Todo este asunto hubiese pasado desapercibido si la empresa, no hubiese hecho saltar la alarma al negarse a informar al Tribunal de Cuentas sobre los conceptos de los trabajos realizados para el Partido Popular. Gastos inconfesables como campañas fake o trabajos de consultoría y asesoramiento estratégico que pudiesen haber prestado Lanuza o su empresa en periodo electoral no pueden ser facturados como tales y suelen colarse inflando otros conceptos que sí contemplan los requisitos de la ley electoral.
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