Casi un mes después de la captura de Maduro por parte del ejército estadounidense, la nueva líder interina del país, Delcy Rodríguez, se encuentra en una posición delicada. Mientras la Casa Blanca controla los ingresos petroleros de Venezuela y Marco Rubio anuncia que Caracas deberá presentar un «presupuesto» mensual para su aprobación, Rodríguez intenta, en el plano interno, afirmar su control sobre el país.