No, no es un demonio. Es un hombre, que iba a la compra, tendría sus amistades, pagaría las rondas a sus amigos en el bar. No era un monstruo con cuernos acechando en una esquina. Era un hombre con el que te podías cruzar por la calle y saludarte, incluso sujetarte la puerta.
Un violador, un depredador sexual y un criminal que tuvo secuestrada a una mujer sin que nadie sospechara nada durante dos putos años.
Dos putos años, sin una señal de que algo andaba mal, de que algo no cuadraba. Nadie se dio cuenta de que era un secuestrador y un sádico psicópata.
Un violador, un depredador sexual y un criminal que tuvo secuestrada a una mujer sin que nadie sospechara nada durante dos putos años.
Dos putos años, sin una señal de que algo andaba mal, de que algo no cuadraba. Nadie se dio cuenta de que era un secuestrador y un sádico psicópata.