Un enfermo en fase terminal de Cataluña tiene muchas más posibilidades de morir sin dolor que uno que viva en Castilla-La Mancha. En su comunidad autónoma cuenta con 131 unidades de cuidados paliativos, mientras el enfermo castellanomanchego cuenta con 16, de los que 10 son equipos de soporte a domicilio. Con este ejemplo se ilustran las «desigualdades autonómicas» que los profesionales del sector llevan décadas denunciando y que han hecho que menos de la mitad de los pacientes (un 40 por ciento) reciban una prestación sanitaria...
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