Entre otros, la norma obligará a partir de ahora a los establecimientos que tienen más de 1.300 metros cuadrados de sala dedicada a clientes a disponer de un plan de acción concreta para la reducción y eliminación de esta práctica y a contar con acuerdos para donar sus excedentes a entidades del tercer sector, siempre que sea posible. Este plan establecerá una jerarquía de prioridades para no tirar comida, en el que el primer paso será transformar residuos en otros productos para el consumo.