Como explicaba Giulio Andreotti, que de poder sabía más que nadie, el Gobierno es duro pero mucho más la oposición. Es el presidente quien tiene no solo la iniciativa política, el BOE, las medidas de impacto, sino sobre todo el arma atómica política: la convocatoria de elecciones generales. A la oposición le queda solo un mecanismo propio para debilitarlo: convocar comicios en las autonomías que controla. Ese es exactamente el plan puesto en marcha por Alberto Núñez Feijóo para intentar una cadena de derrotas de la izquierda.