Sólo vengo a aportar que las palabras compuestas en las que la segunda palabra empieza por "r" necesitan que se duplique la "r" para mantener la sonoridad:
- Contrarreloj
- Georradar
- Pararrayos
- Megarrascacielos
a ver, no quiero hacer de abogado del diablo, pero...
Yo que estuve en Algemesí de voluntario ayudando justo al principio, quitando barro y moviendo donaciones.
Muchas de esas donaciones llegaron con mucha buena voluntad pero sin control. Los grupos de voluntarios que lo gestionaban no tenían ni los lugares donde guardarlo (estaba todo desastroso) ni la capacidad de movilizar todo el material.
El material que llegaba muchísimo, ropa, pañales de mayores, guantes, mascarillas y gel hidroalcoholico, en muchos casos no era necesario. Os lo digo yo que moví al menos 4000 paquetes de pañales de adulto e intentaba colocarse sin éxito. Vi muchísimo material donado, caducado de la pandemia que era totalmente innecesario.
Lo que más se necesitaba los primeros días eran manos para ayudar, palas, capazos, botas, hidrolimpiadoras, detergente y lejia y comida. Pero sobre todo espacios limpios, almacenes donde guardar todo y sitios donde pudiera dormir la gente, sacos de dormir y cosas de… » ver todo el comentario
Un detalle que añadiría:
En los pueblos antiguos, cuando nacía un niño se acostumbraba a plantar un olivo por él, sabiendo que tardaría años en dar fruto. Era algo simbólico, pero también práctico: se heredaban los árboles como parte de la familia, y un olivo bien llevado puede dar aceituna durante generaciones. Por eso se entiende lo que dice Fontán de que se planta para hijos o nietos. El olivo es un árbol que enseña paciencia.
Sobre el clima, es cierto que aguanta la sequía como pocos, pero lo que no perdona es la combinación de suelo encharcado + frío intenso. En las zonas bajas de las vegas o donde se compacta el terreno, muchos olivos se pierden por pudrición de raíz. Por eso los campesinos antiguos buscaban laderas y suelos sueltos, lo que Fontán llama “porosos”. En eso la sabiduría tradicional sigue teniendo más tino que muchos planes de reforestación modernos.
- Contrarreloj
- Georradar
- Pararrayos
- Megarrascacielos
www.fundeu.es/recomendacion/rr-erre-doble-en-palabras-compuestas-940/
Yo que estuve en Algemesí de voluntario ayudando justo al principio, quitando barro y moviendo donaciones.
Muchas de esas donaciones llegaron con mucha buena voluntad pero sin control. Los grupos de voluntarios que lo gestionaban no tenían ni los lugares donde guardarlo (estaba todo desastroso) ni la capacidad de movilizar todo el material.
El material que llegaba muchísimo, ropa, pañales de mayores, guantes, mascarillas y gel hidroalcoholico, en muchos casos no era necesario. Os lo digo yo que moví al menos 4000 paquetes de pañales de adulto e intentaba colocarse sin éxito. Vi muchísimo material donado, caducado de la pandemia que era totalmente innecesario.
Lo que más se necesitaba los primeros días eran manos para ayudar, palas, capazos, botas, hidrolimpiadoras, detergente y lejia y comida. Pero sobre todo espacios limpios, almacenes donde guardar todo y sitios donde pudiera dormir la gente, sacos de dormir y cosas de… » ver todo el comentario
En los pueblos antiguos, cuando nacía un niño se acostumbraba a plantar un olivo por él, sabiendo que tardaría años en dar fruto. Era algo simbólico, pero también práctico: se heredaban los árboles como parte de la familia, y un olivo bien llevado puede dar aceituna durante generaciones. Por eso se entiende lo que dice Fontán de que se planta para hijos o nietos. El olivo es un árbol que enseña paciencia.
Sobre el clima, es cierto que aguanta la sequía como pocos, pero lo que no perdona es la combinación de suelo encharcado + frío intenso. En las zonas bajas de las vegas o donde se compacta el terreno, muchos olivos se pierden por pudrición de raíz. Por eso los campesinos antiguos buscaban laderas y suelos sueltos, lo que Fontán llama “porosos”. En eso la sabiduría tradicional sigue teniendo más tino que muchos planes de reforestación modernos.