Los no-fascistas

Hay un viejo dicho atribuida erróneamente a Churchill que afirma que los fascistas se llamarán a sí mismo antifascistas y no puedo sino darle completamente la razón. Va muy de la mano del inexistente antiguo dicho alemán de "si en una mesa hay diez nazis y no te levantas hay once nazis". No deja de ser irónico lo Goebbeliano de la afirmación ya que parte de una premisa que podemos tomar como verdadera para llegar a una conclusión completamente falsa que no tiene ningún sentido. Sin embargo, el halo emocional que envuelve a la palabra nazi, hace creer que es una afirmación coherente internamente cuando tiene la misma validez que una frase estilo "si en una mesa hay diez judíos y no te levantas entonces hay once judíos". Propaganda emocional, falacia de razonamiento que se ve repetida hasta la saciedad aquí, ya que como todos sabemos: "si una mentira se repite muchas veces, se convierte en verdad".

Hace poco, David Uclés, afamado escritor encantado de conocerse a sí mismo, rehusó asistir a un simposio sobre la Guerra Civil con personas de ideas contrapuestas por haber gente de derechas que podía divergir en opiniones con él. Al mismo tiempo, una campaña organizada desde la izquierda hizo que otras personas de ideología progresista invitadas a dialogar, a expresarse, a contar su verdad, se vieran presionadas para no asistir. Posteriormente aparecieron en un vídeo Uclés y otra gente de izquierdas dándose palmaditas en la espalda por haber ganado una supuesta guerra. Es la misma historia de siempre: los para nada fascistas coartando la libertad de expresión, obligando a cancelar eventos y limitando la verdad a "su" verdad, como fuéramos huérfanos de cierto Noticiario Documental. Todo en el nombre del bien, por supuesto. Así como en Saw, el personaje de Jonh Kramer realizaba las acciones más cruentas en pro de lo que él consideraba un bien mayor, mucha gente de izquierdas -y también de derechas, claro está- sería capaz de encarcelar, torturar e incluso asesinar para salvar a España de los malvados fachas. El hecho de que fueran o no sería irrelevante ya que lo relevante es el bien mayor que se obtendría. Esa pátina moral ha sido la justificadora de las peores ideologías a ambos lados del espectro. Y no ha desaparecido.

Lo peor y más peligroso es que estas personas, a ambos lados del espectro, son las que alientan el odio de los odiadores. Porque estas personas, las que quieren tu destrucción, son las que justifican que haya que destruir al otro antes en aras de sobrevivir. Lo retorcido del asunto es que esta posición reafirma en su interpretación de la realidad a los dos bandos: "debemos acabar con ellos antes de que ellos acaben con nosotros", y ese miedo, inicialmente infundado, da lugar a una profecía autocumplida. Lo que antes se podía resolver o luchar por medio del diálogo, se torna en una pelea fraticida por la supervivencia. Es por eso que surgen comentarios como "al zurdo no le debes dar ni un milímetro" o "con el facha no se combate, no se debate". Arengas guerracivilistas que presumen que la otra parte busca tu destrucción, sea o no así, y que acaban autovalidando esta afirmación.

Aquí en Menéame esa izquierda represiva, dictadora y, en fin, en resumidas cuentas, en ningún caso fascista, se prodiga tremendamente. Y no hablo solo del Noticiario Documental que es muchas veces la portada. Al final, está dentro de las normas el que cada uno vote lo que considere. Hablo de cómo se utilizan los negativizadores para silenciar a las personas con las que no estás de acuerdo. Yo jamás he negativizado un comentario que no sea por haberme insultado o haberme negativizado anteriormente. Incluso tolero las faltas de respeto tipo tratarte como si no tuvieras la capacidad cognitiva suficiente. No me importa que se diga que habría que nacionalizar todas las empresas, que el empresario es el ser más abominable, que es necesario que vuelva el comunismo, que los de Vox son unos ladrones, que el PP debería estar ilegalizado, que Aznar es un asesino, que Maduro es un ejemplo de democracia y en general cualquier idea con la que pueda disentir total o parcialmente.

Sin embargo, en la izquierda no pasa lo mismo. Existen opiniones que están prohibidas. Libros que deben ser quemados. Personas que deben ser silenciadas. ¿Por qué? Porque estarían defendiendo el fascismo. Y yo añado: existen judíos que deben ser silenciados, encarcelados y aniquilados. ¿Por qué? Porque estarían defendiendo el exterminio del pueblo Alemán. Ley de Popper manoseada en su interpretación y comprimida en un cómic para personas que no pueden o quieren leer un texto que dice todo lo contrario a lo que esgrimen con una versión corrompida del mismo en la mano. El malo de la película que se autopercibe con estándares morales más altos que el resto. El líder que castiga cruentamente a aquellos que no tienen los excelsos valores que él ha dictaminado que son los mejores.

Y, claro está, como silenciadas que estas opiniones deben estar, se reportan como bulo. No como un tema a debatir, sino como una verdad incuestionable. Un ejemplo es el bulo de que las elecciones de 1931 no fueron originalmente plebiscitarias, sino municipales. Bulo que se comenta también en páginas web republicanas:

Las elecciones del 12 de abril de 1931. Triunfo republicano

En fin, supongo que esta persona también es un peligroso fascista que hay que depurar y borrar de las fotos. Habría que evitar que se juntara con Reverte.

Menos mal que tenemos a la izquierda para que nos enseñe lo peligroso que es una dictadura de derechas en la que no podríamos expresarnos libremente, censurando nuestras opiniones. Gracias por ponernos un trapo en la boca para que nos demos cuenta de lo inmoral que es no dejar hablar. El padre que pega a su hijo en la cara para enseñarle que la violencia está mal. Un padre del que cuanto antes nos alejemos, mejor va a ser para nuestra salud mental.