La escritura se torna poesía para vislumbrar el ayer, la piedra escondida, los castillos olvidados que fueron grandes un día. La letra se vuelve poema para homenaje postrero en el camino de la memoria, de esta patria olvidadiza, que deja atrás su gran historia. Castillos y torres que jalonan el paisaje, que defendieron fronteras, que contuvieron invasiones, que fueron punta de lanza y que construyeron un imperio.
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