Se hizo de noche y Manuela pensó que todo había terminado.
Se hizo de noche y Carlos pensó que todo estaba por empezar.
Se hizo de día y Manuela pensó que, hoy sí, se iba a comer el mundo.
Se hizo de día y Carlos pensó que la cama estaría ya fría.
Llegó la tarde y se cruzaron.
Ella no llegaba sola. Otro hombre venía con ella.
Con un maletín.
Un maletín y una cerradura nueva.
Se hizo de día y Manuela pensó que, al fin, todo había terminado.