El mundo podría experimentar algunos cambios fundamentales y necesarios como resultado de la destrucción de la guerra. Es casi seguro que reforzará y diversificará su cadena de suministro energético como consecuencia, evitando que una vía fluvial de 23 millas de ancho se convierta en un cuello de botella para la economía mundial y permitiendo que Irán cierre el mercado mundial del petróleo. Y cuanto más caiga la economía, mayor será el incentivo para realizar esos cambios necesarios.