Sarkozy explicó que su idea es incrementar el gasto de los consumidores proporcionando más dinero al bolsillo de los trabajadores. Pero prometió ayer que los empleados que accedieran a trabajar más de 35 horas semanales no tendrían que pagar impuestos sobre esas horas extra; y sus patrones estarían exentos de cargas sociales adicionales. Un empleado que cobre el salario mínimo podrían ganar 2.000 euros adicionales al año trabajando cuatro horas extra a la semana, aseguró.
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