Antaño, la guerra era un asunto de caballeros (o al menos, eso intentaban aparentar). Si un país quería invadir al vecino, enviaba un telegrama formal o un ministro se presentaba en la embajada para pedir el pasaporte del embajador enemigo, revocando su inmunidad diplomática. Era el equivalente geopolítico a tirar el guante en un duelo.
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Al Excelentísimo y Soberano [Nombre del Mandatario o Nación Adversaria]:
Hago llegar este pliego a vuestros despachos no con el ánimo de entablar un diálogo, pues la palabra ha demostrado ser un ornamento estéril ante la magnitud de vuestras afrentas, sino para notificaros el inicio de un epílogo sangriento para vuestra administración.
Es de conocimiento público que vuestra nación ha osado proyectar su sombra sobre los intereses
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Hoy en día en una pelea callejera, lo más normal que es te pillen a traición, cuando antes te arrojaban un guante, aunque fueran a muerte.
Ya veras que real, directo y claro te resulta morirte de frio, de hambre, de disentería, de un pequeño corte accidental, porque miraste mal al noble de turno, por cualquiera de las cientos de enfermedades que solo sabían tratar con sangrías (no la que lleva vino y zumo de frutas), etc, etc... Ea, a disfrutarlo sin salud...
Vamos que uno de los dos países llevaba tiempo ya en guerra y la declaración de guerra oficial fue para los suyos para dejarles claro que ya se abría la veda porque en el ejercito alemán habia muchos militares prusianos estrictos con las formalidades de familias de generaciones dedicadas a lo militar desde la época de los caballos y lanzas.
Que esto no es un chiste de Gila...
Qué gracia tiene "atacar" un país... si le avisas primero?