El Gobierno chino estudia como controlar las opiniones de los internautas. China, con 137 millones de internautas, tiene 34 millones de bitácoras, aunque sólo el 30% de ellas se actualizan con frecuencia. Algunos blogs se han convertido en fenómenos sociales, como el de Muzimei, en el que una joven contaba abiertamente su vida sexual, o los de periodistas que relataron sus problemas a la hora de burlar la censura y evitar los sobornos de los líderes locales.