Carlos Cano compuso este tema basado en el caso real de Maria Teresinha Gomes, mujer portuguesa que en un carnaval compró un traje de general, adoptó la identidad de Tito Aníbal da Paixao Gomes (nombre de un hermano fallecido) y se casó con Joaquina Costa, a quien conoció esa misma noche de carnaval. Simuló durante casi veinte años ser un hombre, general del ejército, abogado, agente de la CIA y funcionario de la embajada estadounidense, hasta que fue descubierto en 1992. Juzgado y condenado por usurpación de identidad y estafa, tras oír la condena afirmó: “Mi vida solo acaba cuando el corazón deje de latir. Entonces mi cuerpo deja de existir. Por eso quiero ser cremada y soñada con poder llevar la bandera de Portugal envuelta en los pies”
Son muchas las personas que a lo largo de la historia, siendo consideradas como mujeres de nacimiento, vistieron y vivieron como hombres en su lucha personal por derribar las barreras sexistas. Esta historia es todo un alegato a la diversidad y al reconocimiento de la identidad de género, independientemente de cuál sea el sexo de nacimiento.
“Ya es castigo suficiente tanta soledad en la gente, para encima desertar de la felicidad” (Carlos Cano)
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iEp, ep, aro!
iEp, ep, aro!
Esta es la historia señores
de María Teresa Gomes
de la isla de Madeira
de Portugal.
Que a causa de un desengaño
pasó casi veinte años
de su vida disfrazándose
de militar.
En memoria de su hermano
se convirtió en un soldado,
el general Tito Aníbal
¡qué gran general!
Cambió de mujer a hombre,
de profesión y de nombre
en Lisboa
aprovechando la revolución.
Nada como el uniforme,
algo tan serio y tan noble,
para conquistar la gloria
y también el amor.
Casó con doña Joaquina,
algo lenta en la cocina,
y la convirtió en la reina
de su corazón.
Mi general, mi general
siempre a sus órdenes señor,
sin novedad.
Por ese amor le van a dar
la laureada del valor,
mi general.
Fue padrino la impostora
de bautizos y de bodas
con uniforme de gala
de estado mayor.
Pasó apuros financieros,
pidió prestado dinero
a un fotógrafo usurero
que la denunció.
Y en el reconocimiento
descubrieron el talento
con los falsos documentos
de la usurpación.
Al conocer la verdad
¡Señor, qué barbaridad!
declaró doña Joaquina
en el tribunal.
De aquel raro casamiento
nunca hubo cumplimiento
ni tampoco tocamiento
de tipo carnal.
Aunque en el cuarto de baño
un día vio algo extraño,
algo que no le cuadraba
con un militar.
Mi general, mi general
siempre a sus órdenes señor,
sin novedad.
Por ese amor le van a dar
la laureada del valor,
mi general.
Así termina la historia
para siempre en la memoria
de María Teresa Gomes
en un tribunal.
Para colmo de insumisos
el ejército no quiso
que acabara en la reserva
como militar.
Ya es castigo suficiente
tanta soledad en la gente
para encima desertar
de la felicidad.
iEp, ep, aro!
iEp, ep, aro!
iEp, ep, aro!
Marchaba como un soldado
de paisano y esposado
entró en la prisión.
Un veterano de Angola
con su sable y su pistola
a la cárcel de mujeres
el juez lo mandó.
Teresiña, Teresiña
aunque seas por dentro niña
de los pies a la cabeza
eres todo un señor.
Mi general, mi general
siempre a sus órdenes señor,
sin novedad.
Por ese amor le van a dar
la laureada del valor,
mi general.
iEp, ep, aro! iEp, ep, aro!
(Carlos Cano)