María Martí tiene la capacidad de desconectar después del trabajo. Si no, no podría vivir tranquila. Es trabajadora familiar de una subcontrata del Ayuntamiento. "Yo siempre llevo la bata puesta por si acaso; me dicen la enfermera". Ocho personas esperan cada día que toque a su puerta. Al cruzarla, lo único que se encuentra María son problemas. Limpia las casas, recoge la ropa, los ducha, les pasa la pomada, y está pendiente de sus medicinas. También hace en muchas ocasiones de administradora económica. Todo por 6 € la hora.
|
etiquetas: trabajadora familiar , bienestar social