Hoy he subido una serie de artículos, de los cuales la comunidad ha llevado dos o tres a portada. Eso ha hecho que mi karma pase de 8,5 a 9,7. Hasta aquí todo bien y correcto. Sin embargo, al mirar el detalle del cálculo, solo aparece reflejada la subida correspondiente a la portada principal, pero no la de las comunidades, como se puede apreciar en el siguiente extracto.
En teoría, también debería aparecer algo como “noticia publicada en comunidades: +0.1” con la correspondiente subida de karma. Pero no está. Y si no se ve, puede implicar que publicar en comunidades cuenta tan poco que ni merece una línea en el desglose.
Las comunidades son, sobre el papel, una buena baza para la plataforma. Un paso lógico en su evolución: espacios temáticos, conversaciones más especializadas, algo parecido a lo que ha impulsado a Reddit durante años. La diferencia es que allí se apostó fuerte por ese modelo, mientras que en Menéame la sensación es que se quedó a medio cocinar. Se probaron, no entusiasmaron de inmediato y quedaron sin pena ni gloria, acumulando polvo mientras la portada seguía siendo el único centro neurálgico.

Hace una década, la funcionalidad estaba integrada mas o menos dentro del diseño. Sin embargo, en sucesivas iteraciones se fue dejando de lado hasta quedar como un resto olvidado. Y ahí aparece el primer problema: si una funcionalidad no forma parte del flujo habitual del usuario, simplemente no existe. Las comunidades no tienen el protagonismo que deberían. Rara vez aparece alguna noticia procedente de ellas; solo hay una pestaña con lo votado en las que algunos usuarios mantienen activas y, en el apartado para subir noticias, únicamente aparecen seis comunidades principales. Algo que difícilmente invita a pensar que son una pieza importante del ecosistema y que, en la práctica, deja sus funcionalidades reservadas a usuarios más avanzados.

Esto también coincide con las guerras internas que ha vivido la plataforma. Durante la etapa en la que Martín Varsavsky impulsó un rediseño controvertido, el nuevo formato nació con problemas mientras el anterior, calificado como “rancio”, se mantenía según el caso como alternativa o directamente como muleta/placeholder cuando el nuevo no cubría todas las funciones. En ese proceso, las comunidades terminaron perdiendo aún más visibilidad, quedando relegadas a un simple desplegable.

Mientras tanto, Reddit ha construido todo su ecosistema alrededor de sus subcomunidades. Cada tema tiene su espacio, cada comunidad su identidad, cada grupo sus normas, y la portada principal refleja esa diversidad. En Menéame, en cambio, muchas comunidades, especialmente las geográficas, parecen habitaciones vacías en un edificio donde las noticias solo se amontonan cuando algún usuario se acuerda de enlazarlas. Y lo más llamativo es que la base de usuarios ya estaba: no hacía falta atraer a nadie nuevo, solo darles herramientas y visibilidad.
Otro detalle es la falta de incentivos. Participar en una comunidad tiene poco premio. El karma sigue girando alrededor de la dinámica global, la visibilidad depende de la portada general y la identidad dentro de cada comunidad es prácticamente inexistente. Si la recompensa es mínima, lo lógico es que la cabra vuelva al monte.
Lo irónico es que Menéame no necesitaba copiar nada. Bastaba con integrar bien lo que ya tenía. Las comunidades podían haber servido para descentralizar la conversación, reducir ruido en portada y permitir nichos especializados. En otras palabras, podían haber sido exactamente lo que muchos usuarios llevaban tiempo buscando.
No fue una mala idea, sino una que se dejó enfriar. Y a estas alturas, lo más preocupante no es que no funcionara, sino que da la sensación de que ni siquiera se volvió a retomar posteriormente.
Pertinax
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