«¿Relojes, bolsos, chaquetas, DVD? ¿Rolex, Louis Vuitton, Chanel?». En este gigantesco complejo comercial pueden adquirir las últimas creaciones de las marcas de lujo más importantes del planeta por una centésima parte de su valor en los establecimientos legales. Y no es un lugar underground en el que los vendedores temen la llegada de la policía en cualquier momento. Se trata de un centro comercial con sucursal bancaria incluida, cajeros automáticos, cafés y restaurantes. Y ya se ha convertido en una atracción turística de primer orden.