Un levitador acústico consta de dos partes: un transductor y un reflector. El transductor es un dispositivo que transforma un cierto tipo de energía en otro, en este caso, es una superficie vibrante que produce ondas acústicas. El reflector se encarga de reflejar las ondas acústicas que inciden sobre él, haciéndolas rebotar. El esquema básico es simple: el transductor emite una onda acústica que rebota en el reflector y es la onda reflejada la que puede conseguir hacer levitar ciertos objetos suspendidos en el aire.
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