Después de construir la primera bomba nuclear de la historia, un grupo de científicos de Estados Unidos comenzó el proyecto Poltergeist. El término de origen alemán hacía referencia a fenómenos fantasmales, y ese era exactamente su objetivo: descubrir una partícula elemental desconocida, que era esencial para que el universo sea como es, y que todo el mundo creía imposible de atrapar. Gracias a los secretos reactores de fisión nuclear del proyecto Manhattan, el equipo tuvo éxito. En 1956 escribieron una carta a Wolfgang Pauli, el físico austria