#40#42#48#54 Claro, claro.
Y por supuesto todos de niños éramos unos angelitos.
Pues no, mi hermano y yo éramos unos cafres del copón, liándola parda a la mínima ocasión que se nos presentaba. Y vosotros también y lo sabéis.
Y más aún porque en nuestra generación los críos eran legión, simplemente como dice #48 es que ahora un niño es hasta una rareza y nos hemos vuelto muy tiquismiquis.
También está el sesgo de confirmación. Me pasó una vez... Vale, pasa alguna vez y hay padres gilipollas.
A mí me atracaron una vez, pero hace treinta años ¿Quiere decir esto que las calles de España son el reino del terror y no se puede salir?
Bueno, que ahí dejo a cada quien con su amargura, y os deseo una vejez muy feliz.
#2 Es que cualquier espacio es el espacio de los niños. Salvo, yo qué sé, una discoteca. Que no son bichos que tengan que tener el espacio acotado.
Que yo simplemente flipo con que normalicemos que haya cada vez más espacios pet friendly o que en algunas plazas de mi ciudad haya espacios para que los chuchos corran más grandes que el parque infantil (verídico, daros una vuelta). Y lugares como un hotel que no admita niños me parece que lo que tendría que haber es un psicólogo de guardia para que los huéspedes se lo hicieran mirar. #3
Claro que el "son niños" no justifica que los padres se desentiendan. Pero, no sé, igual no voy lo bastante a bares, pero anda que no toca escuchar bramidos de gilipollas.
Lo que pasa que estamos cayendo en la sociedad egoísta con un componente gilipollas en que nos molestan los niños, nos molestan los ancianos porque son torpes, los ciclistas porque van despacio, los discapacitados porque son feos de ver, los inmigrantes, los gitanos... #11
#1 Pues organicemos un fondo para que pueda vivir dignamente hasta que ella no necesite de nadie, ¿no?
O es que no hay en esta web suficiente gente que hablad del tema cuando conviene hablar del mismo?
Si cada vez que alguien lo menciona, tuviese que poner 10 céntimos de euro... ésta mujer tendría pagada la vida hasta el fin de sus días.
Todo país que piensa que su población no debe hacer otra cosa que trabajar termina así. O se reduce el tiempo de trabajo, se mejoran los sueldos o se dan facilidades para que las parejas puedan conciliar el trabajo con la familia. Están los dirigentes están muy equivocados si piensan que una ayuda ridícula va a arreglar algo.
Y por supuesto todos de niños éramos unos angelitos.
Pues no, mi hermano y yo éramos unos cafres del copón, liándola parda a la mínima ocasión que se nos presentaba. Y vosotros también y lo sabéis.
Y más aún porque en nuestra generación los críos eran legión, simplemente como dice #48 es que ahora un niño es hasta una rareza y nos hemos vuelto muy tiquismiquis.
También está el sesgo de confirmación. Me pasó una vez... Vale, pasa alguna vez y hay padres gilipollas.
A mí me atracaron una vez, pero hace treinta años ¿Quiere decir esto que las calles de España son el reino del terror y no se puede salir?
Bueno, que ahí dejo a cada quien con su amargura, y os deseo una vejez muy feliz.
Que yo simplemente flipo con que normalicemos que haya cada vez más espacios pet friendly o que en algunas plazas de mi ciudad haya espacios para que los chuchos corran más grandes que el parque infantil (verídico, daros una vuelta). Y lugares como un hotel que no admita niños me parece que lo que tendría que haber es un psicólogo de guardia para que los huéspedes se lo hicieran mirar. #3
Claro que el "son niños" no justifica que los padres se desentiendan. Pero, no sé, igual no voy lo bastante a bares, pero anda que no toca escuchar bramidos de gilipollas.
Lo que pasa que estamos cayendo en la sociedad egoísta con un componente gilipollas en que nos molestan los niños, nos molestan los ancianos porque son torpes, los ciclistas porque van despacio, los discapacitados porque son feos de ver, los inmigrantes, los gitanos... #11
O es que no hay en esta web suficiente gente que hablad del tema cuando conviene hablar del mismo?
Si cada vez que alguien lo menciona, tuviese que poner 10 céntimos de euro... ésta mujer tendría pagada la vida hasta el fin de sus días.