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Escena del cura | Mar Adentro
Esta escena de Mar Adentro (Alejandro Amenábar 2004) es uno de los momentos más memorables y cargados de humor negro de la película. Representa el choque ideológico directo entre la visión religiosa y la postura de Ramón Sampedro sobre la eutanasia. El personaje del Padre Francisco (interpretado por Josep Maria Pou) está basado en una persona real: Luis de Moya, un sacerdote que también era tetrapléjico y que se opuso públicamente a los deseos de Sampedro.
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Y volvemos siempre a lo mismo...nadie le impone a ese señor a que haga uso de la eutanasia pero él si quiere negar a los demás el poder hacer uso de ella.
¿Qué hacemos si vemos a una persona que se quiere tirar de un puente? Intentamos salvarla o respetamos su decisión y la ayudamos a saltar?
Un dolor es suficiente para no desear seguir viviendo.
Hablamos de una situación muy concreta, que es cuando ya lo tienen claro.
Conocí un caso de un chaval de 14 años o así, que le dejó la moza hoy y le dijo que se suicidaba, esa misma noche se ahorcó, un calentón que probablemente no le hubiera durado cuatro días.
Uno más conocido que trataba con él antes y después. Se dió una hostia en moto, estuvo 6 meses en coma y quedó jodido de la cabeza y andaba mal, pero andaba, hasta tuvo coche (ya tenía carnet). Unos años más tarde se tiró por la ventana y la familia descansó y él supongo que también, por eso se suicidó.
Otro más conocido, conocía al de la moto, que currando y sin problemas aparentes que supiera su hermano, puso algo para que no saliera el gas por debajo de la puerta y puso un brasero o algo así y se tumbó en la cama, no me acuerdo si se bebió alcohol para dormirse, lo que no hizo fue tomarse un frasco de pastillas para morirse. Cada cado es un mundo.
Ahora me acuerdo de otro conocido con bastantes desgracias físicas, que intentó ahorcarse y no lo consiguió, después nos contaba riéndose que no valía ni para suicidarse, muy buen chaval. Ya hace años y ahí sigue, toma pastillas, pero está normal y va a la cena de navidad de una peña que éramos. A este último intentaría que no lo hiciera, los dos anteriores que tenía relación con ellos, si me dicen que lo van a hacer, no intentaría nada, porque sé que lo habían pensado bien.
Una vez leí en un libro autobiográfico de alguien que bebía mucho y que en algún momento intentó suicidarse que decía, «menos mal que existe la idea de suicidarse, si no, ya me hubiera suicidado».
Entiendo la eutanasia en caso de enfermedad terminal irreversible y dolorosa. En otros casos pienso que no debería de ser un “salta” y que habría que invertir más en salud mental.
Muchas veces no se puede hacer nada, pero sí invertir más en salud mental.
La chica esta de la eutanasia igual dentro de unos años cambiaba de opinión, como comentaba mucha gente, pero si ahora y después de dos años desde que la solicitó, lo tenía claro, creo que no procede montar lo que se montó a su alrededor.