A Walter le apasionaban los libros impresos, algo extraordinario en una época dominada por el entretenimiento digital inmersivo. A medianoche, mientras disfrutaba de la lectura, escuchó el leve zumbido de un VIVA. Sobreponiéndose al pánico, fue corriendo al dormitorio donde su esposa Ava estaba visitando a sus hermanas en el metaverso. Walter gritó y la tiró al suelo mientras una lluvia de balas comenzaba a agujerear las paredes.
El mayor temor de cualquier ciudadano se hizo realidad. La IA cometió un nuevo error al identificar una amenaza, y su brazo ejecutor, el Vehículo de Intercepción y Vigilancia Aérea (VIVA) acribilló el edificio. Treinta inquilinos perecieron en el ataque.
No hubo compensación ni justicia. El SistemaGobierno no permitía la crítica ni admitía el fallo. El comunicado oficial de la mañana siguiente rezaba: “Anoche fue neutralizada una nueva amenaza. No se registraron bajas inocentes. El SistemaGobierno vuelve a demostrar su infalibilidad”