Tratar la anexión de Groenlandia como una hipótesis es un claro error. Cuando un dirigente facineroso como Donald Trump convierte una idea en consigna política, lo hace porque mide costes y beneficios. En medios como Politico se subraya que el calendario también importa. El próximo 4 de julio coincidirá con el 250º aniversario de la independencia norteamericana. No es descabellado pensar que Trump pueda contemplar una acción de fuerza como un «regalo histórico», una demostración de grandeza nacional envuelta en épica fundacional.