Ya no es que haya lugares donde se quitan los zapatos y otros que no, es que directamente hay sitios donde nos parece mal que lo hagan. En ese grupúsculo aparece España, Francia, Italia y todo el centro y el sur de América. Justo lo contrario que pasa en el grueso de Asia y África: si vas a una casa allí y optas por dejarte los zapatos siguiendo tus costumbres, estarás teniendo un gesto maleducado.