En enero de 2024, tras ver cómo la enésima inmobiliaria le cerraba la puerta tras enterarse de su origen marroquí, Hamid pidió a un compañero de trabajo que le echase un cable. Su amigo (de nombre español) llamó a la misma agencia preguntando por un piso de Mataró por el que poco antes se había interesado Hamid. No tuvo problema.
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