Es una reflexión basada en algo que dijo la ahora ministra González-Sinde, cuando dijo: "Dicen que Rafael Azcona y Berlanga se lo pasaban en grande sentándose en la cafetería de El Corte Inglés y robando conversaciones para sus películas". En otras palabras, que cuando un cineasta (digamos creador, en general) le ‘roba’ conversaciones a los ciudadanos con ánimo de lucro, en una cafetería o en un parque, no existe violación de la propiedad intelectual ni de los derechos de autor (...). (Sigue en el comentario
#1).