El futuro no existe hasta que se mide o experimenta. Percibirlo fija su estado, pasa de la indeterminación a la concreción. Es el principio de incertidumbre de Heisenberg funcionando ante nuestros ojos a escala macroscópica. Fabricamos el futuro constantemente, de manera irremediable e involuntaria.
Se podría predecir el porvenir, pero la máquina necesaria sería del tamaño del propio universo. Salvo que aislemos un conjunto finito de partículas, velocidades, sucesos y estados. En ese caso, con interferencias despreciables del resto del universo, sí podemos saber lo que va a ocurrir en minutos con una tasa de error de prácticamente cero.
- Como en esta habitación iso-hermética, ¿lo ve?
- No entiendo, ¿qué tengo que ver?
- Que está usted encerrado conmigo y sé lo que va pensar y hacer mientras nos quedemos aquí. Puedo verlo en este terminal.
- ¿Me está amenazando? ¿Qué pretende?
Sabiendo lo que ocurriría, entonces le besó.
ContinuumST
tusitala