Cuando la muñeca robótica de termopiel llegó a su casa, lo que más le sorprendió fue el peso. Pesaba como un muerto.
Al estar robotizada, eso no debería ser un problema, pero Juan no quería arrancar el sistema original con Windows XXX, y perder toda su privacidad. También le preocupaba que su genoma se filtrase en la red con dudosos propósitos, o que alguien hackeara el dispositivo con un traje háptico, para tener una relación furtiva... No, no estaba dispuesto a que en el peor momento del clímax le dijera "¡ Más, cariño, más ! Voy a actualizarme ahora, retire cualquier miembro por su seguridad"...
Lo mejor era rootearla e instalar Linux MILF. Podía descargarse las mejores felaciones e instalar cualquier voz sin pagar.
Cuando abrió los ojos, le dijo sonriendo: "Aunque me gusta mucho Linux y el software libre, creo que todos tenemos que aceptar la aplastante realidad..."
MonoMico
La_patata_española
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