La belleza de la palabra
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Dilemas becquerianos

Hoy la lírica celebra su día

y no podía yo ignorar tal asunto,

por eso como Bécquer me pregunto:

¿qué demonios será la poesía?

Simbiosis de métrica y fantasía,

sin faltar el ingenio en el conjunto,

contando sílabas versos pespunto;

moderando emoción y teoría.

Más algo inefable habita en la rima,

pues no atiende a hipótesis ni razones

todo aquello que el alma dictamina.

Poesía es exhalar mil emociones

bajo la norma que el lirismo estima

exiliando arrogantes pretensiones.

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Los lobos

Sueño lobos emboscados

en los campos de tu rostro

y amanecen las montañas

entre aullidos y rastrojos.

Sueño dientes que se cierran

en crujidos espantosos,

en soledades baldías

sobre el negro de tus ojos,

y amanezco entre los miedos

y entre los miedos me escondo,

que guardarse en la lobera 

es saber huir del lobo.

Con la esperanza en barbecho

cavaré en mi vientre un pozo

para tender una trampa

al que ahuyenta mi reposo

y en los brazos de la fiera

sabré disfrutar el gozo

de ser carne y sólo carne,

de ser cebo venenoso,

de ser el blanco cordero 

que llevó al mastín el lobo.

Sueño noches de tormenta

en campos que no conozco,

sembrados por mis palabras

segados por tus enojos,

y despiertos entre los trillos

y entre los trillos me escondo,

que el trigo que así se oculta

es el que escapa del horno.

Feindesland. 2006

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Coplilla de la mano franca

Ante el vicio de pedir,

está la virtud de no dar.

Más no pido ni comparto,

cojo de tanto en tanto.

-

Los talegos en escena

que más da si los cogiera.

Y si alguien se coscara,

me queda el juez Marchena.

-

Perdóname la retranca,

el sobre ya en la urna,

valida mi mano franca,

con alegria taciturna.

-

Soy el que te representa

acepta pues que me plazca

que mi erario renazca

solo con eso me renta.

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A los muertos. Fernando Poblet

A los muertos. Fernando Poblet

(Fragmento)
Que descansan en guerra para que los vivos obtengan la paz
fotos amarillas,
lágrimas sorpresa,
objetos que nos llegan como de un naufragio,
con lejana evocación,
con rencor dulzón como membrillo,
flores secas,
suspiros semafóricos intermitentes
que acaban apagándose, silenciándose, olvidándose: muriendo.
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Si recordaras, amor mío

Si recordaras, amor mío, qué es lo que te aguarda tras las

seguras paredes de la espera.

Si recordaras cómo ¡y qué cruelmente! el deseo atendido

oculta su puñalada de decepción.

Si recordaras que, una vez que la pasión estalla, el secreto

deja de ser escudo y huída,

no me insistirías para que te mostrara, para que te ofreciera,    

para que te otorgue.

Sino que te resignarías a sobrevivir dentro de mí en el dúctil    

territorio de los sueños, donde todos los modos de ternura    

que puedas inventar son permitidos, toda tempestad música    

y ningún temor es irrevocable.

Si recordaras, Amor mío, qué es lo que te aguarda tras las

seguras paredes de mi corazón,

no me obligarías a levantarme en armas contra ti, a detenerte,    

a desmentirte, a amordazarte, a traicionarte...

antes de que te me arrebaten, dulce silencio mío,

mi único tesoro, insensato e irreductible sentimiento.

  

Ana Rosetti.

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Cuando el dulce silencio (Shakespeare)

Cuando el dulce silencio al pensamiento

me trae los recuerdos del ayer,

y al ver lo que he perdido me atormento,

y en mi antiguo dolor vuelvo a caer,

mis ojos, que ya el llanto han olvidado,

baño por los amigos que amé un día,

y lloro nuevamente lo llorado

cuando me los quitó la muerte impía.

Y entonces, al gemir lo ya gemido,

de dolor en dolor, dejo saldada

la triste cuenta del dolor sufrido,

cual si no la dejara antes pagada.

Pero al pensar en ti, prenda querida,

todo lo hallo y mi pena se me olvida.

Traducción de Federico Maristany.

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Lo que no es del todo real....

Las grandes obras que solo son planes,

pero no se llegan a crear;

las palabras sabias que solo se intuyen,

pero no se llegaran a expresar;

las rimas que no se cantan..

Las semillas sin fertilizar...

¿Quién sabe si este mundo a medio hacer no será

el mayor tesoro por descubrir?

Oscar Blumenthal

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Mi brújula

En los ásperos muelles del puerto

Mi ardiente corazón aún te busca.

La aguja imantada del recuerdo

No tiene más norte que tú cuerpo

Y en todos los cuadrantes te dibuja.

Feindesland 1999

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Jack Kerouac -Blues and Haikus- (eng)

Jack Kerouac -Blues and Haikus- (eng)  

En el álbum, las lecturas poéticas de Kerouac están acompañadas por los saxofonistas de jazz Al Cohn y Zoot Sims. El álbum está incluido en la caja de CD The Jack Kerouac Collection.
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Era más de media noche...

 Era más de media noche,

antiguas historias cuentan,

cuando en sueño y en silencio

lóbrego, envuelta la tierra,

los vivos muertos parecen,

los muertos la tumba dejan.

Era la hora en que acaso

temerosas voces suenan

informes, en que se escuchan

tácitas pisadas huecas,

y pavorosas fantasmas

entre las densas tinieblas

vagan, y aúllan los perros

amedrentados al verlas;

en que tal vez la campana

de alguna arruinada iglesia

da misteriosos sonidos

de maldición y anatema,

que los sábados convoca

a las brujas a su fiesta.

El cielo estaba sombrío,

no vislumbraba una estrella,

silbaba lúgubre el viento,

y allá en el aire, cual negras

fantasmas, se dibujaban

las torres de las iglesias,

y del gótico castillo

las altísimas almenas,

donde canta o reza acaso

temeroso el centinela.

Todo en fin a media noche

reposaba, y tumba era

de sus dormidos vivientes

la antigua ciudad que riega

el Tormes, fecundo río

nombrado de los poetas,

la famosa Salamanca,

insigne en armas y letras,

patria de ilustres varones,

noble archivo de las ciencias.

    Súbito rumor de espadas

cruje y un «¡ay!» se escuchó;

un «¡ay!» moribundo, un «¡ay!»

que penetra el corazón,

que hasta los tuétanos hiela

y da al que lo oyó temblor.

Un «¡ay!» de alguno que al mundo

pronuncia el último adiós.

                  El ruido

             cesó,

             un hombre

             pasó

             embozado,

             y el sombrero

             recatado

             a los ojos

             se caló.

             Se desliza

             y atraviesa

             junto al muro

             de una iglesia,

             y en la sombra

             se perdió.

El estudiante de Salamanca. José de Espronceda (fragmento)

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