Para comprender la Hispalis del siglo III, debemos despojarnos de la imagen actual de Sevilla. El urbanismo romano era un ejercicio de geometría y jerarquía. El diseño de la ciudad se articulaba sobre dos ejes fundamentales: el Cardo Maximus (norte-sur) y el Decumanus Maximus (este-oeste). En este periodo, el asentamiento aprovechaba las cotas más altas del terreno para protegerse del Guadalquivir, cuyo cauce antiguo difería notablemente del actual.