Quizás el más inesperado de los numerosos extraños intercambios sucedidos en la antesala del ataque de EEUU e Israel a Irán fue la invitación del enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, al ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, para que se reuniera con él y el yerno de Trump, Jared Kushner, en el portaviones Abraham Lincoln. La idea de que Araghchi abandonaría las conversaciones sobre el futuro del programa nuclear iraní que se estaban celebrando en Omán resulta peculiar, cuanto menos.
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