Putin se ha puesto a sí mismo en una situación en la que no puede ganar, no puede perder y no puede detenerse. Ya no hay forma de que pueda tomar el control de toda Ucrania. Pero al mismo tiempo, no puede permitirse el lujo de ser derrotado, después de todas las vidas rusas y el tesoro que ha gastado. Así que no puede parar. Columna de Thomas L. Friedman en The New York Times, tres veces ganador del Premio Pulitzer. Info: Aunque necesita de login, éste es gratuito para 1 articulo, de ahí la recomendación. Disfrútenlo.