del ciclo programado. De hecho, todos los miembros de la Sociedad que vivían a menos de cien millas acudieron puntualmente para ocupar su sitio en el salón. A la hora de inicio de la conferencia sólo quedaba media docena de sillas vacías, tantas como cartas de disculpa dirigidas a Si Benjamin felicitándole por su criterio y aclarando que la inasistencia se debía a otras razones, y nunca a desinterés por el acto programado.
Cuando el doctor Shore se presentó en la sala fue recibido con una cerrada ovación que dio paso enseguida a un silencio casi ritual, somo si el eminente especialista en fenómenos paranormales se dispusiera a conjurar un espectro sobre la tarima en vez de a exponer sus conocimientos sobre los procedimientos técnicos.
Los primeros treinta minutos, destinados a explicar la metodología de sus experimentos, resultaron verdaderamente sustanciales, brillantes hasta el punto de obligar a los asistentes —poco inclinados normalmente a reconocerse legos en tales materias— a tomar notas sobre la marcha del torrente de novedades que desde el estrado se exponía.
Concluida la detallada descripción de los procedimientos, el doctor Shore pasó acto seguido a enumerar los hallazgos a que estos habían dado lugar, deteniéndose muy especialmente en las magníficas fotografías de hectoplasmas que se habían ido acumulando en su laboratorio. Tres de ellas fueron pasaron ansiosamente de mano en mano por el salón, entre murmullos admirativos que rompieron por vez primera el silencio casi sacro mantenido hasta ese momento.
Si la conferencia hubiera concluido en ese punto, Sir Benjamin Malory hubiera podido seguir dedicando su tiempo a la gratificante desocupación de presidir la Sociedad, y con todos los parabienes además, pero el Dr. Shore pasó a continuación a describir, aún más minuciosamente si cabe, las técnicas con que los mediums profesionales falsificaban tales pruebas. No menos de una docena de ellos estaban presentes, pero ninguno quiso ser el primero en darse por aludido mientras desfilaba ante el público una veintena de fraudes, trucos de magia, prestidigitación, manipulación de placas fotográficas y cuantas añagazas pasaron alguna vez por mente humana: los fuegos fatuos fueron acumulaciones de fósforo, la maldición de Tutankhamon envenenamiento por esporas de un hongo venenoso y hasta la resurrección de Jesucristo se convirtió en pocos instantes en un simple acto de profanación de sepulcros. El irrefrenable doctor había conseguido en sólo quince minutos poner en su contra a los mediums, los investigadores de la magia egipcia y hasta a los cristianos en general, pero el malestar se tornó ya en estupor cuando, tras recoger las fotografías que con tanto agrado acababa de contemplar su auditorio, pasó a describir los métodos que él mismo había empleado para conseguir aquellas falsificaciones. Y lo dijo así, textualmente.
El altercado que contemplaron los adustos salones de la Royal Society diez años antes con motivo de la poco diplomática teoría de William Walham fue una tibia protesta comparado con el que allí se formó. Acaso los caballeros de la Royal conservaran cierta compostura en aquellos momentos por débito a su linaje y posición, también porque vivían casi todos de otra cosa (rentas, principalmente), pero el abigarrado catálogo de quiromantes, mediums, egiptólogos, hipnotistas, astrólogos, espiritistas, hechiceros, adivinos, telépatas, exorcistas y levitantes, se tomó mucho peor que fuera tan directa e impúdicamente vituperado su medio de subsistencia. No se pararon tales personajes en apelativos cultos: fue mencionada allí la madre del doctor, la compleja identificación de su padre, sus gustos sexuales, el consentido adulterio de su esposa y su extraordinario parecido con no pocas especies animales de poco recomendable aspecto y cualidades.
El Presidente, Mr. Malory, más por sentirse en su deber que por desacuerdo con lo escuchado de labios de sus administrados, trató de poner orden, pero sólo lo consiguió cuando los insultos comenzaron a ser repetitivos. Al fin, tras arduos esfuerzos, logró imponer su voz sobre el griterío, y la severidad judicial de sus palabras decretó al fin una pizca de sensatez en aquel injurioso maremágnum.
—Abandonar la conducta que dos mil años de civilización nos han enseñado como la más apropiada entre personas razonables no va ayudar en absoluto a demostrar lo veraz de nuestras posturas. Guarden, por tanto, silencio, y escuchemos lo que el doctor tenga que decirnos.
—Gracias— empezó el doctor, que se había mantenido absolutamente indiferente al escándalo de la platea—. Quería decir hace un momento que mis investigaciones no han hallado más que fraudes porque no es posible otra cosa en el campo que nos ocupa. No sabemos qué hacer con los muertos y como nuestra conciencia no nos permite abandonar a los seres queridos en el cementerio y dejar que allí se pudran tranquilamente, inventamos mil historias distintas con que resucitarlos a medias. Pero esto, que podría parecer una muestra de hipocresía, es en realidad una demostración de la íntima bondad del ser humano, porque los resucitamos con poderes extraordinarios, con conocimiento e inteligencia superlativas. De este modo llegamos a la extraña conclusión de que la muerte aporta al hombre más de lo que le quita, pues hasta el fantasma del más imbécil puede responder a las difíciles inquisiciones de un espiritista avezado. Pero señoras y señores, es mi deber científico intentar ser un poco más riguroso; no quiero atacar la fe de nadie, pero me gustaría ayudarles a sostener esa misma fe con un mínimo de seriedad, con un razonamiento que tiene que ser aceptado cualquiera que sean las creencias de quienes me escuchan: los muertos pueden ir al cielo o al infierno, según los creyentes, o a ninguna parte, según los ateos, pero de ninguna manera es admisible pensar que se quedan por aquí, flotando en el vacío, a la espera de juicio, como si la celestial administración de justicia padeciera los mismos retrasos y dilaciones que la nuestra. Reconozco, cierto es, que a lo largo de la historia son tantos los casos en que se informa de su presencia que sólo ese motivo es suficiente para dar crédito a su existencia, pero si por un momento se deciden a razonar, convendrán conmigo en que tan perenne es su presencia en la historia como las causas que a mi parecer originan la alucinación que les da vida: el miedo a la muerte y el bochornoso deseo de justificar lo injustificable.
Nuevos murmullos, atajados sin piedad por la presidencia. El doctor Shore prosiguió su disertación:
—Cuando se es una persona importante, un rey digamos, resulta doloroso reconocer que el día en que nos abrace la tierra se acabará nuestra influencia, nuestro poder y nuestro dominio sobre las decisiones ajenas. Los que en tal coyuntura no se conforman con escribir testamentos, que es la forma en que habitualmente tratan los muertos de seguir imponiéndose a los vivos, suelen ser los más propensos a ver las almas de quienes les antecedieron, o a creer a quienes dicen haberlas visto; y si el rey lo cree, lo mejor que pueden hacer los súbditos es hacer o fingir otro tanto. Nace así un mito que de puro conocido llega a ser indiscutible: la literatura no hace más que darme la razón, y ustedes que lo niegan, mejor harían en leer a Shakespeare en vez de esos burdos folletones que tan ajados descansan ahora en la biblioteca de esta sociedad.
Regreso de los gritos, sofocados sin necesidad de intervención alguna al margen de quienes querían seguir escuchando, así fuera por curiosidad, el resto del razonamiento.
—Si, por contra, una persona no ha sido rey, siquiera en su casa, ni ha hecho nada en la vida, ni encuentra posibilidad alguna de hacerlo, parece lógico que el deseo de prolongar la existencia, y no en mundo superior alguno, sino al lado de parientes, conocidos y enemigos, le impulse a creer que es posible vagar por las casas, los campanarios o los cruces de caminos. De ese modo no es extraño que esas gentes, que de pura abundancia son legión, suelan creer lo que otras más imaginativas les cuenten acerca de lo visto u oído en tal o cual abandonado paraje. Porque convendrán conmigo en que los fantasmas jamás son vistos por muchedumbres.
Dos docenas de discursos brotaron entre el público, tratando de contradecir al orador, pero Sir Benjamin quería acabar con aquello cuanto antes y con un gesto ordenó silencio. Con menos parsimonia de la habitual, secó el sudor que coronaba su frente e indicó al doctor que podía continuar.
—Pero hay otras muchas causas que producen las apariciones que hoy nos interesan. Una de los más interesantes partos de un fantasma es el del que sabe algo que no debe saber o quiere decir algo que no debe decir, y se libera de las crueles ataduras del sigilo o la prudencia atribuyendo sus palabras al oráculo de un muerto. ¡Bravo por su osadía!, pero si bien está creerlo en público para evitar otras investigaciones, siempre enfadosas, no tiene nombre todavía la superlativa estupidez que constituye seguir creyéndolo en privado. Sería algo parecido a seguir defendiendo la existencia de Papá Noel o los Reyes Magos después de que los niños se hayan acostado.
Los gritos que siguieron a esta aseveración tardaron en ser silenciados algo más que los anteriores.
—Por último, porque observo que poco tiempo más podré dirigirme a ustedes, está el aburrimiento. La gente se aburre, se aburre terriblemente, y en tales sofocos de fastidio está dispuesta a buscar lo que sea, cualquier superchería capaz convencerles de que la vida que llevan es algo distinto de la porquería que en realidad es. Los fantasmas cumplen la doble misión de prometerles una prolongación más allá de la fosa y entretenerles mientras viven, ¿qué más se puede pedir?
Y para que no digan que no dejo una puerta abierta a la posibilidad, porque posible lo es todo, quiero terminar diciendo que si alguien tuviera una existencia posterior a la muerte sería alguien con una gran obra inconclusa, y los hombres con grandes obras son gente de talento o de coraje, gente muy ocupada que ni se dejaría convocar por mediums ni fotografiar por espantajos como ustedes, de lo que resulta que el famoso Más Allá del que esta Sociedad se ocupa está habitado por las almas de los tontos muertos que se dedican a dejarse interrogar y retratar por los tontos vivos. Muchas gracias.
Como nadie recordaba otros distintos, los insultos del principio se repitieron de nuevo, aunque diez veces magnificados en volumen.
Viendo que allí no tenía nada más que hacer ni que decir, el doctor Shore se puso tranquilamente su abrigo, dio la mano a su anfitrión, se calzó los guantes y saludó al público con una profunda reverencia.
Y atravesando la pared, se fue.

El error matemático en esta noticia de El Economista es de los que hacen daño a la vista: "La banca de inversión hunde un 700% el ingreso por créditos" . Y en el texto del artículo insisten: "Los números que aporta Dealogic muestran un desplome del 719% en el tercer trimestre del año con respecto al mismo periodo de 2022, pasando de 29 millones de ingresos por este concepto a apenas cuatro". Es evidente que la mayor bajada posible es del 100% (si algo puede variar de valores positivos a negativos merecería una discusión aparte, pero no es el caso). Han calculado la bajada como si fuera un incremento: 29 es un 625% mayor que 4, pero 4 es un 86% menor que 29.

En el acto de hoy por el aniversario de la muerte de Franco, Pedro Sánchez ha comparado datos de 1975 con los actuales y en el caso del PIB per cápita ha asegurado que en 1975 eran 15.000 euros y actualmente son 31.000 euros. Esto ha generado una gran polémica en gente que parece estar poco habituada a comparar datos económicos de momentos diferentes, que siempre hay que realizarlos a valor real y no al nominal, es decir, teniendo en cuenta la inflación.

Si nos vamos al INE para ver la inflación acumulada desde 1975 hasta ahora y al repositorio de datos del Banco de España para saber el PIB per cápita de 1975, vemos que la inflación acumulada ha sido de 1.444,5% y el PIB per cápita fue de 1.010,52 euros (otros autores dan el dato de 1.077,30), por lo que el valor actualizado sería: 1.010,52*15,45=15.613 euros (yo he tomado a inflación desde enero de 1975, si se tomase desde noviembre sería menor, ya que ese año la inflación superó el 10%). Luego el valor actual de 15.000 euros indicado por Pedro Sánchez es coherente con el resultado del cálculo.
Estos mismos cálculos ya han sido publicados en distintos informes, como este del Colegio de Economistas donde se indicaba que el PIB per cápita real de España se había multiplicad por 2,3 entre 1975 y 2020.

Hoy leemos en las noticias que "Profesionales de todos los sectores rechazan empleos en València por no poder pagar el alquiler". Ayer leíamos que aumenta la cifra de profesionales que rechazan ofertas de trabajo en Alicante por falta de vivienda.
Es decir que ya no es solo que a los que vivimos y trabajamos aquí nos cueste, es que las empresas tampoco pueden encontrar trabajadores y desarrollar su actividad profesional por que como señala el artículo de El Levante, la mayoría de alquileres son para suizos, ucranianos, británicos que trabajan en remoto y alquilan a un precio muy superior sobre el que las empresas españolas pueden pagar a los trabajadores.
Ni los trabajadores encuentran casa, ni las empresas encuentran trabajadores, todo para el beneficio del que alquila a gente que puede pagar más y estos británicos, suizos y ucranianos que trabajan en remoto, los conocidos como expats, pero que no , no pagan IRPF, (y aunque lo hicieran da igual, no producen aquí) no aportan trabajo al país sino que dificultan a las empresas que sí aportan a España, a Valencia, Alicante y otros muchos sitios con su actividad laboral.
Pero casualmente nadie habla de este tipo de inmigración, normalmente cuando se habla de inmigrantes se habla de otro tipo de inmigrante, el que viene y trabaja, que no puede asumir precios actuales que están fuera del mercado de quien vive y trabaja aquí.
Es decir se está poniendo en riesgo la economía de todo un país, de empresas, de ciudadanos en favor de gente que no es del propio país, que no aporta ni trabajo a España ya que trabaja en remoto en otros países, ni aporta cotización a la seguridad social.
El disparate es mayúsculo, empresas que aportan a la economía, sociedad, impuestos, trabajadores que aportan a la sociedad en peligro y riesgo por gente que ni es de España, ni aporta a España.
En noviembre de 2022 se aprobaron los últimos Presupuestos Generales del Estado. Se dice pronto, ¿eh? Pero es lo que hay. Desde entonces, se vienen prorrogando esas cuentas con algunos parches puntuales, pero sin que haya sido posible aprobar otras.
Esto no es sólo una anomalía democrática, sino que es una forma de hacer recortes sin que se note mucho, razón por la que la derecha, la económica, la de verdad, hace como que grita, pero en el fondo se parte el culo. Si tuviésemos un gobierno que anunciase recortes del 10%, y más si fuese el gobierno de Feijoo, por ejemplo, tendríamos a la mitad del país en ebullición y cincuenta portadas en Menéame sobre lo mucho que matan los recortes. Alguno puede que hubiese creado ya algún eslogan con una cifra de muertos. Y más de un 10% es lo que se ha recortado el gasto público desde los presupuestos de 2022 por la vía de que no exista partida consignada para esto o para lo otro.
Pero como se trata solamente de seguir gobernando, atornillados a la poltrona, sin aprobar o presentar siquiera unos presupuestos, aunque ello sea un deber constitucional, entonces parece que eso no mata, ni empobrece, ni entorpece, ni quita oportunidades. Estos recoirtes parece que no son recortes, ¿verdad?
Cuando no hay presupuestos, no se pueden emprender nuevas inversiones. Cuando no hay presupuestos, no se pueden crear nuevas partidas para nuevas necesidades. Cundo no hay presupuestos, se pueden prorogar algunos gastos, pero cada incremento debe ser aprobado pro una ley aparte, como está sucediendo con Defensa. Por ese motivo España va como un tiro a nivel macroeconómico, se ha reducido nuestro déficit y se ha reducido nuestra deuda: porque sin presupuestos no se puede gastar.
Los recortes de verdad, son esto. La austeridad de verdad, es esto. Se sigue recaudando, y aumenta la recaudación porque no se han deflactado las tablas del IRPF, pero no se puede gastar ni se pueden acometer inversiones. Esto es el puto paraíso de los liberales, y no lo estamos viendo. Por eso en Europa nos felicitan y hacen la vista gorda: porque mientras no haya presupuestos, el gasto se ha encarrilado solo, sin protestas en la calle, sin dramas, y sin muertos.
Así las cosas, con las protestas amordazadas y las cuentas congeladas, nadie va a mover realmente un dedo para que Sánchez convoque elecciones antes de 2027. Se allanará lo posible el camino pra que el btcazo sea mortal cuando estas se convoquen, pero nadie, en el poder real, tiene la menor prisa. ¿Para qué? ¿Para hacer unos recortes impopulares que ya se están haciendo ahora por la vía de los hechos?
Para eso, que siga el que está, desangrándose otro poco, mientras en las autonomías, que es donde se corta el bacalao más suculento (50% del gasto público), está todo en las manos adecuadas.
Y a veces aplaudimos. Parecemos gilipollas.
Por motivos que creo serán obvios, estoy usando una cuenta de usuario de usar y tirar.
Hace unas semanas descubrí que existen páginas web que permiten generar contenido pornográfico usando IA generativa. Sólo imágenes por ahora, nada de video. Me apunté a una de ellas, y tras probar la cuenta gratuita decidí pagar un mes de subscripción. Como esto es al mismo tiempo algo que interesa a mucha gente, y un tabú importante, he querido resumir mi experiencia al respecto. No voy a nombrar el sitio que he utilizado, y no esperéis ver imágenes subidas de tono, pero si que he generado unas pocas imágenes bastante neutrales, las pondré al final del artículo.
Generando imágenes.
Los autores de la web que he estado utilizando han optado por no permitir la entrada directa de texto (AKA prompts), sólamente es posible indicar lo que queremos usando etiquetas predefinidas. La selección de etiquetas es muy amplia, y las que los dueños han considerado más interesantes sólo se pueden utilizar en la versión de pago. Opino que es una buena idea, especialmente para limitar ciertas barbaridades que algunas personas intentarían generar, y esto es más sencillo de gestionar que usar filtros.
La parte mala es que el elemento aleatorio de las IA generativas se amplifica bastante. La composición general de la escena sólo se puede indicar de forma muy limitada, por lo que muchos elementos son completamente a criterio de la máquina. Por lo tanto para obtener una imagen que nos guste deberemos usar las mismas etiquetas repetidas veces, hasta que la suerte haga que la imagen valga la pena. Una vez tenemos una imagen que nos gusta, podemos modificarla, de forma completa o parcial, en diferentes porcentajes, para intentar mejorarla. Esto último también es aleatorio, por lo que la paciencia es muy necesaria. En mi caso particular, cada imagen buena que he conseguido me ha llevado entre 20 y 40 intentos, jugando con las diferentes etiquetas, y haciendo ediciones parciales o totales. Resulta mucho menos excitante de lo que pueda parecer en un primer momento, y nada garantiza que esos 20 a 40 intentos acaben en nada, aunque por lo general hacen falta bastantes menos para darse cuenta de que esa ruta no lleva a ninguna parte, y que no vale la pena seguir con esas etiquetas y/o esa imagen prometedora. Se acaba pareciendo bastante a un trabajo...
Las IA son famosas por tener problemas para generar manos, y esta no es una excepción. Pero también tiene problemas contando piernas o brazos, o generando genitales. De forma inevitable acaban apareciendo imágenes que oscilan entre lo ligeramente desagradable, a lo muy extraño, a material para pesadillas. Ocurre con mayor frecuencia al intentar modificar imágenes para mejorarlas, pero id avisados, si estáis generando imágenes nuevas, en cualquier momento podéis ver cosas muy feas.
Desconozco el backend IA utilizado (¿Midjourney, Stable Diffusion?), y no sé lo bastante de IAs como para deducirlo por las imágenes generadas. Lo que si que he notado es que es una IA generalista adaptada, ya que cuando se piden imágenes más "normales", sobretodo sin desnudos, los resultados mejoran bastante, y los fallos disminuyen. He acabado deduciendo que esto ocurre por usar el backend de forma más cercana a su diseño original.
Habiendo ya descartado las rarezas o lo que no nos guste, la mayoría de resultados tiene un aura artificial, que recuerda a un exceso de photoshop, que en general no disminuyen su utilidad. Eso si, de vez en cuando veremos imágenes perfectas, indistinguibles de una foto excepto por detalles muy escondidos.
Lo que generan los usuarios.
Una vez generada una imagen, es privada hasta que la marcamos con un like propio, lo cual sirve como forma de "publicarla" para el resto de usuarios de la web. Esto, que en teoría debería ser un filtro adecuado, no termina de funcionar porque algunas personas marcan como públicas imágenes desagradables o extrañas. Supongo que realmente hay gustos para todo. En honor a la verdad, nunca he visto publicada una de esas pesadillas que he comentado antes, parece que esas si que son unánimemente borradas según aparecen.
Las imágenes son 100% anónimas, no hay ningún nombre de usuario asociado. Sólo tú puedes saber cuales son tus imágenes, el resto es imposible. Muy correcto en mi opinión de cara a un mínimo de privacidad, y permite que los usuarios generen imágenes muy diferentes con libertad.
Podemos ver las imágenes recientes, o las más que tengan más likes (top diario, top semanal, etc). Las recientes es un cajón desastre, donde aparece de todo en tiempo semi-real, por lo que es mejor ir un poco prevenido. Los tops muestran imágenes bastante buenas desde un punto de vista objetivo, de calidad de imagen, pero también sirven de indicador de los gustos generales de los usuarios.
Lo que más gusta no va a sorprender a nadie, mujeres guapas y voluptuosas, en posturas de todo tipo, solas o acompañadas. Por supuesto también muchas imágenes gay, como es de esperar. Lo que sí sorprende, por su abundancia, son muchas imágenes de gustos más raros, especialmente aquellos que no se encuentran en el porno normal por el motivo que sea. Las dos rarezas más abundantes, con amplia diferencia, son las abuelas/grannies, y las shemales/futanaris. Tengo que decir que si estas (u otras) parafilias os gustan, ya estáis tardando en apuntaros a una web de estas.
También abundan cuerpos de proporciones imposibles, casi caricaturescas, con atributos sexuales especialmente enormes. Y muchas veces son imágenes con muchísimos likes, o sea, que gustan bastante.
Una opinión al respecto.
Si ya con el porno normal hay que ir advirtiendo que son actores, y que no hay que creerse las proezas que se ven en pantalla, con el generado por IA esto se dispara. Muchísimos de los cuerpos que se ven son excesivamente perfectos, ni con una combinación de buena genética y un buen cirujano son alcanzables. O directamente desafían las leyes de la biología o la gravedad. Miedo me da lo que podría hacer una sobreexposición de estas imágenes a una mente adolescente. No trato de culpar a la herramienta, sólo de advertir de un uso potencialmente muy dañino.
Imágenes de muestra.
Os pongo aquí 5 imágenes generadas por mi, usando exactamente las mismas etiquetas en todas. Lo que no véis son las otras 7 que he tenido que descartar, bien por ser muy malas, bien por enseñar demasiado. Las 5 son la primera imagen que ha aparecido, ninguna ha sido modificada para mejorarla.





Un saludo.
Tendré esta cuenta activa uno o dos días más, por si alguien quiere preguntar algo.
El otro día me dio por publicar una tabla de la población con que contaban las provincias españolas en 1900. En total, nuestra población no alcanzaba entonces los 19 millones. Hoy sobrepasamos ampliamente los 47 millones, y estamos mucho peor distribuidos sobre el territorio, creando ese curioso fenómeno de la baja densidad absoluta y la enorme densidad relativa. Un fenómeno que, pensándolo friamente, seguramente tenga muchísimo que ver con la propagación de coronavirus, por cierto.
La cuestión es que todo el mundo da por hecho que la población tiene que crecer, igual que el PIB. El capitalismo va de eso. Pero no es cierto. Si queremos cambiar de sistema, lo primero que tenemos que buscar, a nivel nacional y a nivel mundial, es la reducción de la población.
Cuando España tenía 36 millones de habitantes, a mediados de los setenta, el país funcionaba. Hoy, con la mecanización, funcionaría igual o mejor. Bajaría la demanda y no nos podríamos permitir ni el low cost ni los bajos salarios. Bajaría la presión sobre el medio ambiente y bajarían los precios de la vivienda, tanto los absolutos como los relativos.
El problema está en el periodo de transición: mientras la población envejece, y envejece a lo bestia, ¿qué se puede hacer? Hay muchas soluciones, y no me voy a poner a detallarlas aquí, pero lo que desde luego no arregla nada es dar una patada al bote para que avance otros pocos años. La transición es posible, pero al capital nole interesa.
España, con un 20% menos de habitantes, produciría del orden de un 7% menos, y la reducción podría ser aún menor. El resultado en la renta per cápita, es obvio: enriquecimiento general. Sólo imaginad por un momento qué ocurriría con el precio de la vivienda si desapareciesen 10 millones de habitantes. Estilo "Leftovers". ¿Y con el mercado de trabajo?
España, con un 20% menos de población sería más limpia, más verde y más humana.
Lo único que nos separa de eso es la avaricia de un sistema que necesita un crecimiento perpetuo para seguir vendiendo sus porquerías. Eso,y la ciega estupidez de quienes abrirían de par en par las fronteras para que la población volviese a subir con los excedentes de otros lugares.
Lo siento, amigos, pero si la clave del capitalismo es el crecimiento, sólo se puede cambiar de sistema decreciendo. Y lo primero, lo fundamental es decrecer en número.
Por eso estoy a favor del aborto y la eutanasia y en contra de la inmigración. Ya no puedo hablar más claro.
Bueno, pues parece que, como es tradición, el ejército ruso se ha comportado como una banda de chapuceros que, si ganan, una guerra, es siempre por aplastamiento y casi nunca por habilidad. Ya pasó en la Primera Guerra Mundial, y en la Segunda. Y no iba a ser ahora menos.
Y a pesar de eso, o justamente por eso, creo que Occidente también está haciendo el ridículo con sus argumentos de propaganda. O es eso, o nos toma por gilipollas, cosa nada improbable.
Pongamos varios ejemplos de ambas cosas, y cereo que bastante claros, para cualquiera que sea un poco amigo, o conocido de vista, de la lógica. Empezamos por los rusos:
-Atacan Ucrania de Este a Oeste, cuando todos los ríos corren de Norte a Sur. Que alguien me explique eso. ¿Les apetece cruzar ríos con artillería enfrente? ¿Lo consideran deporte olímpico?
-Atacan un país de cuarenta y tantos millones de habitantes, al que previsiblemente iba a apoyar medio mundo, y lo hacen con una cantidad ridícula de tropas (150.000 hombres, coinciden varias fuentes). Luego la cosa no avanza, y cuando el enemigo recibe refuerzos, retrocedes. Genial, oye. Una finta táctica.
-Dejan pasar siete meses antes de darle leña a las infraestructuras energéticas del enemigo. Ahora se han puesto a ello y la gente se echa las manos a la acbeza. Coño, lo raro es que hayan tardado tanto. Mira lo que tardaron los americanos en dejar a Irak a oscuras...
-No bombardean nudos ferroviarios ni los escasos puentes del Dnieper para evitar que el armemento Occidental llegue al frente.
-Decretan la movilización general tarde, mal y nunca.
Y ahora Occidente:
-Diseñan sanciones que le hacen más daño a ellos mismos que al enemigo. A una parte de ellos mismos, claro. No a todos. Hay otros que se forran.
-Afirman que los bombardeos con misiles son una represalia contra la población, cuando resulta que 100 misiles matan a 15 personas. Lo que viene a ser un minuto bueno en Dresde.
-Y para colmo, exigen incrementar sustancialmente el gasto en defensa. ¿Y para qué vamos a gastar más? ¿Para defendernos de esos chapuceros?
A día de hoy, parece claro que ni las más asustadizas de las viejas temen que Rusia ataque mañana a otro país. ¿Por qué vamos a gastar más? ¿Por qué tenemos que mantener las sanciones? Los rusos son unos inútiles, vale. Son unos mequetrefes que se creen la hostia cuando no tienen media leche. Vale.
¿En qué quedamos? ¿Vale la pena el sacrificio por frenar a un enano así?
¿O es que no es tan enano?
¿En cual de los dos lados de la moneda nos mienten más?
Marina descubrió la frase en el margen de un libro de filosofía que alguien había olvidado en el café: "Esta frase es falsa". La subrayó tres veces con su bolígrafo azul, como si más tinta pudiera resolver la paradoja. Cerró el libro y lo dejó donde lo había encontrado, pero la frase se fue con ella.
Esa noche no pudo dormir. La frase giraba en su cabeza como un disco rayado. Si era falsa, entonces era verdadera. Si era verdadera, entonces era falsa. A las tres de la madrugada, agotada, se levantó a preparar té. Mientras el agua hervía, escribió en su cuaderno: "Soy una mentirosa". Era la versión corta, más personal. Si ella era mentirosa, entonces esa declaración era mentira, entonces no era mentirosa, entonces...
El silbido de la tetera la salvó de la espiral.
Durante semanas, Marina funcionó con el piloto automático. Trabajaba en la biblioteca universitaria, catalogando libros que otros leerían, ordenando conocimiento que otros absorberían. Pero cada vez que encontraba una nota al margen, un subrayado, una anotación, pensaba en aquella primera frase. Los márgenes de los libros empezaron a parecerle peligrosos, como grietas por donde podía colarse el vértigo.
El terapeuta le había enseñado técnicas de meditación, pero Marina siempre terminaba en el mismo lugar: observando sus propios pensamientos, luego observándose observar, luego observándose observar que observaba. "La consciencia consciente de su consciencia", había leído una vez en Hofstadter. Eso era exactamente.
Un viernes, frustrada, le dijo al doctor:
-Es como si mi mente fuera el pensamiento que se piensa pensando. No puedo parar.
-Es solo ansiedad- respondió él, ajustándose las gafas. Los pensamientos recursivos son comunes. Intente la técnica militar: repítase "no pienses, no pienses, no pienses" hasta quedarse dormida.
Marina casi se rio. "No pienses, no pienses, no pienses". Pensar en no pensar seguía siendo pensar. Era otra trampa, otro bucle disfrazado de solución.
Los días se volvieron borrosos. Marina empezó a llevar un diario donde documentaba sus espirales. Una entrada decía simplemente: "Esta oración continúa: esta oración continúa..." seguida de páginas de puntos suspensivos que había dibujado compulsivamente durante una reunión de trabajo.
Su amiga Clara la visitó un sábado lluvioso.
-Estás pálida- le dijo, sirviéndole más café. ¿Cuándo fue la última vez que dormiste bien?
-Duermo- mintió Marina. Es solo que... ¿alguna vez has pensado en pensar? ¿En el acto mismo?
Clara la miró preocupada.
-Marina, cariño, estás dándole demasiadas vueltas a todo.
-"Estoy diciendo que estoy diciendo"- murmuró Marina, más para sí misma que para Clara. Incluso ahora, al decirte que pienso demasiado, estoy pensando en que pienso demasiado.
Clara tomó su mano.
-Necesitas salir de tu cabeza. Vamos a caminar.
La playa estaba desierta. El viento de otoño levantaba pequeños remolinos de arena. Marina observaba las olas, tratando de vaciar su mente, pero entonces llegó el pensamiento: "La ola que trae olas". Cada ola era consecuencia de la anterior y causa de la siguiente. Un sistema perfecto de recursión natural.
-El mar no piensa- dijo Clara, como si pudiera leer su mente. -Solo es.
Marina asintió, pero en su interior sabía que incluso el mar repetía su mensaje eternamente, sin poder detenerse. "El mar dice sin decir, dice sin decir", pensó, y esta vez no luchó contra el pensamiento. Lo dejó estar ahí, flotando.
Esa noche, sola en su apartamento, Marina abrió su cuaderno en una página en blanco. Escribió: "Yo que me digo diciéndome". Era Cortázar, recordó. Él también había estado aquí, en este lugar extraño donde el yo se desdobla y se observa.
Pero entonces algo cambió. En lugar de angustiarla, la frase la hizo sonreír. Había algo casi cómico en todo aquello. Como un perro persiguiendo su cola, sabiendo que es su cola, pero persiguiéndola igual.
Tomó el bolígrafo de nuevo y escribió: "Te prometo que te prometo". Una promesa de promesa. Un compromiso con el compromiso mismo. Se rió en voz alta, sola en su cocina a medianoche.
Esa noche no intentó dormir. En lugar de eso, se sentó en su escritorio y escribió una carta a sí misma:
"Querida Marina que leerá esto: cuando leas esto, serás otra Marina, una Marina futura que recuerda a la Marina que ahora escribe. Y esa Marina recordará a otra Marina que escribió sobre si misma. Somos un eco del eco, una reverberación de nosotras mismas a través del tiempo."
El lunes volvió al trabajo. Su supervisor le preguntó si se sentía mejor.
-Sí- dijo Marina. He decidido que soy como el mar.
-¿El mar?
-Repito y repito, pero cada repetición es ligeramente diferente. Como las olas. Nunca la misma, siempre la misma.
Su supervisor la miró extrañado, pero Marina no intentó explicarse mejor. Algunas cosas, pensó, son la mirada que se mira mirando. Solo tienen sentido cuando las experimentas.
Esa tarde, en el mismo café donde todo había empezado, Marina encontró el libro de filosofía otra vez. Alguien había añadido una nota bajo "Esta frase es falsa". Decía: "La paradoja no es un problema a resolver, sino un estado a habitar".
Marina sonrió y añadió su propia nota: "Repite esto: repite esto".
Dejó el libro para el siguiente lector, para el siguiente bucle, para la siguiente persona que necesitara descubrir que algunos círculos no son cárceles sino caminos. Como el latido del corazón. Como la respiración. Como el mar que nunca se cansa de ser mar.
Para los que estáis comentando el artículo «El algoritmo eres tú» os comento varias cosas:
Menéame no tiene problemas financieros y obtiene beneficios anualmente, con la incorporación de la comunidad a las tomas de decisiones mediante el «Consejo consultivo» lo que queremos es dinamizar el proyecto y ponernos metas ambiciosas.
En SexoMercado hemos lanzado a principio de octubre una encuesta de 14 preguntas sobre los hombres y su grado de bisexualidad. Hemos logrado 874 participantes que han dado unos datos que merecen un pequeño análisis.

El autoconcepto de varón español sobre su grado de bisexualidad sigue una curva casi perfectamente exponencial. Se trataba además de contestar un cuestionario en base a unas fotos de referencia.

Hemos extraído de las respuestas las prácticas más rechazadas por los encuestados, entendiendo que son las más próximas a la homosexualidad según ellos.

Extraemos algunas conclusiones inmediatas:
1) Sorprende que sólo un 9% de los encuestados rechaza besar a una chica recién besada por otro hombre. Mientras que besar a un chica que acaba de realizar felación a otro varón está entre las prácticas más rechazadas.

2) Tambien llama la atención la reacción a los juguetes anales para hombre, donde una clara mayoría de hombres que han experimentado han aceptado la práctica como placentera. Hay una ligera diferenciación percentil entre introducir juguetes analmente y ser penetrado por una mujer con falo.

3) El glory hole también merece una mención. Sin seguridad de que no esté un hombre al otro lado, un alto porcentaje no le importa guiarse por las "sensaciones", 35%.

4) Sólo un 56% de los encuestados no tiene interés alguno en el sexo con travestis o transexuales, con diferente grado de feminidad.

Los datos dan para muchas reflexiones más: www.sexomercadobcn.com/encuesta-sobre-autoconcepto-heterosexual-varone
Yo veo muy bien todo lo que sea reducir la contaminación y defender el medio ambiente, pero lo que no veo también es que se nos haga comulgar con ruedas de molino. La historia que nos están metiendo con las etiquetas medioambientales, lo malísimo que es el diésel y todo eso, me suena cada vez peor. Y es que aquí nos pasa como un poco como al tipo aquel que dató un monumento contando las piedras, porque a nadie se le había ocurrido contar las piedras.
En mi caso no pretendo ser tan original, pero un poco de matemáticas puede ayudar.
En España hay aproximadamente un millón y medio de camiones. Llegan a cinco millones si sumamos también las furgonetas, pero nos vamos a centrar en los camiones. Estos vehículos, claro, no están la mayor parte del tiempo parados. De hecho, tras buscarlo por ahí, mi dato es que recorren de media 80.000 Km al año.
En ese mismo sentido, y también como media, porque los parámetros son muchísimos, podemos decir que un camión viene consumiendo, 35 litros de diésel a los cien kilómetros.
Vamos a hacer la cuenta: 800 X 35 X 1.500.000=42.000.000.000, que son cuarenta y dos mil millones de litros.
¿A cuantos automóviles diésel que recorren 15000 Km al año equivale esto?
Le ponemos un consumo medio de 7 litros los cien kilómetros y 15.000 kilómetro anuales, como dijimos.
Pues nada: 42.000.000.000 / 1050 = 40.000.000 ¿Cuarenta millones de coches?
Lo repito: los camiones que circulan actualmente consumen el equivalente a lo que gastarían cuarenta millones de coches diésel. Y hemos dejado fuera de esta cuenta a tres millones y medio de furgonetas.
¿Os dais cuenta de que reducir a la mitad el uso de camiones, promoviendo el transporte por ferrocarril, equivaldría a sacar de las carreteras a 20 millones de coches diésel? ¿Os dais cuenta de que lo del diésel en las ciudades y lo malísimo que es el coche del pobre no es más que una broma del mal gusto para meternos por los ojos el coche eléctrico?
¿Os dais cuenta de que todo es una milonga y nos quieren vender en realidad otra cosa?
Y claro... Como unos son guays y otros no saben multiplicar, pues picamos...
Válgame diossssss

ABC publica hoy una encuesta electoral y, entre las preguntas, hay una referida a la preferencia para la presidencia del Gobierno. Pues bien, los resultados publicados en la versión impresa del periódico y la web son totalmente diferentes, de forma que si en el periódico en papel se asegura que el 22% prefiere a Feijóo sobre el 19,1% a Sánchez; en la versión web cambian las tornas, y el 24,1% prefiere a Sánchez sobre el 19,6% a Feijóo. Y no se trata de un simple error al hacer la tabla, que los titulares cambian también radicalmente.


La editorial Desperta Ferro, que está especializada en temas históricos, edita la revista "Arqueología e Historia" que dedica su número 63 a los vascones. La ilustración de la portada es una clara referencia a Dani Rovira y Clara Lago de la película "Ocho apellidos vascos", pero no es esta la principal troleada que aparece, ya que si observamos al hombre, podemos ver que lleva al cuello la Mano de Irulegui, una pieza arqueológica en que algunos investigadores han interpretado inscripciones vascónicas. Pues bien, en la ilustración se puede ver que se ha puesto la palabra "ESPAÑA".

Esto ha sentado fatal a la editorial que ha decidido quitar de la circulación ese número de la revista.

Desde mediados de los sesenta, que fueron los años en los que el llamado "Cine Clásico" tocaba a su fin, la representación de la violencia se fue haciendo cada vez más gráfica en el cine norteamericano. En el pasado, autores como John Ford o Sam Fuller, habían sido sólo dos de los muchos directores de renombre que, incluyendo gran violencia psicológica en sus películas, nunca o casi nunca habían procedido a mostrarla de una manera gráfica y descarnada. De hecho, durante los años treinta, cuarenta y cincuenta, se había llegado a considerar como un ejemplo de maestría narrativa insinuar aspectos crudos de la realidad como la violencia y el sexo, en lugar de hacerlos explícitos.
Esto, este lugar común que algunos críticos epidérmicos consideran un marchamo de calidad, me parece una idiotez, falsa en sus fundamentos. Muchos directores de aquellos años hubieran optado por una violencia gráfica, y un sexo más explícito, si la censura se lo hubiera permitido. Por otra parte, me parece fundamental, si vamos a acercarnos a una de las muchas cloacas humanas de este mundo miserable, mostrar los efectos que la violencia y la crueldad del hombre pueden infligir en personales, animales y plantas. Ahora bien, que el cineasta sea capaz de observar esa violencia sin el gusto por el morbo fácil, y haciendo uso, pese a todo, de elegancia y contención...esa creo yo que es una virtud excepcional. 'La jauría humana' es una de las películas más perturbadoras del cine americano de los sesenta, y su director, Arthur Penn, es uno de esos realizadores que con una mirada limpia observan hechos repugnantes.
Esta película, a pesar de contar ya con treinta y cuatro años de existencia, de ser una película con abundantes diálogos, de contar entre sus intérpretes con profesionales curtidos en el teatro y en el Actor's Studio, no me parece que haya envejecido prácticamente nada. Viéndola hoy, sus imágenes resultan igual de perturbadoras, de mareantes, de insoportables. En su momento, fue un sonoro fracaso y un escándalo. La América del buen rollismo de los sesenta no podía tragar este puñetazo en el estómago, que indagaba con ferocidad en la oscura América Profunda de mitad de siglo. Y su impactante violencia, que ahora no sorprende tanto, dejó a los críticos estupefactos y provocó que escribieran auténticas barbaridades sobre ella.
He hablado con todo el equipo actual de Meneame y tengo buenas noticias. Están dispuestos a incorporar como cuentapartícipes a la comunidad de Meneame y que sea la propia comunidad quien decida el destino de esta red social.
También he revisado las cuentas y a nivel empresarial el proyecto está saneado.
Voy a elaborar un documento con la forma en que los usuarios podemos entrar como cuentapartícipes, como sería el consejo consultivo, que beneficios económicos tendrían los cuentaparticipes y un nuevo proyecto de negocio.
Una vez realizado lo presento al CAP table de Meneame para su valoración y lo comparto, también, con todos los usuarios interesados en participar para valorarlo conjuntamente y podamos empezar a tomar decisiones.
Espero tenerlo todo esta semana.
menéame