Al ser un trabajo duro y mal pagado, muchos jóvenes han preferido darle la espalda. La realidad es compleja: largas jornadas, precios ajustados y un relevo generacional cada vez más escaso. “Cuando empiezas de ayudante tiras muchas horas con la radial porque no te enseñan a soldar. La gente es egoísta, no quiere que aprendas, porque si aprendes, cobras igual que ellos”. “El problema es que la gente va a trabajar, no a enseñarte. Ven formar a alguien como una pérdida de tiempo”. “Aquí nadie te enseña, y si no sabes, te toca aprender solo”.
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