La belleza de la palabra
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Poema de "La Cava" [PDF]

Este romance pertenece al conjunto de romances que cuentan la caída de la España Visigoda..
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Recién llegado de Diuze, Guillaume Apollinaire

Recién llegado de Diuze, Guillaume Apollinaire

Hermosa fusión de poesía, grafiti, música y pintura

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Peligros de Invierno (Gioconda Belli)

Este invierno está llevando todo lo que fuimos.

Cada día despierto arrebujándome,

arrebujándome contra tu espalda,

tocándote

para saber que no te has ido con el agua

sonrío y me pregunto si mañana, si pronto,

si algún día de estos,

el llanto sucederá a la lluvia

y el invierno también se meterá en la casa

y no habrá mueble, estante, cortinera,

donde no lave el agua los colores

y nos mojemos todos entre chocorrones y despedidas.

Por eso en las mañanas

bebo la luz en mis pulmones,

abro todas las puertas,

pinto amarillas las risas de las casas,

doy vueltas tenaz a los girasoles,

me prendo el sol en medio de los pechos

y salgo a tocarte, a escribirte,

a decir que no, que no hay cauce que se lleve mi amor

ni aguacero ni ciclón ni viento lacerante

que arranque tu nombre de esta piel

miel de tus días largos.

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Los arcoíris de aceite

Los arcoíris de aceite

devanan sus laberintos

de porfiadas imposturas

arrecidos de tormentas

como flores venenosas 

que Baudelaire olvidó,

y en el nácar de tus huesos

ensayan bajorrelieves

preñados de maldiciones

como misterios guardados

para las piedras rosetas 

de algún nuevo Champolión.

No me preguntes por qué.

Pregúntate por qué no.

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Haiku 6...

Ya nos reímos

con risas de mañana:

teme a esa deuda.

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Memorándum

Uno llegar e incorporarse el día

Dos respirar para subir la cuesta

Tres no jugarse en una sola apuesta

Cuatro escapar de la melancolía

Cinco aprender la nueva geografía

Seis no quedarse nunca sin la siesta

Siete el futuro no será una fiesta

Y ocho no amilanarse todavía

Nueve vaya a saber quién es el fuerte

Diez no dejar que la paciencia ceda

Once cuidarse de la buena suerte

Doce guardar la última moneda

Trece no tutearse con la muerte

Catorce disfrutar mientras se pueda.

Mario Benedetti

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sin título: un poema de Marina Tsvetaeva

А следующий раз — глухонемая

Приду на свет, где всем свой стих дарю, свой слух дарю.

Ведь всё равно — что говорят — не понимаю.

Ведь всё равно — кто разберёт? — что говорю.

Бог упаси меня — опять Коринной

В сей край придти, где люди твёрже льдов, а льдины — скал.

Глухонемою — и с такою длинной —

— Вот — до полу — косой, чтоб не узнал!

Traducción: al ingles por Karina McCorkle y al castellano con DeepL

Y la próxima vez, un sordomudo,

vendré a un mundo donde les daré un poema a todos, les daré a todos mi oído.

De hecho, es lo mismo, lo que dicen, no lo entiendo.

De hecho, es lo mismo -¿quién puede entenderlo?- lo que digo.

Dios me lo permita, Corinna

llega de nuevo a esta región, donde la gente es más dura que el hielo, los témpanos de hielo más duros que los acantilados.

Como una sordomuda, con una

trenza tan larga, ¡hasta el suelo!, mientras

no la reconocieras.

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Yo voy soñando caminos

Yo voy soñando caminos

de la tarde. ¡Las colinas

doradas, los verdes pinos,

las polvorientas encinas!...

¿Adónde el camino irá?

Yo voy cantando, viajero

a lo largo del sendero...

-la tarde cayendo está-.

"En el corazón tenía

"la espina de una pasión;

"logré arrancármela un día:

"ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento

se queda, mudo y sombrío,

meditando. Suena el viento

en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;

y el camino que serpea

y débilmente blanquea

se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:

"Aguda espina dorada,

"quién te pudiera sentir

"en el corazón clavada".

Antonio Machado

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¿Qué es delito?

¿Qué es delito?

Es la sangre convertida en mito,

es la puerta abierta del que implora,

es la carne saciando su apetito

cuando otra carne devora;

es la risa de los hombres 

mientras la ley llora.

Feindesland. 1994.

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Risa y sonrisa

Cuando me hablan de felicidad

siempre hablo de sonrisas,

palabra inmensa la primera

pequeña coda la segunda,

apéndice involuntario,

fuera de moda.

La segunda.

Incluso una risa

o risotada involuntaria,

placer real y físico.

Felicidad, palabra torcida

llevada al extremo

sin aparente baremo.

Sonrisa, franca y sin dobleces.

Risa, escapada mental

que barrunta la risotada.

Risotada, incontinencia feliz.

Felicidad, palabra truncada

sin contenido aparente.

Ampulosa y vacía.

 

ContinuumST. Enero 2001

 

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Poema - Si ya no vienes

Si ya no vienes, ¿para qué te aguardo?

Y si te aguardo, di por qué no vienes,

verde y lozana zarza que mantienes

sin consumirte el fuego donde ardo.

Cuánto tardas, amor, y cuánto tardo

en rescindir los extinguidos bienes.

Ya quién me salve no lo sé, ni quienes

clavan el alma dardo sobre dardo.

A la mañana, que se vuelve oscura,

sigue la noche, que se vuelve clara

a solas con tu sed, que hiere y cura.

No quisiera pensar si no pensara

que, privado que fui de tu hermosura,

me olvidara de mí si te olvidara.

Antonio Gala

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Para siempre

Nunca llegué a mirarte

con ojos distantes de amigo

porque sentía ser parte

de tu abrazo sin abrigo.

Tu sonrisa siempre ahí

en ese lugar mágico

de esa alegría interior,

tu belleza a flor de piel

incluso en aquella cama

coronada de tubos,

de fluidos vitales.

Incluso tu palidez

se veía eclipsada

por una sonrisa perfecta.

No parecías enferma

y el brillo de tus ojos

parecía eterno.

Aquella noche te abracé

entre tubos

y máquinas

que dejaron de sonar

por ti.

Para ti.

En ti.

Y te fuiste

para siempre.

(Enero 2010. ContinuumST.)

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Oda a los trenes del Sur

TRENES del Sur, pequeños

entre

los volcanes,

deslizando

vagones

sobre

rieles

mojados

por la lluvia vitalicia,

entre montañas

crespas

y pesadumbre

de palos quemados.

Oh

frontera

de bosques goteantes,

de anchos helechos, de agua,

de coronas.

Oh territorio

fresco

recién salido del lago,

del río,

del mar o de la lluvia

con el pelo mojado,

con la cintura llena

de lianas portentosas,

y entonces

en el medio

de las vegetaciones,

en la raya

de la multiplicada cabellera,

un penacho perdido,

el plumero

de una locomotora fugitiva

con un tren arrastrando

cosas vagas

en la solemnidad aplastadora

de la naturaleza,

lanzando

un grito

de ansia,

de humo,

como un escalofrío

en el paisaje!

Así

desde sus olas

los trigales

con el tren pasajero

conversan como

si fuera

sombra, cascada o ave

de aquellas latitudes,

y el tren

su chisperío

de carbón abrasado

reparte

con oscura

malignidad

de diablo

y sigue,

sigue,

sigue,

trepa el alto viaducto

del río Malleco

como subiendo

por una guitarra

y canta

en las alturas

del equilibrio azul

de la ferretería,

silba el vibrante tren

del fin del mundo

como

si

se despidiera

y se fuera a caer donde

termina

el espacio terrestre,

se fuera a despeñar entre las islas

finales del océano.

Yo voy contigo,

tren, trepidante

tren

de la frontera:

voy a Renaico,

espérame,

tengo que comprar lana en Collipulli,

espérame, que tengo

que descender en Quepe,

en Loncoche, en Osorno,

buscar piñones, telas

recién tejidas, con olor

a oveja y lluvia...

Corre,

tren, oruga, susurro,

animalito longitudinal,

entre las hojas

frías

y la tierra fragante,

corre

con

taciturnos

hombres de negra manta,

con monturas,

con silenciosos sacos

de papas de las islas,

con la madera

del alerce rojo,

del oloroso coigue,

del roble sempiterno.

Oh tren

explorador

de soledades,

cuando vuelves

al hangar de Santiago,

a las colmenas

del hombre y su cruzado poderío,

duermes tal vez

por una noche triste

un sueño sin perfume,

sin nieves, sin raíces,

sin islas que te esperan en la lluvia.

inmóvil

entre anónimos

vagones.

Pero

yo, entre un océano

de trenes,

en el cielo

de las locomotoras,

te reconocería

por

cierto aire

de lejos, por tus ruedas

mojadas allá lejos,

y por tu traspasado

corazón que conoce

la indecible, salvaje,

lluviosa,

azul fragancia!

PABLO NERUDA

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Día Mundial de la Poesía

Sólo eres un fantasma muerto,

una imagen borrosa

traída por mi memoria.

Yo sólo soy un desierto

de faz luminosa

y mente mortuoria.

Nos vamos, los dos,

tú evitando el cementerio,

yo abrazando mis cenizas.

Pretendes ser un vicediós

con un sólo misterio

pero sólo juegas con tizas.

Tizas que marcan.

Tizas invisibles.

Tizas escribiendo dos fechas.

Tu llegada y tu partida.

Aquí seguiré

siendo ceniza

con un todo

que no es nada.

(ContinuumST. Año 2000. "Poemario borracho".)

 

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Poema "Si"

Si puedes conservar tu cabeza, cuando a tu alrededor

todos la pierden y te cubren de reproches;

Si puedes tener fe en ti mismo, cuando duden de ti

los demás hombres y ser igualmente indulgente para su duda;

Si puedes esperar, y no sentirte cansado con la espera;

Si puedes, siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira,

Y si eres odiado, no devolver el odio; sin que te creas,

por eso, ni demasiado bueno, ni demasiado cuerdo;

Si puedes soñar sin que los sueños, imperiosamente te dominen;

Si puedes pensar, sin que los pensamientos sean tu objeto único;

Si puedes encararte con el triunfo y el desastre, y tratar

de la misma manera a esos dos impostores;

Si puedes aguantar que la verdad por ti expuesta

la veas retorcida por los pícaros,

para convertirla en lazo de los tontos,

O contemplar que las cosas a que diste tu vida se han deshecho,

y agacharte y construirlas de nuevo,

aunque sea con gastados instrumentos;

Si eres capaz de juntar, en un solo haz, todos tus triunfos

y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta,

Y si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste

Y nunca más exhalar una palabra sobre la pérdida sufrida;

Si puedes obligar a tu corazón, a tus fibras y a tus nervios,

a que te obedezcan aun después de haber desfallecido,

Y que así se mantengan, hasta que en ti no haya otra cosa

que la voluntad gritando: ¡persistid, es la orden!

Si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud,

o alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos;

Si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos,

pueden causarte daño;

Si todos los hombres pueden contar contigo,

pero ninguno demasiado;

Si eres capaz de llenar el inexorable minuto,

con el valor de los sesenta segundos de la distancia final,

Tuya será la tierra y cuanto ella contenga,

Y, lo que vale más, serás un hombre, hijo mío.

Rudyard Kiping

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No sólo polvo y olvido

También somos pescadores

ondeando sobre la mar,

desafíos de una estrella

olvidada en la vacía

eternidad de su empeño.

Somos todos el ensueño

macerado de la nada,

alquimistas de las sombras,

sembradores de patrañas,

funambulistas dormidos

avanzando en el alambre

carcomido por un tiempo

irisado de ficciones.

Las historias que contamos

quieren dejar de ser cuentos,

unirse en grandes tratados,

esparcirse en la memoria

lacónica de un silencio

al que no le quepan dudas,

segar las incertidumbres

emboscadas en la ciencia,

necesitarse a sí mismas

sin postrarse de rodillas

ante ningún creador.

También somos pescadores,

eremitas de las sombras

zambulléndose en el sol.

Feindesland. 2009

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Somos lo que enterramos

Ya no somos horizonte

de bosque en la lejanía:

somos leña para el fuego.

 Para otro fuego.

Es tarde ya para hablar.

Es tarde para el café.

Es tarde para el deseo. 

Conservemos las miradas

en un frasco de cristal,

como moscas atrapadas

por un niño que encontró ya otro juguete.

Escondamos estas horas

en un reloj de bolsillo

con otro nombre grabado,

sobre la hora silente

que sin campanada espera.

Conservemos la memoria de este olvido, 

de la atroz extravagancia

consumada al entregar la despedida 

a quien nunca conocimos.

Escribamos versos a lápiz 

sobre un casco de acero,

en medio de la batalla.

Escribamos versos en las bayonetas,

en las granadas de mano, 

miles, millones de versos

sobre el alambre de espino,

en un poema sin fin

bautizado en destrucción.

Engendremos mariposas

en los ojos de la muerte,

pétalos de hambre, 

terciopelos y resedas 

sobre la herida aún sangrante

y en ese enjambre de flores

cosechemos el panal

de las sonrisas forzadas

y las carcajadas de los locos. 

Es la guerra.

Es la vida.

Somos lo que enterramos,

seremos lo que tú digas.

Feindesland 2011.

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"Poemas rondando la muerte".

Cuando miro al cielo

pienso en caramelo

porque todo fulge

lo que tengo en los ojos.

Maldito brillo de petirrojos.

Rimas de palabras tontas

en recitados.

Absurdas en el pensado.

Bobadas en el sentido.

Palabras de consuelo

para seres sin suelo.

No hay más.

No hay menos.

Al final ,

sólo tenemos

un poco de muerte.

Cada día.

Cada momento.

Cada instante.

Sin poesía.

La vida es sólo

un instante de la muerte.

(ContinuumST, 2010. "Poemas rondando la muerte". )

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Aunque gire el suelo gris...

Y aunque gire el suelo gris

y la pasarela y la valla, y el puente se rompan

y todos los salones queden desiertos,

¡canta tu canción y no temas!

La hora pasa, el grito se desvanece,

el martillo cae en el juicio con la sentencia...

Sin embargo, el corazón humano perdura

y el año de la Tierra, y la luz celestial.

Y no le hará ningún daño a nadie

responder esto a cualquiera que le pregunte:

¡Miré a la noche y a la muerte

y canté mi canción y no temí!

Bruno Frank.

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Profecía (Rafael de León)

I

Me lo contaron ayé

las lenguas de doble filo,

que te casaste hase un mé…

y me quedé tan tranquilo.

Otro cualquiera, en mi caso,

se hubiera echao a llorá,

Yo, crusándome de braso,

dije que me daba iguá.

Nada de pegarme un tiro

ni enredarme en mardisiones

ni apedreá con suspiros.

los vidrios de tus balcones.

¿Que te has casao? -¡Buena suerte!

¡Vive cien años contenta

y a la hora de la muerte…

Dios no te lo tenga en cuenta!

Que si ar pié de los altares

mi nombre se te borró,

por la gloria de mi mare

que no te guardo rencó.

Porque sin sé tu marío,

ni tu novio, ni tu amante,

yo soy… quien más t’ha querío,

¡con eso tengo bastante!

II

-¿Qué tiene er niño, Malena?

Anda como trastornao…

le encuentro cara de pena

y el colorsillo quebrao.

Y ya no juega a la tropa,

ni tira piedras al río,

ni se destrosa la ropa

subiéndose a coger níos.

¿No te parese a ti extraño?

¿No es una cosa mu rara

que un chavá de dose años

lleve tan triste la cara?

Mira que soy perro viejo…

y estás demasiao tranquila.

¿Quieres que te dé un consejo?

Vigila, mujé… ¡vigila!

Y fueron dos centinelas

los ojitos de mi mare:

-¡Cuando sale de la escuela

se va pa los Olivares!

-Y ¿qué busca allí?

-Una niña. Tendrá el mismo tiempo que é...

¡José Migué, no le riñas,

que está empezando a queré!

Mi pare ensendió un pitillo,

se enteró bien de tu nombre…

y te compró unos sarsillos

y, a mí, un pantalón de hombre.

III

Yo no te dije: ¡te adoro!

pero amarré en tu balcón

mi laso de seda y oro

de primera comunión.

Y tú, fina y orgullosa,

me ofreciste en recompensa

dos sintas color de rosa

que engalanaban tus trensas.

-Voy a misa con mis primos.

-Güeno… te veré en la Ermita.

¡Y qué serios nos pusimos

al darte el agua bendita!

Mas, luego, en er campanario,

cuando rompimos a hablar…

-Dice mi tita Rosario

que la cigüeña es sagrá,

- ¡y er colorín, y la fuente,

y las flores, y el rosío,

y aquel torito valiente

que está bebiendo en el río,

-Y er bronse de esa campana y el romero de los montes

y aquella cinta lejana

que la llaman horizonte.

¡Todo es sagrao! ¡tierra y sielo!

porque too lo hiso Dió...

¿Qué te gusta má? ¡Tu pelo!

¡Qué bonito le salió!

-Pos, ¡y tu boca! ¡y tus brazos!

¡y tus manos reonditas!

¡y tus pies fingiendo er paso

de las palomas suritas!

Con la puresa de un copo

de nieve te comparé…

te revestí de piropos

de la cabesa a los pies…

A la güerta te hise un ramo

de pitimin, presioso,

y luego nos retratamos

en el agüita del poso…

Y hablando de estas pamplinas

que se inventan las criaturas,

llegamos hasta la esquina

cogidos por la sintura.

Yo te pregunté: -¿En qué piensas?

Tú dijiste: -En darte un beso.

¡Y yo sentí una vergüenza

que me caló hasta los güesos!

De noche, muertos de luna,

nos vimos por la ventana…

-Mi hermaniyo está en la cuna,

le estoy cantando la nana.

"Quítate de la esquina,

chiquillo loco,

que mi mare no quiere

ni yo tampoco."

Y. mientras que tú cantabas

yo - inosente - me pensé

que la nana nos casaba

como a marío y mujé.

IV

¡Pamplinas, figuraciones

que se inventan los chavales!

después la vía se impone…

¡tanto tienes, tanto vales!

Por eso yo, al enterarme

que llevas un mes casá,

no dije que iba a matarme,

sino que me daba iguá.

Mas, como es rico tu dueño,

te vendo esta profesía:

Tú, cada noche, entre sueños

soñarás que me querías.

Y recordarás la tarde

que tu boca me besó.

Y te llamarás cobarde

como te lo llamo yo…

Y verás, sueña que sueña,

que me morí siendo chico.

Y se llevó la sigüeña

mi corazón en er pico.

Pensarás: ¡no es sierto nada!

¡Yo sé que lo estoy soñando!

Pero allá, a la madrugada,

te despertarás llorando

por el que no es tu marío,

ni tu novio, ni tu amante,

sino el que más t’ha querío…

¡con eso tengo bastante!

Rafael de León.

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"Mereces un amor que te quiera despeinada"

“Mereces un amor que te quiera despeinada,

incluso con las razones que te levantan de prisa

y con todo y los demonios que no te dejan dormir.

Mereces un amor que te haga sentir segura,

que pueda comerse al mundo si camina de tu mano,

que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.

Mereces un amor que quiera bailar contigo,

que visite el paraíso cada vez que ve tus ojos

y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.

Mereces un amor que te escuche cuando cantas,

que te apoye en tus ridículos,

que respete que eres libre,

que te acompañe en tu vuelo,

que no le asuste caer.

Mereces un amor que se lleve las mentiras,

que te traiga la ilusión,

el café

y la poesía.”

Atribuido a Frida Kahlo

Fuente

“Mereces un amor que te quiera despeinada”, el poema atribuido a Frida Kahlo, fue compuesto en realidad por Estefanía Mitre, jovencísima poeta mexicana. Fuente

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Qué fácil parece cambiar una costumbre...

Qué fácil parece cambiar una costumbre,

es como remover cenizas de una lumbre,

o basura hasta que salga olor a podredumbre,

hacer temblar su cimiento hasta que se derrumbe,

así que no olvides que eres un ser de costumbre,

y antes de cambiar algo, cambia tu servidumbre.

Fdo. Sr. Cumbre

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Poema - A Inés, que se teñía las canas de rubio

Tus cabellos, estimados

por oro contra razón,

ya se sabe, Inés, que son

de plata sobredorados.

Pues ¿querrás que se celebre

por verdad lo que no es?

Dar plata por oro, Inés,

es vender gato por liebre.

Baltasar del Alcázar

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Contigo (Luis Cernuda)

Contigo (Luis Cernuda)

¿Mi tierra?

Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?

Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte

para mí están adonde

no estés tú.

¿Y mi vida?

Dime, mi vida,

¿qué es, si no eres tú?

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Poesia - Eso somos

Poesia - Eso somos

También somos nuestros vacíos

Las palabras que no dijimos

La mano que negamos

Las promesas que no cumplimos

Los días borrados

Las noches frías

Los latidos mudos

Las heridas abiertas

Los pulsos perdidos

Las voces ausentes

Los ecos que fueron olvido

Esa suma de incumplidos

menéame