La izquierda no es el centro del mundo. Es una vertiente política como cualquier otra. Si no sirve, se cambia. Y el que viene si tampoco sirve, también se cambia. El problema de la izquierda es que no deja de mirarse al ombligo. Lejos quedan los problemas de los obreros de izquierda. Toca hacer autocrítica, eso que a la izquierda se le da tan mal.