Thorkil Sonne no tardó mucho en relacionar las habilidades que mostraba su hijo (así como las de otros autistas) con las exigencias del sector de la programación de telecomunicaciones en donde él llevaba 15 años trabajando. «Para los testeadores de software es muy importante tener buena memoria, seguir instrucciones cuidadosamente, ser persistentes, notar cualquier desviación de los resultados esperados. Esas son todas características del autismo también» afirma.
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