Al tema no le falta de nada. Fernando Grande-Marlaska no eligió a José Ángel González como máximo mando del Cuerpo Nacional de Policía por su trayectoria intachable, sino por su fidelidad perruna. Tanto la valoraba que aprovechó un real decreto sobre medidas para la dana para perpetuarlo en el cargo. Repítanselo en la cabeza: aprovechó una norma para paliar los efectos de una catástrofe que se cobró la vida de 200 personas, hirió a miles y arruinó a cientos de miles para mantener en el machito a su cargo de máxima confianza.