Un estudio publicado hoy en Science alerta de que, sin una reducción significativa de las emisiones, las perturbaciones forestales -incluidos incendios, plagas de insectos y ventoleras- podría llegar a duplicarse antes de finales del siglo XXI en comparación con el período 2001-2020. Estos resultados se han obtenido asumiendo una gestión forestal continuista. Pero si a la reducción de emisiones se añade una gestión forestal más adaptada al cambio climático, se puede aumentar la resiliencia de los bosques.