No sería de extrañar. El fascismo y los intelectuales son como el agua y el aceite.
Todo aquel que usa las neuronas acaba siendo un disidente y, por tanto, un enemigo a eliminar. Como dijeron de Gramsci en la Italia fascista, antes de encerrarlo de por vida: "Hay que impedir como sea que este cerebro funcione".
#8#9 A ver, es que precisamente la palabra "idiota" etimológicamente hacía referencia al que sólo se ocupaba de sus intereses particulares, ignorando o pasando por encima de los del resto.
Lo cual encaja muy bien en el perfil de una persona egocéntrica, maleducada y/o cruel con los demás.
Pero tú lo llamas "gran líder del capitalismo y el mercado global" (#40) para después soltar con el palillo entre los dientes que "Son un sistema totalitario. Lo más parecido a la economía de la Alemania en 1935" (#62). Tus "análisis" políticos son tan simples como entretenidos, eso sí.
Hace poco leyendo un libro descubrí el concepto de "Búmeran imperial". Me pareció interesante (y bastante inquietante):
El búmeran imperial es una tesis planteada y desarrollada por Aimé Césaire, en la que aquellos gobiernos que desarrollan técnicas represivas para controlar territorios coloniales eventualmente terminarán desplegando esas mismas técnicas a nivel interno contra sus propios ciudadanos. es.wikipedia.org/wiki/Búmeran_imperial
Básicamente, que las brutalidades ejercidas por las potencias coloniales sobre las poblaciones indígenas durante el s. XIX y principios del XX fueron aplicadas, décadas más tarde, para eliminar en suelo europeo a adversarios políticos, sobre todo en torno a la Segunda Guerra Mundial.
Fue el mismo modelo de represión sistemática y lucha sin cuartel ("cruzada") que adoptaron los generales africanistas que dieron el golpe militar del 36 contra otros españoles. O los campos de concentración nazis, que ya tuvieron sus antecedentes en los que España antes había impuesto en Cuba, o los bóers en Sudáfrica, para reprimir la disidencia.
Buen intento.