#1 Porque muchas veces somos (son) más gilipollas de lo que nos creemos (se creen) y nos dejamos (Se dejan) llenar la cabeza con pajaritos. Te venden la experiencia como algo maravilloso, de conexión con nuestro yo interior, luz tenue, aceites balsámicos, música relajante... y al final es un infierno, lleno de sangre, caca y dolor, te queda el salón como una carnicería y oliendo a metálico durante semanas. Aparte de que es peligroso para la madre y la criatura. Lo sé por experiencia, yo estaba totalmente en contra, pero no pude convencer a la contraparte, con todo su círculo de mujeres empoderadas diciéndole que ella era la dueña de su cuerpo y esas cosas.