Un repaso por la vida de la antropóloga María José Capellín: desde el antifanquismo gijonés a los debates del presente, pasando por el exilio y Radio Pirenaica.
A mí el discurso ese de que todas las mujeres por definición tengan razón y sean unas almas cándidas y todos los hombres malísimos, oiga… Alguna te lo dice en cualquier situación: «Ya sabes, “hermana, yo sí te creo”». Pues no, hermana: yo no te creo. Yo creo a unas hermanas sí y a otras no, lo mismo que creo a unos hermanos sí y a otros no.
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Es ese discursito de las mujeres siempre ingenuas, inocentes sin capacidad de mentir, ni de engañar, ni de manipular, siempre manipuladas,
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Es ese discursito de las mujeres siempre ingenuas, inocentes sin capacidad de mentir, ni de engañar, ni de manipular, siempre manipuladas,
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