España presume de dieta mediterránea, de kilómetros de costa y de tradición marinera, pero cada vez se compra y se consume menos pescado en los hogares, pese a que se recomienda su ingesta por encima de la carne. Detrás de esta caída hay un evidente cambio de hábitos que ha provocado una paradoja: nos encanta comer pescado y marisco en momentos de ocio, pero cada vez menos gente sabe cómo cocinarlo. O comprarlo.