El muestrario del horror recoge disparos a corta distancia, asesinatos de personas que tratan de huir o protegerse, pilas de cadáveres quemados de víctimas de todas las edades (bebés incluidos), cadáveres maniatados, lo que parece un militar decapitado, heridos vejados al ser secuestrados… En algunos casos, al grito de “Alá es grande”, los atacantes se regodean en los cuerpos y la sangre, se suben sobre ellos. “¡Graba!”, ordena uno mientras remata a una víctima con un disparo en la cabeza. Otros celebran la masacre llamando a sus familiares.