A dia de hoy, la mera mención a la relación entre inmigración y dumping salarial le resulta indecorosa a la corriente principal de los "liberales de izquierda". A las élites económicas no les interesa tener un debate crítico, ya que se enriquecen del flujo constante de inmigrantes. Por tanto, lo que reina es un muro de silencio y sólo unos pocos economistas se atreven. Al analizar las consecuencias de la emigración masiva sobre los salarios se suele tomar como valor de referencia el salario medio. Por consiguiente los efectos detectados son pequeños. Esto es así porque no son todos los trabajadores, sino solo los de una cualificación no superior, ajenos a los sectores más tecníficados, los que sufren la competencia de esta inmigración.
Algunos economistas de Oxford sí están abordando la cuestión desde hace algún tiempo. Sus estudios demuestran que la inmigración afecta aparentemente poco al nivel general de salarios. No obstante los empleos en trabajos poco o medianamente cualificados sí que sufren sensiblemente las consecuencias de la inmigración. Llegan a la conclusión de que, en valores medios, sus salarios disminuyen un 5 % cuando la cuota de inmigración alcanza el 10 por ciento. Tampoco es por tanto casualidad que aquellos que cobran bajos salarios estimen de forma diferente el impacto de la inmigración masiva de aquellos que cobran salarios altos.
Sara Wagenknecht
"Los resentidos".

Pocas veces se ve a un mismo medio publicando en pocos días un gráfico correcto/incorrecto sobre el mismo tema. Es el caso de Expansión y de los gráficos que publicó en su portada el 13 y 19 de diciembre relativos a la evolución de los tipos de interés del BEC y la Fed. El gráfico del día 13 es incorrecto porque induce a pensar que los tipos de interés varían entre un valor y otro de forma progresiva, cuando esas variaciones son instantáneas. En cambio, el gráfico del día 19 sí es correcto y muestra la forma típica de escalera con esas variaciones instantáneas (para los puristas, ya se que eso no sería el gráfico de una función, que no puede tener tramos verticales).
Antes de que se nos pierda de vista el significado de la palabra, como le pasó a "facha", "feminista", "libertad", y otras muchas que se me ocurren ahora pero no voy a listar, creo que es importante señalar las que fueron tres principales características del movimiento woke.
En principio se trataba de luchar contra determinada opresión simbólica, y sólo decir eso de opresión simbólica ya se me ponen los pelos de punta. Su objetivo era visibilizar una serie de problemas e impedir que se invisibilizaran otros.
Lo que pasó a continuación ya es historia y todos sabemos en qué se convierten estos movimientos una vez son capturados por pequeños grupos de interés, lo mismo que sucede, por ejemplo, con movimientos asamblearios como el 15M y similares, una vez son cooptados por activistas que no desean ningún debate real pero necesitan imperiosamente el escenario y la narrativa de un debate.
Amigos... Perro no come perro, pero Gramsci sí que come Gramsci.
Cuando el movimiento Woke se enfrentó a opresiones sistémicas como la "apropiación cultural", vimos entonces que un blanco cantando blues era un canalla, mientras que un negro tocan el violín era un héroe. Y la gente de la calle, poco deconstruida ella, comenzó a recelar, por el simple procedimiento de la caja registradora.
-¿Supone esto del movimiento woke que mi currículum está diez puestos más atrás por no ser mujer, ni negro, ni gay?
-Sí, Harry, catorce puestos más atrás, porque hay que comopensar un daño histórico que...
-¡Pues a tomar por el puto culo, joder! dijo Harry.
Y así comenzó la cruzada antiwoke.
A los que la promovían, se la soplaba todo: querían obtener ventajas, o discriminación positiva, o compensación, o pollas en salmuera. Salir ganando con la ley del embudo. Punto.
A los que se opusieron, les jodía salir perdiendo. Por justicia,por esfuerzo, por la picha en hexámetros yámbicos. Querían que nadie, con razón o sin ella, se les colase en la fila.
Y así un tema de intereses prosaicos se convirtió en ideología y en trinchera cultural. Pero no es ni cultura ni ideología: es simple materalismo.
Marxista que es uno, en el fondo.

30 de junio de 2025, Abu Ahmad y su hija... en el café Al-Baqa, Gaza:
Abu Ahmad y su hija soñaron, pero el sueño no se completó.
El anciano Abu Ahmad y su hija fueron juntos a la cafetería Al-Baqa, frente al mar de Gaza.
Se sentaron allí, respirando la brisa, y comenzaron a hablar del compromiso: un joven se había presentado para pedir la mano de su hija.
Con ternura, el padre le preguntó:
- ¿Estás de acuerdo, hija mía? ¿Qué opinas?
Ella respondió con una sonrisa suave:
- Sí, padre, lo amo.
Él casi voló de alegría. Era su hija mayor, su orgullo. Tomó el teléfono inmediatamente y llamó al joven:
- Ven a la cafetería Al-Baqa... quiero hablar contigo en persona, junto a mi hija, antes de los preparativos de la boda.
El joven llegó poco después.
Abu Ahmad le dijo:
- Háblame de ti, hijo. ¿Cuáles son tus planes para la vida con mi hija?
El muchacho respondió con voz firme y ojos brillantes:
- Haré todo lo posible para que su hija sea la mujer más feliz del mundo. Quiero construir una vida de amor y esperanza junto a ella.
El padre sonrió con alivio:
- Entonces, con la bendición de Dios, mañana será el día del contrato matrimonial...
Pero antes de que pudiera terminar su frase, el infierno se abrió de repente. Una explosión, un bombardeo feroz... y los cuerpos volaron por los aires.
Abu Ahmad despertó entre los gritos, aturdido, ensangrentado, mientras la gente corría hacia él:
- ¡Abu Ahmad! ¿Estás bien? ¿Estás vivo?
Miró alrededor con desesperación:
- ¿Dónde está mi hija? ¿Dónde está el joven? Estaban aquí... estaban justo aquí... ¡¿Dónde están?!
Se levantó tambaleándose. La sangre cubría su rostro, y lo que vio lo dejó sin alma: más de cuarenta cadáveres dispersos... la sangre formaba charcos...
Y entonces los vio: la cabeza de su hija, separada de su cuerpo. A su lado, el joven, gravemente herido, apenas respiraba.
Abu Ahmad se acercó, y el muchacho balbuceaba, con voz casi apagada...
El padre de la muchacha le dijo:
- Te casarás con ella... en el Paraíso, si Dios quiere.
Luego, el prometido pronunció la shahada... y murió.
El padre de la novia cayó de rodillas, levantó las manos al cielo:
- Oh Dios... lo acepté como esposo para mi hija... ahora acéptalos a los dos, como pareja el paraíso, en los jardines del Edén...
En medio de este brutal genocidio, seguían intentando dibujar una vida, un futuro... pero tampoco les dio tiempo para soñar.
Entrevista a Abu Ahmad.
Autor: Abu Ahmad (superviviente)
Traducción: Prof. Dr Riad Ali El Aila Al Hakim
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Martín materializó su llegada con un retraso de veinte minutos, una constante cronométrica a lo largo de los quince años de nuestra relación. En su día, fuimos dos licenciados convencidos de que nuestra existencia iba a alterar el curso del mundo. Ahora, él ejercía de subdirector de Innovación Social en una consultora de escala global, y yo coordinaba proyectos para una ONG cuyo principal benefactor era, precisamente, dicha consultora.
Descendiendo del Tesla de su mujer, guardó las llaves en el bolsillo de una chaqueta de lana merino cuyo precio superaba el salario mensual de la camarera que estaba a punto de atendernos. La justificación fue una asamblea sobre vivienda social. "Muy productiva", sentenció con esa pátina de fatiga virtuosa que había perfeccionado. "Hemos aprobado un sistema de turnos de palabra más democrático. Dos minutos por intervención, para garantizar la pluralidad".
Le pregunté por el número final de intervenciones. "Tres", admitió. "Falta cultura participativa". Omitió que él había sido uno de los tres oradores, ocupando siete minutos en exponer la necesidad de ser breves.
El café era un arquetipo del nuevo ecosistema del barrio: ladrillo visto, flora colgante y mesas de madera con un pasado convenientemente reciclado. En la pizarra, el cortado se cotizaba a siete euros y medio. Un establecimiento impensable en nuestros años de estudiante, cuando el aire olía a aceite reutilizado y alquileres asequibles. Ahora, el aroma dominante era una mezcla de café de origen único y gentrificación.
Nos acomodamos junto al ventanal. El exterior ofrecía un desfile de maletas con ruedas, riders eléctricos y algún residente autóctono navegando por su propio barrio como un turista accidental. Una señora de unos setenta años se detuvo, examinó el menú con la perplejidad de un arqueólogo y reanudó su marcha. Quizás recordaba que allí mismo, antes, una mercería le vendía hilos por céntimos.
La camarera se aproximó. Unos veinticinco años, rapado lateral, un flequillo asimétrico y una camiseta de algodón orgánico con un eslogan feminista en un idioma que no era el suyo. Martín la ubicaba. Me había contado su biografía: un máster en Estudios de Género y un trabajo sin contrato en el café. "Dos cortados sin azúcar", ordenó Martín.
Mientras esperábamos, extrajo su iPhone 16 Pro Max. "Preparamos una campaña contra la desinformación", comentó, los ojos fijos en el scroll. "La cantidad de bulos sobre inmigración es alarmante". Acto seguido, retuiteó un artículo titulado "Cinco datos que desmontan los mitos" cuyo enlace, pude ver después, llevaba dos días dirigiendo a un error 404.
En la mesa contigua, una pareja de treintañeros diseccionaba un documental de Netflix sobre la corrupción institucional. Él, con una barba de diseño y una camiseta vintage de los Ramones que seguramente costó más que la discografía completa de la banda, sentenciaba: "La gente no ve la manipulación". Su camiseta lucía el logo de Transparency International, una entidad investigada meses atrás por la gestión de fondos europeos. Ella, ataviada con cuero vegano y gafas de pasta sin graduación de una óptica "con conciencia social", asentía. Como consultora de transparencia, su último encargo había sido para un ayuntamiento que acababa de adjudicar un contrato público a la empresa del cuñado del alcalde. "El problema", concluyó, "es la falta de formación ciudadana".
Llegaron los cafés en tazas de cerámica artesanal, producto de una cooperativa de mujeres guatemaltecas, según un cartel junto a la caja. Siete euros y medio, me repetí. El bar de toda la vida, dos portales más allá, había cerrado hacía tres meses... vendiendo el café a uno cincuenta.
Martín pasó a detallarme el nuevo protocolo contra el discurso de odio en el instituto de su mujer. "Absolutamente necesario. Los adolescentes están muy expuestos". La semana anterior, un alumno había sido expedientado por declarar en un chat que no le gustaba el reguetón. El informe citaba actitudes discriminatorias hacia expresiones culturales minoritarias. "Hay que educar en la tolerancia", prosiguió. Se había inscrito a un curso de "Comunicación no violenta" impartido por una coach que cobraba doscientos euros por sesiones de "descolonización emocional".
Un grupo de estudiantes de Sociología tomó la mesa del fondo, llegando en dos Ubers para evitar, según proclamó una de ellas, "el metro, que estaba lleno de gente rara". Venían a preparar un trabajo sobre el clasismo en la España contemporánea. La líder del grupo, con un bolso de Oxfam y zapatillas veganas de ciento ochenta euros, dirigía la sesión desde su piso heredado en Malasaña, valorado en medio millón de euros. Su tesis: "Gentrificación y desplazamiento de población vulnerable". "La gente no es consciente de sus privilegios", aleccionaba mientras sorbía un smoothie de doce euros. Su padre era socio de un bufete especializado en recalificaciones urbanísticas.
Martín cambió de tema, elogiando el colegio progresista de su hijo. "Tienen un programa antibullying excelente". El curso anterior, la única alumna gitana de la clase había sido discretamente reubicada en otro centro por dificultades de integración que "generaban conflictos". "La diversidad es fundamental", sentenció Martín, "pero los ritmos de cada niño son los ritmos de cada niño". El centro, concertado y de ideología católica-no-practicante, costaba quinientos euros mensuales. La mayoría de los padres eran votantes de izquierda y asiduos a manifestaciones por la educación pública.
La camarera, sin que se lo pidiéramos, depositó la cuenta. Había escuchado el final de nuestra charla sobre el machismo en el sector tecnológico —Martín acababa de lamentar que el 80% de los directivos de su empresa fueran hombres—. Su turno acababa; le esperaba su segundo empleo cuidando niños en un dúplex de Chamberí. Martín no dejó propina y mientras se ponía la chaqueta, observó: "A estas nuevas generaciones les falta cultura del esfuerzo". Acababa de denegar una solicitud de remuneración a su becaria, que llevaba ocho meses trabajando gratis.
Al salir, un vendedor senegalés exhibía su mercancía sobre una manta. "Vamos andando", propuso para evitar el metro, que a esa hora, según murmuró, se llenaba de gente que daba cringe. El paseo, explicó, era un acto de resistencia contra "el capitalismo salvaje del transporte".
Caminamos por una Gran Vía en obras, flanqueados por obreros, mayormente rumanos y ecuatorianos. "Es una pena la desindustrialización", comentó Martín. "La clase trabajadora siempre paga las políticas neoliberales". Nos despedimos en la puerta de su oficina, una torre de cristal donde se diseñaban estrategias de comunicación para petroquímicas que necesitaban lavar su imagen tras vertidos en el delta del Níger. En el vestíbulo, una pantalla proyectaba un bucle sobre sostenibilidad con "Imagine" de fondo.
Tarde casualdera, scroll sin expectativas. Entro a X (o RX, o como se llame ahora que fue comprada por el niño rico de las minas de esmeraldas). Y me topo con esta ranciedad que casi salta de la pantalla a pegarme un lametón de testosterona revenida:

Y aún habrá quien diga que el feminismo ya no hace falta. Que la cosificación de la mujer es cosa de “wokes” y “feminazis amargadas”. Que ahora las charos lo tienen todo ganado y lo único que buscan son paguitas y cuota.

Pero, si se rasca un poco, lo que aparece debajo de estos tuits no es solo misoginia. Es una estructura del deseo profundamente jerárquica y delirante, donde las mujeres no existen como personas, sino como categorías a dominar. El patrón es siempre el mismo: cuanto más ideológicamente autónoma es una mujer, más excitante resulta fantasear con someterla. "Las rojas me la ponen más" no es una frase inocente: es el eco de esa fantasía de humillación sexual como castigo por pensar diferente. Ecos de un pasado grecorromano en el que funcionaba exactamente así, tal cual.
Lo que les pone no es la mujer. Lo que les pone es la idea de doblegarla. Les erotiza el conflicto solo si pueden ganarlo. Quieren hacerles aceptar sus discursos, sus ideas, y si no pueden, al menos sus genitales, a ver si con esa "doma" se les mete algo de “sentido común” a ellas.

Este tipo de hilos no solo huelen a cerrado. Huelen a miedo. A masculinidad caída, y literalmente — escúchese aquí la flautilla bajando a graves — Que solo se sienten bien fantaseando y brabuconeando con otros hombres que piensan similar. A hombres que no entienden cómo ser deseables sin subordinar a la otra persona. Que siguen creyendo que el sexo es una batalla donde si no dominas, pierdes. Hombres cuya polla hace tiempo que dejó de ser un órgano de placer o de encuentro, y pasó a ser un arma ideológica.
Lo más triste es cuando muchas de estas masculinidades ni siquiera han vivido más allá del del sexo con su propia mano, y ya están coaccionadas por redes sociales y un contenido hipersexualizado al que acceden mucho antes de alcanzar la madurez..
Y uno se pregunta —como hombre cis hetero, de hecho me lo pregunto muy fuerte—:
¿Cómo no se han puto vuelto ya todas lesbianas?
Y antes de que os lancéis con el #NotAllMen, que quede claro —aunque estaría muy claro si realmente se hubiera leído algo de feminismo alguna vez—: el “no todos los hombres” no es una excusa.
Se siguen sosteniendo las microestructuras de poder cuando se mira hacia otro lado ante este tipo de desmanes. El pacto patriarcal también es eso: el silencio cómplice, la risa forzada, el "mejor no me meto".
Hoy, sinceramente, solo quiero vomitar con lo que he leído.
Y espero no tener que soportar el clásico “yo tengo madre, hermana, prima o sobrina” para justificar esta basura, porque todos las tenemos. Y aun así, eso difícilmente nos ha impedido reproducir esta violencia simbólica en las redes sociales, ni nos ha dado por pensar que quizás, solo quizás, la soledad no afecta solo a los hombres, o las mujeres.
Está afectando a toda la gente sin empatía.
Hace poco, el mes pasado… No, en junio, tuve que escribir una escena complicada por muchas razones que ahora no vienen al caso.
Intentaba explicarle a uno de los productores que la escena debía ser contada, narrada desde la óptica del personaje (llamémosle Hache), un señor que adoraba el capitalismo en su pequeña zapatería de ciudad de tamaño medio. Pero que odiaba a muerte que otro empresario hubiera montado otra zapatería dos portales más allá del suyo, mostrando en la historia que el personaje no era capitalista de verdad, donde la competencia liberal es el alma (o una de las almas) del sistema. Acudí con citas sobre capitalismo clásico, citas sobre la competencia y el libre mercado y un largo etcétera para convencerlo de que la escena estaba bien y que conectaría con el público, haciéndoles caer en la cuenta de que ese zapatero (usé la broma) era un capitalista de alpargatas. El productor me miró con esa cara que ponen cuando te van a leer la biblia (la de la b mayúscula, la de los productores, no la de nuestro trabajo, que es con b minúscula) y comenzó a recitar “Productutis 6:21-22”.
“¿Sabes lo que mueve el mundo? La envidia. El capitalismo no es más que una forma de envidia. Yo no soporto, no puedo soportar que el productor Zeta tenga casoplón en Ibiza, y él no soporta que yo sea más guapo que él. Él busca su consuelo, ya sabemos cómo, y yo busco el mío intentando comprar en Canarias una casa más grande que la suya y con un yate mayor que el suyo. Por eso esa escena no le va a funcionar a la serie, un (taco malsonante) zapatero capitalista, venga, hay que rehacer todo eso. Que Hache tenga de amante a la mujer de la otra tienda de zapatería.”
Nunca dejan de sorprenderme y mira que llevo años, muchos, lidiando con ellos.
Los medios se han hecho eco recientemente de un nuevo plan del gobierno para "solucionar" el problema de la vivienda. El plan pasa por construir "viviendas cooperativas", nótese el eufemismo, o en el término anglosajón coliving. Es decir, vivir junto a extraños en román paladino; como en un hospital, un convento, un cuartel o como en la Rusia comunista kommunalka (vivienda comunal).

Se trataba de apartamentos en edificios antiguos —a menudo expropiados a la nobleza o la burguesía tras la Revolución de 1917— que eran divididos entre varias familias. Cada familia disponía normalmente de una sola habitación privada, mientras que la cocina, el baño y los pasillos eran espacios comunes. Este sistema se justificaba ideológicamente como un modo de aprovechar mejor el espacio y fomentar la vida colectiva.
Para quien no conozca a Mijail Bulgakov (1891-1940), fue un escritor Ruso muy crítico con el comunismo, conocido sobre todo por su obra "El maestro y Margarita". Otra de sus obras más célebre es "Corazón de perro" donde en clave de sátira crítica estas viviendas comunales. El protagonista, Filip Filípovich, es obligado por los líderes del PCR a alquilar las habitaciones de su piso, cosa que él se niega y da lugar a ridiculizar el absurdo burocrático, la invasión del espacio privado y la degradación de la vida cotidiana.
Es harto curioso como hemos pasado de demonizar a los "empresarios" que compraban vivienda para alquilarla por habitaciones a pasar de puntillas por esta nueva ocurrencia de nuestros dirigentes. Parece que todo va encaminado a esta "nueva normalidad"
La vida es una triste fuente de pequeñas historias que todos compartimos. - La colmena, Camilo José Cela
Es bastante inquietante como la misma retórica comunista se aplica en los tiempos del libre mercado, del artículo que enlazo:
Se financiarán nuevas modalidades de vivienda en las que los espacios de interrelación van ganando superficie a los espacios meramente privativos, lo cual posibilita una mayor integración y relación entre los residentes
¿Qué significa este guirigay? ¿Qué es un espacio de interrelación y espacios meramente privativos?
El coliving no es progreso, es retroceso disfrazado de modernidad. Nos venden precariedad a precio de lujo y encima nos piden que lo celebremos como avance social. Si esto es el futuro de la vivienda, no es una colmena, es un nicho urbano.
Leo en Ok diario una noticia sobre los cazadores
El artículo, que dice basarse en un informe elaborado con la colaboración de la Fundación Artemisan y Deloitte, dice, entre otras cosas que:
Tal vez se me escapa algo, pero si los ingresos netos del cazador medio son 2.011 €/mes, 28.154 €/año si cobra 14 pagas, y el gasto medio es de 12.069 €/año....
¿El cazador medio se gasta el 43 % de sus ingresos netos en la caza?
¿El artículo miente como un bellaco?
¿Nos tenemos que creer la mención del informe original que dice que el colectivo de cazadores invierte 289 millones al año en gestión y conservación del medio ambiente?
¿Responde todo esto a un greenwashing de la caza?
Siguiendo la idea del amigo @ContinuumST, y también su guión, expresado aquí, comienzo, por comenzar de algún modo, con su primer punto.
¿Qué es una historia?
Yo de eso del logos, el pathos y demás terminología de análisis de textos no tengo ni idea. Mi formación académica es de economista por la rama de márketing, mi afición, la historia, y mi trabajo en el mundo real, desde que dejé el periodismo activo, tiene más que ver con mierdas informáticas y cuestiones institucionales que con el análisis literario. Yo simplemente leo y escribo y tengo una experiencia del copón, aunque eso no signifique que haya mejorado con los años. Ojo al detalle.
Para mí, una historia es simplemente el resultado de la voluntad de comunicación, más allá de la simple transmisión instrumental de hechos y datos necesarios para la vida cotidiana.
Los seres humanos nos contamos historias desde tiempos inmemoriales, y nos las contamos por muchos y diversos medios, desde la tradición oral a las pinturas rupestres. No voy a ponerme a hacer un recorrido por la historia de la narrativa, porque hay libros buenísimos sobre eso y hay gente por aquí que sabe más que yo de eso. Preguntadle a @Artikan, por ejemplo.
La cuestión práctica, que a eso vamos, es que cuando te pones a contar una historia tienes que tener muy clara cual es la idea que pretendes transmitir de tu mente a la mente de los demás, e incluso a eso que llaman la mente colectiva. Si vas a contar una historia es porque tienes algo que decir, y crees que le puede interesar a otros. Por eso me molestan tanto las narraciones autofeolativas, contemplativas, del que se la casca ante el espejo y escribe lo que siente. Ya sé que la introspección también es un género, pero como el artículo lo estoy escribiendo yo, pues me cisco intensamente en la introspección.
La historia es, por tanto, el instrumento elegido para transmitir a otros una idea, una propuesta, una sensación o una experiencia que el otro pueda aprovechar de algún modo. Lo ideal de la historia es que sea transformadora: que el otro cambie algo dentro de sí mismo tras leerla, sabiéndolo o sin saberlo; que el otro la confronte con su propio modo de ver el mundo y se reafirme o se amolde en alguna medida.
Si escribes historias que no van a cambiar a nada ni a nadie, entonces es como si escribieras instrucciones para sonajeros, cosa que también es muy digna, pero no es escribir historias.
La historia puede tener como finalidad convencer o sensibilizar a alguien de algo, lo que es proselitismo, activismo, religión, compromiso político, o trabajo social, o puede pretender simplemente entretener al lector, lo que no deja de ser una forma de trabajo social también, misericordia, caridad, o humanismo. Lo importante es saber lo que uno está haciendo, por qué lo haces, y reconocer que es imposible separar ambas facetas, porque como te dediques solamente a una de ellas, serás un escritor malo.
No esw posible escribir sólo para entretener, porque toda visión del mundo tiene una faceta de activismo o propaganda. Y no es posible hacer sólo activismo, con moraleja, porque lo más probables es que en ese caso aburras a las ovejas y sólo te lean los de tu cuerda, lo que esterilizará cualquier esfuerzo transformador. ¿A quién vas a transformar si los que te leen ya piensan igual que tú?
Hasta aquí, mi visión de lo que es una historia y de lo que el autor debe plantearse antes de emprender la confección de una. Espero haber aportado algo y que no haya más de diez o doce erratas, porque me tengo que ir de viaje y escribo con prisas.

El saldo vivo hipotecario ha subido un 2,8% desde enero, pero ese aumento le da pie a Expansión para titular que está en "subida libre". Y para reforzar el titular, agrega el habitual gráfico con un exagerado truncado del eje vertical. Este sería el gráfico sin truncado, muy diferente:

Yo diría que teniendo en cuenta como están evolucionando los precios, las compraventas y el número de hipotecas, hasta me parece un incremento modesto.
Tengo familiares y conocidos que cuando sale el tema, afirman que Estados Unidos tiene varias naves extraterrestres capturadas desde hace décadas y que sus científicos están descubriendo esa tecnología extraterrestre. Así que hago una simple pregunta: ¿Y en qué tecnología militar o científica están usando esos conocimientos extraídos de esas naves? Porque si fuese así, si tuvieran super-armas, hacía rato habrían vencido en un parpadeo en todas las guerras que se habrían metido, habrían tumbado gobiernos incómodos en un suspiro, China/Rusia/Irán/Venezuela/Cuba/ país_que_no_se_arrodille serían muy fácilmente vencidos. Nada de eso pasa, luego la tal tecnología extraterrestre no existe (casi se puede afirmar con certeza) o no han podido descifrarla (décadas del dinero público tirado a la basura).
Sucede igual con las promesas (exageradas) del "vibe coding", leo de muchos que ya no es necesario programar, que las líneas de código han perdido valor, ahora los desarrolladores de software deben obligatoriamente reinventarse o quedar como dinosaurios exhibidos en un museo paleontológico. Y como sucede con la tecnología extraterrestre, esto genera no una sino varias preguntas incómodas:
¿Para qué generar código en un lenguaje de programación existente? Generen de una vez en lenguaje máquina extremadamente optimizado según el procesador.
¿Cuándo sale el parche final y definitivo de Windows que lo haga extremadamente fluido, seguro, visualmente coherente y fácil de usar?
¿Para que OpenAI/Google/Meta/Microsoft se dedican a vender a su super chachi perfecto desarrollador de software cuando deberían volverlo secreto industrial y generar con este, millones de software distintos aplicados a la empresa, al hogar y al entretenimiento? Un prompt como "quiero que hagas un software de tipo web que administre un aeropuerto" y listo, a hacer caja vendiendo esa solución en todos los aeropuertos. Algunos dirán que ese prompt no es adecuado, ¿Cómo que no? La IA sabe que estoy hablando de un aeropuerto y hay millones de sitios que hablan de los aeropuertos y su funcionamiento, así que la IA está bien entrenada para saber que es un aeropuerto y como funciona ... el tiempo para generar el software de gestión debería ser de un parpadeo.
¿Por qué no generan el codec definitivo para comprimir vídeo, sonido e imagen? Con sólo los derechos y patentes del algoritmo generado ya sería un ejemplo de como recaudar mucho dinero con la IA y así calmar a los cada vez mas nerviosos inversionistas.
¿Por qué no generar el GTA VI, VII, VIII, .....? Las solas ventas de estos juegos ya serviría para cubrir las cada vez más grandes inversiones en centros de datos.
La IA en generación de software, la veo como el genio de la lámpara que alardea o presume de su poder infinito pero está irónicamente atrapado en una lámpara de aceite.

Hacer un poco de sociología de los "reyes magos" es hacer un poco de sociología de la religión misma. De hecho, los "reyes magos" nos ofrecen un elegante botón de muestra de que la religión es una puta pura mentira, no solo en un sentido de "mentira científica", que también, sino además en un sentido de "mentira para manipular".
Si uno se retira lo suficiente a ver el bosque y se pregunta por qué los "reyes magos" aparecen en la biblia, rápidamente repara en la lógica intencionalidad de los líderes religiosos para introducirlos en su cuento. Pregúntatelo tú mismo: ¿por qué un líder religioso supremo, Jesús, se inventaría un cuento de que él es líder por derecho divino, y de que otros líderes políticos supremos de algunos países, los tres reyes magos, van a adorarle a él?
En efecto: es el Vaticano diciéndonos que él es rey de reyes, y los reyes son vasallos suyos.
Y aunque, técnicamente, los reyes magos no existen, pues en Mateo 2:1-12 no se dice que fueran reyes, solo que eran magos, y tampoco se dice que fueran tres, solo que llevaban oro, incienso y mirra, tenemos a:
Salmos 138:4, "Dios mío, ¡grande es tu poder! Te alabarán los reyes de este mundo cuando escuchen tu palabra y sepan todo lo que has hecho."
Salmos 2:10-12, "Ustedes los reyes, pónganse a pensar; déjense enseñar, gobernantes de la tierra. Adoren a Dios con reverencia; y con alegría ríndanle culto. Adoren a Dios, para que no se enoje, pues fácilmente se enfurece, y podría quitarles la vida."
Salmos 68:29, "Dios mío, por causa de tu templo los reyes te traen regalos a la ciudad de Jerusalén."
Daniel 6:25-26, "Entonces el rey Darío escribió un mensaje para todas las naciones y los pueblos de su reino. Ese mensaje decía: «Con mis deseos de paz para todos, ordeno a los habitantes de mi reino que adoren y obedezcan al Dios de Daniel. Su Dios vive para siempre, y su reino nadie puede destruirlo. Su poder será siempre el mismo. "
Los antiguos monarcas europeos, no transigiendo con este cuento de tener que someterse a un "papa", se inventaron su propio cuento, y fue así como nació el "derecho divino" por el que los monarcas europeos también se autoproclamaban y autorreivindicaban como reyes y mesías.
Termina de filtrar el FBI un informe sobre Trump en el que se afirma que está comprometido por Israel. Yo mismo lo termino de enviar. ¿Pero cuales son los efectos en los algoritmos actuales de esta liberación de información? Actualmente el algoritmo de Twitter, de Elon Musk, que también aparece en las filtraciones de Epstein, penaliza al que critica a Israel, según la propia IA de X, conlleva penalizacion en la visibilidad de las publicaciones. Lo mismo ocurre en TikTok, que recientemente a puesto a sionistas en los altos cargos. Yo mismo al criticar Israel en redes sociales de Meta he recibido esta penalización.
Entonces ahora tras la filtración miles de cuentas están criticando a Trump e Israel y siendo penalizadas por los algoritmos. Lo cual a efectos del mercado, se van a ver beneficiados los partidarios de Trump al no ser penalizados, ya que los contrarios van a ser hundidos por criticar a Israel, Trump y el FBI. Esto da la hegemonía, alcance, visualizaciones de los algoritmos en redes sociales a Trump y los suyos.
Lo cual supone controlar la narrativa de aquí en adelante, que viendo los movimientos de Trump con Irán puede hacer que imponga su versión sobre lo que está por venir gracias a hundir los alcances de los detractores y tener un bombardeo con mayor aceptación que los anteriores dónde por ejemplo solo contaba con 1 apoyo de cada 3 en el bombardeo de Venezuela y secuestro de Maduro.

Este gráfico de Actualidad Económica sobre el número de irregulares en España entra, según mi opinión, dentro de lo llamado "falsa precisión", es decir, dar datos con una precisión que es imposible por su propia naturaleza. Dar el número de inmigrantes irregulares que viven en España es complicado, pero hacerlo con seis cifras significativas entra dentro de la ficción.
"El problema no es que existan los Camacho; es que empezamos a pensar que es lo normal."
Imaginen esto: un tipo normal, con una vida normal y una inteligencia dentro de los parámetros terrestres, se somete a un experimento de criogenización. Al despertar, descubre que el mundo se ha vuelto una caricatura de sí mismo. La gente es incapaz de mantener una conversación de más de tres palabras, las marcas se llaman “Pendejo” o “Brawnado”, y el presidente de la nación es un ex luchador de pressing catch llamado Dwayne Elizondo Mountain Dew Herbert Camacho.
La premisa de Idiocracy, aquella joya profética de Mike Judge, solía ser una exageración grotesca para hacernos reír. El problema es que, poco a poco, ha dejado de ser una comedia para convertirse en un documental emitido en horario de máxima audiencia. Y lo peor de todo es que, al igual que el soldado Joe Bauers, muchos de nosotros nos hemos dado un buen pellizco y hemos abierto los ojos con la sensación de habernos dormido en 1995 y despertado en un mundo donde la realidad ha superado a la sátira.
¿Acaso no tenemos nuestros propios presidentes Camacho? No me refiero a una única figura, sino a un arquetipo que se repite como un mantra en la política global. Busquen al líder que promete soluciones imposibles con la verborrea de un vendedor de coches usados, o receta recortes educativos mientras la población debate acaloradamente si la Tierra es plana o si los huevos son lácteos.
Nuestros dirigentes, como Camacho, han entendido que la complejidad aburre y la estridencia engancha. Han sustituido el diálogo por el eslogan, el razonamiento por el grito y la gestión por el espectáculo. Igual que el presidente musculado de la película, que consulta su teléfono para saber qué decir, ellos leen titulares de Twitter como si fueran informes del CIS. La política se ha convertido en un ring de lucha libre donde gana el que suelta el "más fuerte" o el "más loco", no el que tiene un plan coherente.
Y nosotros, mientras tanto, hemos asumido este nuevo mundo como si fuera lo normal. Consumimos felices nuestro "agua electrolítica"; la ciencia es vista con la misma sospecha que un gato en una tienda de canarios.
Lo más aterrador de Idiocracy no es su estética cutre o sus chistes fáciles. Es la reflexión final: la sociedad no colapsó por una guerra o una catástrofe natural. Se fue idiotizando poco a poco, por pura inercia, hasta que lo absurdo se convirtió en la nueva normalidad. Nos hemos acostumbrado al ruido, a la mentira vestida de titular, a que un cualquiera con un micrófono en redes sociales tenga más credibilidad que un experto que ha dedicado treinta años a estudiar un tema.
Despertar, como le pasó a Joe Bauers, es darse cuenta de que estamos rodeados. La solución a nuestros males no llegará en una nave espacial pilotada por un tipo sensato, porque nosotros, los sensatos, llevamos años durmiendo la siesta mientras el mundo ardía.
¿La diferencia? En la película, al final, el tipo normal arregla el mundo con una idea sencilla pero brillante: regar los cultivos. Aquí, fuera de la pantalla, seguimos esperando a ese tipo normal. O quizás, lo que es peor, el tipo normal ya despertó, miró a su alrededor y decidió que era más seguro volverse a dormir y dejar que Camacho y sus secuaces sigan con el circo.
Mientras decidimos si tomar la píldora roja o azul, o leer un libro, el mundo sigue girando. Pero, por favor, que alguien pare la música de fondo, y de paso riegue las plantas con agua y no electrolitos.
Lo que realmente se debe racionalizar y explicar es si hace falta mantener la absurdidad técnica, económica y estratégica que son las centrales nucleares, en España. Sospecho que la mitad de los defensores de las nucleares son simplemente gente del lobby industrial nuclear vendiendo su producto y la otra mitad directamente loritos de repetición que se limitan a recacarear lo que oyen sin darle demasiado al cerebelo, por los motivos que sean (soy enginiero y en la Facultá me dijeron que la nuclear es la polla de eficiente, odio a los progres y llevarles la contraria como sea... cualquier cosa).
La nuclear es absurda desde el punto de vista financiero, un sinsentido de chorreo de dinero salvaje para, simplemente, calentar agua y mover una turbina. Totalmente absurdo desde el punto de vista de la búsqueda de beneficios monetarios: una central nuclear no es rentable, jamás, por eso necesitan de Estados fuertes detrás metiendo millones a cascoporro en todos los países y por eso precisamente en Occidente la nuclear está de capa caída: no por "los ecologistas" sino porque ni Cristo en la banca ni en el sector privado se quiere meter a financiar mierdas que tienen un retorno de la inversión nulo o a décadas vista. Esta realidad es la que ningún pro-nuclear os contará, porque todos ellos hacen lobby para presionar al Estado a que les pague la fiesta, evidentemente.
La nuclear es, además, guarra como ella sola. Los residuos, que recordemos llevan desde los putos años '60 diciendo que ya tienen ese tema resulto, son de lo peorcito que hay, totalmente intratables a fecha de Marzo de 2026. Tienes que seguir gastando miles de millones en instalaciones de confinamiento por cientos de años es.wikipedia.org/wiki/Depósito_de_combustible_nuclear_gastado_Onkalo Ridículo. Por mil motivos diferentes, además, operar una central nuclear es complejísimo y de altísimo riesgo. ¿Compensan estos riesgos, para algo tan sencillo como hacer electricidad en 2026? Los pro-nucleares evidentemente te dirán que sí. La gente racional y que usa la cabeza, te dirá que NO.
China que hagan lo que quieran pero, ¿España? España básicamente suple toda su necesidad energética de sobra sin la nuclear. No tenemos necesidad de desplegar nuevas centrales, ni de gastar miles de millones en mantener las reliquias existentes. Cuando una se haga vieja, te la quitas de encima y con ella te quitas de encima también todos los riesgos y los gastos asociados. El país no notará una mierda, porque la electricidad que se necesite la generas de otra manera.
Por último, mucho quejarse de que las ciclo combinado contaminan mucho, pero lo que contamina una de esas centrales es nada y menos cuando lo comparas con la catástrofe ambiental que Israel ha provocado en Gaza y LÍbano. ¿Cuántas toneladas de CO2 han liberado esos bastardos a la atmósfera en 3 años? ¿Como diez Españas propulsadas por centrales de carbón, más o menos? ¿Y en Irán, bombardeando campos de gas y depósitos gigantes de petróleo? Ridículo poner como ejemplo que necesitamos las nucleares "para reducir la contaminación" mientras los mismos que te venden la nuclear como solución luego te chillan al día siguiente defendiendo a esos países imperialistas o te dicen que el Turismo, otra industria de barcos quemando fuel, es supernecesaria y superguay.
La nuclear es ridícula, no debería haber debate ninguno porque es absurdo debatir esa chorrada.
El que voy a exponer no es el único caso, seguramente hay cientos iguales, pero éste me ha llamado la atención tras ver este vídeo:
twitter.com/TuiteroSismico/status/2036877424764547358?s=20
El alcalde de Margaliot, en Galilea, una población en una punta de tierra embutida entre los Altos del Golan y el Líbano, y cercana a la frontera de ésta última, se queja amargamente de que tanto su asentamiento como los de Misgav Am, Teshuba y Gader, limítrofes con el Líbano, están siendo bombardeados y destruidos por los cohetes de Hezbollah, y lo expone a pesar de la censura militar.
Me ha llamado la atención el nombre compuesto de "Misgav Am" y me ha dado por buscar información. Tanto Margaliot como Misgav Am son poblaciones israelíes fundadas poco antes o poco después de 1948, pobladas por gente venida de Irak, de Yemen, de Turquía, de Sudamérica, de Europa…
¿Sobre tierra libre? No, sobre Hunin. Misgav Am se fundó en 1945 en las afueras de Hunin, una población palestina cuyo rastro arqueológico nos lleva a la 1.ª Edad de Hierro, 1.200 años antes de Cristo. Cuenta con un castillo medieval, el Chastel Neuf, construido en el s.XII por los Cruzados:
Hunin pasó por varios mandatos, desde los romanos a los árabes, desde líderes locales hasta el Imperio Otomano, Francia o Inglaterra, pero, que se sepa, siempre conservó a sus habitantes, con idas y venidas, como cualquier población, pero manteniendo población autóctona, básicamente una mezcla de los cananeos y amorreos originales que habitaba la zona desde siempre y los árabes que invadieron la zona en el s.VII. Eran musulmanes chiíes.
Hasta que llegó 1948. El año de la Nakba, "la catástrofe", la limpieza étnica de árabes llevada a cabo por Israel. En agosto de ese año, sabiendo que se acercaban fuerzas israelíes del Palmach, la élite de las fuerzas de asalto de la Hagana, la fuerza paramilitar israelí, casi la totalidad de los más de 1.600 habitantes de Hunin huyeron al Líbano.
Quedaron unos 400 habitantes.
Esos 400, junto con el resto de los habitantes que quedaron, como ellos, remanentes en otras poblaciones cercanas de la región después de que la mayoría de sus pobladores hubiera huido, un total de unos 4.700, con tal de permanecer en su tierra, en sus casas, les trasladaron a los israelíes su voluntad de ser buenos ciudadanos de Israel. Habían vivido bajo muchos señores, no les importaba uno nuevo, siempre que pudieran seguir en sus casas. La petición se elevó al Gobierno israelí, recibiendo incluso el apoyo entusiasta de Bechor-Shalom Sheetrit, Ministro para las Minorías. Éste trasladó la petición, con su apoyo explícito (siendo chiíes, sería bueno para una relación amistosa con el Líbano), a la presidencia.
La propuesta fue rechazada.
El nuevo señor no quería viejos súbditos, quería sus tierras. Iban a llegar judíos de todas partes del mundo, e iban a necesitar sitio.
En este documento, fechado en septiembre del '48, se detallan las órdenes a las tropas que debían asaltar el pueblo otra vez, con una descripción previa de las circunstancias políticas e históricas:
"Esta es la orden de septiembre. Similar a la de Dir Yasin y otros casos. Cualquier intento por parte de los aldeanos de manifestar sus intenciones pacíficas o su disposición a vivir bajo la soberanía israelí resultaba inútil. En muchos casos como estos, estaban condenados tanto si se resistían como si no.
1. Enemigo: La aldea de Hunin fue desalojada durante un intercambio de disparos en los alrededores de Manara (una colonia judía en la Alta Galilea); es posible que sus habitantes hayan regresado entretanto.
2. Nuestras fuerzas: Pelotón G
Dos unidades de zapadores del Pelotón Auxiliar [y algunos detalles más como este]
3. El objetivo: irrumpir en la aldea de Hunin, matar a varios hombres, tomar otros prisioneros, volar algunas de las casas de la aldea y quemar todo lo que sea inflamable [literalmente, todo lo que se pueda quemar].
En el resto del documento se señala que los zapadores llevarían consigo 250 kilos de TNT.
En realidad, «varios hombres» fueron veinte; «algunas de las casas», fueron veinte casas y la mezquita."
En el asalto militar, como dice el documento, pues "lo típico" en esos asaltos militares en los que se pretende aterrorizar a la población para que se vaya: 20 hombres muertos, varias mujeres violadas, una veintena de casas quemadas, la mezquita del pueblo derruida…
Los pobladores de Hunin que sobrevivieron al ataque huyeron al Líbano. Misgav Am, el asentamiento israelí de las afueras, empezó a expandirse sobre lo que fueran las casas y las tierras de los árabes. Margaliot sería fundada en 1951, al sur de la población, también sobre los restos de Hunin.
Así que Misgav Am (y Margaliot, y otros dos o tres asentamientos israelíes más), son Hunin, y Hunin es ahora Misgav Am y esos asentamientos.
Como dije al principio, ésta no es sólo la historia de Hunin, es la de varios centenares de pueblos palestinos que han sufrido exactamente el mismo destino, o incluso peor. Y sus actuales habitantes, muchos de los cuales llegaron cuando ya no había ni casas ni habitantes originales, porque el Estado israelí había empezado a construir encima, ni siquiera conocen la historia de los que allí vivían, de las atrocidades llevadas a cabo por los sionistas para que ellos tuvieran dónde vivir, ni siquiera saben que allí había antes un pueblo árabe, o su nombre.
Es la historia de una usurpación.
Tras escuchar el discurso de Trump de esta noche, aparte de reafirmarme en mi idea previa de que estamos en manos de un pirado y cuatro genocidas, he llegado al convencimiento de que eso que llaman el Occidente global no tiene capacidad para manetner dos guerras a la vez.
El problema se puede contemplar desde muchos ángulos, desde el petróleo y la energia hasta la simple producción de misiles: no podemos estar en guerra a la vez en los dos escenarios petrolíferos principales y no podemos alimentar, con el complejo militar actual, las necesidades de misiles de ambos escenarios, menos aún con el veto de China la exportación de determinados minerales críticos.
Así las cosas, o se acaba la guerra de Irán en cuestión de días, o se abandona a su suerte a Ucrania, para aliviar el otro frente. Y dadas las circunstancias, parece que se va a a elegir la segunda opción, aunque sólo sea por una mera cuestión de cálculo. ¿Se puede vencer a Irán? Se puede, aunque lleve meses. ¿Se puede vencer a Rusia? No parece que ese objetivo sea factible a corto plazo, y no parece que los ucrnianos vayan a recuperar el territorio perdido la semana que viene. Lo que no se puede es mantener las dos guerras al mismo tiempo, y Europa parece que lo ha comenzado a comprender, cerrando el espacio aéreo a los aviones americanos al tiempo que niega la crítica financiación a Ucrania.
En el escenario actual, parece que vamos camino de un tratado de paz, el que sea, con Rusia, para restablecer el flujo de gas y petróleo, mientras sigue cerrado el estrecho de Ormuz y se reparan las infraestructuras destruidas en una guerra que ni ha acabado ni sabemos cuando lo va a hacer.
Existe, por supuesto, otra opción: seguir cada uno a lo suyo, empecinados en mantener ambos frentes, porque esto o porque lo otro, y lanzarnos al vacío con una piedra atada al cuello. Sabiendo quién nos gobierna, tampoco podemos descartarlo.
Cualquiera con unas pocas nociones de historia sabe que la conspiración de los idus de marzo del año 44 a.C. acabó con la vida de Julio César, a la sazón emperador romano. Lo que poca gente sabe es que el magnicidio no estaba organizado muy exhaustivamente y que al poner el plan en marcha hubo un baño de sangre debido a la torpeza de los propios conspiradores.

Tal y como explica Mary Beard en su libro “La herencia de los clásicos”, había una serie de senadores que se habían puesto de acuerdo para asesinar a César durante la asamblea de los idus de marzo en la Curia de Pompeyo, que era el lugar donde se reunían. Tilio Cimbro fue el primero que se acercó y se postró a los pies del general para pedirle perdón para su hermano, que estaba en el exilio. Le agarró por su toga para que no pudiera moverse, y al dejar al descubierto su hombro fue la señal para que el resto atacaran.
Casca fue el primero en apuñalarle, aunque Beard señala que erró el golpe y solo le rozó el cuello. César aprovechó unos instantes, tomó su estilo (una especie de punzón que se usaba para escribir) y trató de defenderse con él.
Pronto se aproximaron otros veinte hombres que ya estaban esperando su turno para rematar al gobernante. Estos senadores tampoco anduvieron muy finos de puntería y varios se apuñalaron unos a otros.
Según el relato de Nicolás de Damasco, Casio se lanzó contra el emperador pero acuchilló a Bruto en la mano. Otro senador, Minucio, hirió a Rubrio en el muslo. Son varios los historiadores que, basándose en narraciones de testigos supervivientes del hecho, señalan que en aquella acción tuvo que correr mucha sangre y no solo de César.
Es muy probable que la famosa frase “Et tu, Brute?” no se llegara a pronunciar, en medio del batiburrillo de dagas y sangre, y según Beard tampoco Bruto asestó el golpe final. Sin embargo, la narración que prevalece ahora mismo en el imaginario colectivo tiene estos episodios porque los imaginó Shakespeare para su obra “Julio César”.
Si seguimos la narración de Suetonio (más cercana en el tiempo a la del autor británico pero no fiable al 100% según los historiadores actuales), César recibió veintitrés puñaladas pero solo fue mortal la que le asestaron en el cuello. Se supone que participaron unos sesenta senadores en la conjura y muchos de ellos activamente con sus dagas.
La reconstrucción de la narración de Livio indica que, si bien al principio los senadores que no estaban en el ajo se quedaron paralizados, huyeron tan pronto Bruto se alejó del cuerpo de su padre adoptivo. Esta estampida de senadores chocó con las cientos de personas que salían de un espectáculo de gladiadores que acababa de terminar en ese momento y, como no pudo ser de otra manera, cundió el pánico.
Según el relato de Adrian Goldsworthy, la esposa de Julio César, Calpurnia, había tenido una pesadilla y le pidió que no acudiera al Senado aquel día. Sin embargo, aconsejado por otro senador decidió ignorar los malos augurios y encaminarse al trabajo.
Además, se la la circunstancia de que hasta principios de ese año César tenía varios escoltas hispanos pero había prescindido de ellos tras el juramento de lealtad que se le hizo en el senado. En ese lugar el emperador se sentía seguro, tanto por el juramento como por el hecho de que fuera un lugar sagrado en el que no se debía emplear la violencia. Por desgracia se equivocó.

En poco más de un año Bruto consiguió negociar una amnistía para los participantes en la conjura y acuñó una de las monedas romanas más famosas, que tenéis sobre estas líneas. En ella podemos ver dos dagas y entre ellas un pileus, un gorro que se les ponía a los esclavos romanos cuando eran liberados. Bajo ellos podemos leer la fecha, idus de marzo.
En conjunto, podemos decir que la conspiración de los idus de marzo fracasó porque poco después se volvió al mismo tipo de régimen, encabezado por Octaviano (que ha pasado a la posteridad como el emperador Augusto), que se había querido destruir. No obstante la fecha es lo suficientemente simbólica como para haberse convertido en un referente de liberación de un pueblo incluso a día de hoy.

Hace unos años, la erupción del volcán Eyjafjallajökull dejó a Europa sin tráfico aéreo. La ceniza volcánica que arrojó a la atmósfera dejó a muchos pasajeros en tierra, sobre todo los que tenían que atravesar el Norte de nuestro continente. Pues bien, ese no ha sido el volcán más mortífero de la historia, pero es posible que en el top 3 se encuentre el Laki, del que os hablaré hoy. El volcán Laki no es exactamente un volcán, sino una fisura volcánica está en Islandia y entró en erupción el 8 de junio de 1783 durante ocho meses y cambió el clima europeo durante los años sucesivos.
La erupción tuvo su origen en el sistema volcánico de Grimsvötn, en la fisura de Laki que ha sido la que se ha hecho famosa tras el incidente. La actividad volcánica no cesó hasta febrero del año siguiente, y sus efusiones basálticas arrasaron una amplia zona de la costa suroriental de Islandia.
Los gases tóxicos que emanaban del volcán provocaron la muerte de la quinta parte de la población islandesa, cerca de 10.000 personas y al 80% de las ovejas. Las poblaciones de vacas y los caballos se redujeron a menos de la mitad y los cultivos de aquel año no lograron salir adelante. La muerte sobrevenía al mezclarse el dióxido de sulfuro de la nube con el vapor de agua en los pulmones de las víctimas, que no podían explicarse el fenómeno.
Para los supervivientes el espectáculo era estremecedor, ya que veían el cielo cubierto de humo y el suelo cubierto de ceniza, según documenta una crónica escrita en Copenhague y publicada en octubre de 1783 en La Gaceta de Madrid. Como consecuencia de los gases y la ceniza, durante tres años una hambruna asoló a los supervivientes islandeses.
Empujada por los vientos, la nube tóxica se fue desplazando en dirección sureste y en una semana llegó a Noruega y Bohemia. El 18 se instaló sobre Berlín y tan solo dos días después París. A Gran Bretaña arribó el 23 de junio y todo quedó cubierto por un polvo sulfuroso. Aquel verano fue conocido en Londres como sand-summer (el verano de arena) y fue al principio especialmente caluroso, aunque conforme pasaban los días la bruma actuaba de pantalla y la temperatura media en el continente bajó unos tres grados.
Sumado a la pantalla de la bruma, muy pronto comenzaron a darse violentos aguaceros y granizadas que contribuyeron a la bajada de las temperaturas. El otoño fue más lluvioso y frío mientras el invierno fue más frío que lo habitual. Esto provocó la muerte de muchas cosechas y después de muchas personas por la hambruna y las enfermedades consecuentes.
Aquel verano de 1783 se registró un aumento de 20.000 personas fallecidas en el Reino Unido (dato que conocemos gracias al registro de las parroquias) y el invierno sucesivo de unas 8.000. Esto era una consecuencia combinada de los desastres naturales que se desataron junto con la hambruna posterior a la erupción.
Los europeos que no estaban al tanto del fenómeno (básicamente los que no podían leer las noticias o no tenían fuentes fiables que conocieran la actualidad del extranjero) se admiraban de la niebla que se había instalado en el continente durante varios meses. El disco solar iba adquiriendo diferentes tonos cuando su luz atravesaba el tamiz de cenizas y gases, desde el blanco a uno más rojo que se veía como signo de malos augurios.
Aunque muchos periódicos de la época se hicieron eco de lo curioso del clima europeo, nadie relacionó los cambios con la erupción del volcán y casi todo el mundo achacó los cambios al designio divino. Bueno, excepto Benjamin Frankin, a la sazón en misión diplomática, que mencionó que podría haber una relación en una conferencia pero no fue muy secundado.
Hoy en día se considera que una de las (muchas) causas que provocaron la Revolución Francesa fue la nube de humo de Laki, ya que malogró numerosas cosechas, tanto en el verano de 1893 como en los sucesivos, al ser el desencadenante de sequías, granizadas e intensas heladas. Todas ellas culminaron en una desastrosa campaña agrícola en 1788 y que puso en pie de guerra a los campesinos, que pese a que no producían ni siquiera suficiente para comer, tenían que seguir pagando impuestos.
Un fenómeno similar se vivió en Egipto, ya que el Nilo no creció lo suficiente ni en 1783 ni en los cinco años sucesivos, dejando a su paso grandes hambrunas que acabaron con numerosas personas. El Instituto Godard de Estudios Espaciales considera que esta sequía también tuvo que ver con el evento de Laki, que modificó el efecto de los monzones por lo que el río no se llenó lo suficiente.
En resumen, varias fuentes apuntan a que en total, la actividad de este volcán mató a unos seis millones de personas en todo el mundo y cambió el clima europeo y mundial durante varios años. En el imaginario colectivo islandés aún es la vara de medir que usan cuando se produce una tragedia y sus niños estudian con profundidad cómo funcionan los volcanes.
Si os interesa el tema y queréis profundizar (sobre todo en el aspecto meteorológico, en el que estoy muy pez y por eso he pasado de puntillas), os recomiendo estos artículos: en Survival Digital, la BBC, Futuro Pasado y por supuesto la Wikipedia.
La imagen que encabeza el artículo es una inundación en Wurtz el invierno de 1783, que se estima que fue provocada por la explosión volcánica.
Siempre es el otro el que te entierra,
el que entre salmodias y mortajas
aniquila la esperanza porfiada
de regresar a la vida,
el que apretando los labios
como tórculos abyectos
te conmina a que abandones,
te recuerda que es razón,
lógica y hasta ley
seguir para siempre muerto
si una vez ya lo estuviste.
Cuando niño, entre vahos de irrealidades,
cuando joven, entre nieblas surreales,
cuando adulto, habituado a claudicar,
siempre es otro el que te entierra
aunque tú le des la pala
y elijas la sepultura,
aunque encargues tú las flores
y hasta endeches la elegía,
porque a fuerza de buscarlos
siempre se hallan esos ojos
en que asoman el verdugo y el sabueso,
la correa y los grilletes,
esos ojos que te enhebran,
que te embridan
que derrotan a los miedos
allanando incertidumbres,
esos ojos que no engañan,
que son cárcel y lo anuncian,
que son losa y lo proclaman,
que son nicho y celosía,
y por ello tan deseados,
anhelados,
advenidos entre vítores y palmas
del miedo a la libertad.
Siempre es el otro el que te entierra,
el que te lleva al olvido,
el que talla la cariátide
que sostiene tus pretextos,
el que arrasa cada idea
que dejaste en el tintero
a la espera de otro cálamo,
siempre es otro el que sepulta
los proyectos inconclusos
aunque tú entones el requiem
y hasta pagues a Caronte,
porque no faltan barqueros
para obras diferidas,
ni escasean los eternos
memoriales de tres días,
ni los deudos circunspectos
preguntándose qué deben,
ni las cartas enmohecidas
acaso ya de antemano
con negros recordatorios
que luego se desvanecen.
Pero es el otro,
siempre es el otro el que te entierra.
Porque nunca faltan manos
si es para abrir sepulturas,
ni hisopos,
ni plañideras,
ni días de celebrarlo.
Nunca faltan sacerdotes
consagrando camposantos,
ni cruces,
ni compromisos,
ni cadenas enmohecidas,
ni incensarios para el muerto
que mejor supo morir
y nos dio mejor ejemplo.
Así luego, con el tiempo,
cuando memorias bisiestas
se demoren en los nichos
interrogando motivos
para un naufragio de osarios,
podrán todos culpar a la impía mano del otro
y salir incólumes del juicio.
Y dormir,
dormir tranquilos
en tinieblas maniqueas
de salvaciones y abismos,
sin dudas ni inconsistencias,
sin resquicios ni fisuras
donde quepan dualidades
que interroguen la certeza de su estado,
sin ambiguas medias tintas
que corrompan
la inmutable esencia bífida del cosmos.
Dormir,
sí,
dormir por siempre,
porque el sueño es privilegio
de los puros,
los ingenuos
y los muertos
León, 14 de noviembre de 2016
Querido Juan:
Esa cosa con plumas que habéis encontrado en las excavaciones de Mileto no es el sujetador de Cleopatra, te pongas como te pongas.
Bien está ya que encontraseis en América un barco egipcio para confirmar las teorías de los mormones, o aquella losa sepulcral de Inglaterra que demostraba de manera indiscutible que Bill Gates es descendiente directo del rey Arturo, pero esto no. Esto ya es salirse de madre.
Por muy prestigioso que sea tu equipo, por llenos que estén los museos de piezas indiscutibles rescatadas por vosotros, me parece que esta vez te pasas. Y no me vengas con que la industria del sostén quiere darle un empujón al producto y ha puesto sus buenos cuartos para disipar las dudas. Esto no: esto ya nos hunde en el desmelene a todos los de la profesión. Cualquier día vendrás a decirme que san Pedro tenía un BMW porque has encontrado el logo en una catacumba, y no me parece serio.
O somos un poco dignos, sólo un poco, o nos vamos todos a tomar por culo.
Cuida un poco de nuestro trabajo, que nos ha costado mucho tiempo y mucho esfuerzo que nos consideren algo más que traperos y saqueadores.
Un abrazo.
Antonio.
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Baltimore, 23 de noviembre de 2016
Querido Antonio:
Sabes de sobra el amor que le tengo a mi trabajo, que es también el tuyo, y los años que llevo dedicado a esto. Sabes también que no he perdido el tiempo, y no tienes inconveniente en reconocer que los museos se llenan con piezas auténticas rescatadas por mi equipo.
Entiende entonces que una tontería de cuando en vez para conseguir fondos y atención de la prensa es un precio muy pequeño por poder seguir el verdadero trabajo. Si Microsoft pone dinero para segur trabajando en lo que nos interesa a todos, hago descendiente a su propietario no ya del rey Arturo, sino del mismísimo rey Midas. Si los mormones quieren un barco en América y lo pagan, o si la BMW quiere su logo en una catacumba, lo cierto es que me la bufa. Se los pongo y listos.
Mientras los gobiernos y los gobernados no sean capaces de interesarse por la verdadera cultura, pues les daremos circo. De cuando en cuando, esas pequeñas estupideces mantienen abiertas las excavaciones y a mi gente trabajando. Lo contrario es muy digno, muy ético y perfectamente inútil para la ciencia, para la historia y para todo. Dentro de diez años, o de menos incluso, sólo quedará de todo esto lo que de verdad se haya podido avanzar en el conocimiento de la Antigüedad. De lo otro, quizás una reseña en una antología de curiosidades, y gracias.
O sea que no me vengas con monsergas y dedícate a buscar dinero como sea para tu proyecto, que todo es mejor que quedarse en casa gruñendo contra lo malos que son todos. Imita mi estrategia: Yo no soy el que crea a los idiotas: simplemente los exploto.
Un abrazo también
Juan
En medio de internet, de las redes sociales, de la mensajería… lo habitual es que te llegue, junto a mil cosas más, una frase o pequeño vídeo motivacional a nuestro móvil o correo. Ese famoso “meme” que por unos instantes tendrá ese efecto de lograr sentirte mejor. Es algo parecido a lo que pasa con un chiste pero con un efecto más “trascendental”, porque piensas que estás viendo algo enriquecedor, serio o incluso con la chispa que necesitabas para replantearte tu futuro.

Es indudable que esas frases famosas, donde Paulo Coelho quizás sea su máximo exponente, en el momento adecuado puede causar ese “chute” de energía necesario, esa brizna de esperanza que siempre necesitamos en el día a día debido al cansancio, la falta de autoestima, los problemas, etc.
Incluso hay chistes con esas frases motivacionales y que conllevan el efecto doble o triple, ya que en ese momento somos por un momento conscientes del poder colectivo que han adquirido esas “golosinas para el cerebro”.

Pero (como no, siempre hay un pero) no dejan de ser eso, algo dulce que en su momento nos sabrán muy bien pero que en breve olvidaremos y que sus efectos no irán más allá del momento posterior a su lectura o visionado. Por supuesto que cuando las vemos nos sentimos como iluminados y nos resultará imposible no compartirlo con los demás porque, como frases bondadosas que son, nos hacen por un momento ser más generosos y acordarnos de los demás para que también tengan esa sensación. Incluso puede que las pongamos en nuestra habitación en grande como ese póster, foto o cuadro que en su momento nos encantó.
La pregunta es porque esas frases las necesitamos y las vemos una y otra vez en el sentido de porqué no terminan de enraizar en nosotros, porqué no nos hacen cambiar aunque sea un poco de verdad. Quizás solo nos conformamos con el efecto instantáneo que tienen y seguimos con nuestra vida. Quizás porque son bonitas, y como digo, a quién no le amarga un dulce, o quizás porque no las reflexionamos, y menos todavía las interiorizamos.
Quizás el efecto sea tan consciente en nosotros que el cerebro lo toma y lo deja marchar, como cuando vemos una serie que nos gusta, una película de acción o una comedia. Durante esos instantes nos sentiremos mejor, pero será raro, y ahí están las grandes obras de arte, que resurgen en nuestras cabezas después de haberlas visto, hasta de forma insconsciente o en sueños.
Las frases, los libros o cualquier expresión humana o de la naturaleza que nos harán cambiar de verdad son aquellas que se quedan en el subsconciente, que se quedan grabadas en nosotros sin quererlo, en el momento menos pensado. También esa misma consecuencia puede tener efectos nocivos o perturbadores. Nuestro cerebro no es inmune a todo lo que proviene del exterior y su caso más evidente son las experiencias traumáticas, aunque no haga falta llegar hasta allí. Tampoco por ver u observar algo perverso vamos a volvernos “malos” o enfermos, ya que también lo negativo, y menos mal, como pasa con las cosas buenas solo tocan lo consciente momentáneamente y se van la mayoría de las veces.
Solo las experiencias constantes o muy poderosas podrán llegar a cambiarnos de verdad. Y respecto a las obras de arte, los libros, etc. Muy pocas tienen ese poder, y ahí están las conocidas por todos que no quiero nombrar para no crear debates innecesarios y dejar su “poder” para otro momento. Luego están las que personalmente nos afectarán solo a nosotros por la causa que sea. De ahí el debate de las películas, libros, obras de arte… que si son buenas o malas, etc. Ahí es donde entra toda nuestra experiencia y expectativa personal.
Que hay personas que conocen este poder y se enriquecen o lo intentan conscientemente, por supuesto que las hay. Solo basta mirar una estantería de los famosos libros de autoayuda para ver la innumerable cantidad de autores que hay.
Que hay personas que transmiten todo esto que quiero contar aquí con su vida y con sus obras también los conoceréis, sea el ámbito o en la forma que más valoréis.
Al menos siempre nos quedarán las grandes o pequeñas creaciones que nos harán cambiar, o al menos sentir nuestra naturaleza humana, que son como esos buenos potajes que alimentan de verdad, pero también es verdad quién no le dice que no a una golosina en el momento oportuno.
Y hasta aquí la reflexión sobre el alimento de “nuestro de alma y de nuestro ser” para no caer en los tópicos o en historias ya contadas por otros, que con mucha mayor maestría os lo explicarán mejor, y que seguro ya conoceréis. Y si no las conoces pues ahí tienes internet y menos mal, las ventajas del siglo XXI, al menos por ahora. Siempre nos quedarán las grandes despensas como las bibliotecas o con el nombre que tengan.
menéame