Entre los nuevos pecados capitales a añadir a los siete -soberbia, avaricia, gula, lujuria, ira, pereza y envidia- que sirvieron de hilo argumental a Dante para su Divina Comedia, la Iglesia ha incluido ahora expresamente la afición excesiva a la riqueza -¿cuánto de excesiva?-, además de otros derivados del proceso de globalización y del desarrollo de la ciencia, como el daño al medio ambiente y determinados experimentos biogenéticos.