Rajoy, hace un mes: “Si gano, llamaré al PSOE para que se abstenga en la investidura”. El mismo Rajoy, ayer: “Para disipar las dudas cuanto antes: votaré no a su investidura”. Dos no dialogan si uno no quiere. El líder de la oposición cambió algo las formas pero nada el fondo. Vista la sesión, parece que por Rajoy no pasan las urnas. Ha dado por buena la interpretación de su sociólogo de cabecera, Pedro Arriola, que le dice al oído que sin el asesinato de Isaías Carrasco habría ganado el 9-M. Como la culpa no es suya, no tiene nada que corregir