La belleza de la palabra
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Poema: Soledad (de Diario de un poeta recién casado)

En ti estás todo, mar, y sin embargo,

¡qué sin ti estás, qué solo,

qué lejos, siempre, de ti mismo!

Abierto en mil heridas, cada instante,

cual mi frente,

tus olas van, como mis pensamientos,

y vienen, van y vienen,

besándose, apartándose,

con un eterno conocerse,

mar, y desconocerse.

Eres tú, y no lo sabes,

tu corazón te late y no lo sientes...

¡Qué plenitud de soledad, mar solo!

Juan Ramón Jiménez

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Poema - "Evanescencia"

Al despertar

de la siesta

-todavía un instante-,

la sensación de haber soñado

que un mundo mejor,

más habitable,

más humano,

era posible.

Pero fue abrir los ojos

y olvidar los detalles.

Karmelo C. Iribarren

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Poema - "Café de ausencias"

De vez en cuando,

serás mi café de ausencias,

tú y tu voz de mil tierras,

el recuerdo al que recurra

para herir de nostalgia mi noche,

para no conciliar el sueño.

Juan Ortiz

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Poema de amor ( Oliverio Girondo)

Se miran, se presienten, se desean,

se acarician, se besan, se desnudan,

se respiran, se acuestan, se olfatean,

se penetran, se chupan, se demudan,

se adormecen, se despiertan, se iluminan,

se codician, se palpan, se fascinan,

se mastican, se gustan, se babean,

se confunden, se acoplan, se disgregan,

se aletargan, fallecen, se reintegran,

se distienden, se enarcan, se menean,

e retuercen, se estiran, se caldean,

se estrangulan, se aprietan se estremecen,

se tantean, se juntan, desfallecen,

se repelen, se enervan, se apetecen,

se acometen, se enlazan, se entrechocan,

se agazapan, se apresan, se dislocan,

se perforan, se incrustan, se acribillan,

se remachan, se injertan, se atornillan,

se desmayan, reviven, resplandecen,

se contemplan, se inflaman, se enloquecen,

se derriten, se sueldan, se calcinan,

se desgarran, se muerden, se asesinan,

resucitan, se buscan, se refriegan,

se rehuyen, se evaden, y se entregan.

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El miedo y el mono (William Burroughs)

El miedo y el mono (William Burroughs)

Turgente picazón y el perfume de la muerte

En el susurrante viento del sur

Un aroma de abismo y vacío

El Oscuro Ángel de los vagabundos aúlla a través del apartamento

Con enfermo aroma dormido

El sueño de la mañana de un mono perdido

Nacido y silenciado bajo viejos caprichos

Con pétalos de rosa en frascos cerrados

El miedo y el mono

El sabor amargo de la verde fruta del amanecer

El lechoso aire condimentado con vientos alisios

Carne blanca mostraba

Sus jeans eran tan viejos

Sombras de piernas junto al mar

Luz de la mañana

En el cielo la luz de una pequeña tienda

En el olor a vino barato en el barrio de los marineros

En la fuente sollozando en los patios de la policía

En la estatua de piedra enmohecida

En el pequeño niño silbando a los perros callejeros.

Vagabundos se aferran a sus casas desvanecidas

El pálido silbato de un tren perdido y amortiguado

En el nocturno apartamento el sabor del agua

Luz de la mañana sobre la carne lechosa

Turgente picazón de mano de fantasma

Triste como la muerte de los monos

Tu padre una estrella fugaz

Hueso de cristal en el aire

Cielo nocturno

Dispersión y vacío.

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Poema - Síndrome

Todavía tengo casi todos mis dientes,

casi todos mis cabellos y poquísimas canas.

Puedo hacer y deshacer el amor,

trepar una escalera de dos en dos

y correr cuarenta metros detrás del ómnibus,

o sea que, no debería sentirme viejo,

pero el grave problema es que antes

no me fijaba en estos detalles.

Mario Benedetti

 

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Ella (Oliverio Girondo)

Ella

Es una intensísima corriente

un relámpago ser de lecho

una dona mórbida ola

un reflujo zumbo de anestesia

una rompiente ente florescente

una voraz contráctil prensil corola entreabierta

y su rocío afrodisíaco

y su carnalesencia

natal

letal

alveolo beodo de violo

es la sed de ella ella y sus vertientes lentas entremuertes que

estrellan y disgregan

aunque Dios sea su vientre

pero también es la crisálida de una inalada larva de la nada

una libélula de médula

una oruga lúbrica desnuda sólo nutrida de frote

un chupochupo súcubo molusco

que gota a gota agota boca a boca

la mucho mucho gozo

la muy total sofoco

la toda ¡shock! tras ¡shock!

la íntegra colapso

es un hermoso síncope con foso

un ¡cross! de amor pantera al plexo trópico

un ¡knock out! técnico dichoso

si no un compuesto terrestre de líbido edén infierno

el sedimento aglutinante de un precipitado de labios

el obsesivo residuo de una solución insoluble

un mecanismo radioanímico

un terno bípedo bullente

un ¡robot! hembra electroerótico con su emisora de delirio

y espasmos lírico-dramáticos

aunque tal vez sea un espejismo

un paradigma

un eromito

una apariencia de la ausencia

una entelequia inexistente

las trenzas náyades de Ofelia

o sólo un trozo ultraporoso de realidad indubitable

una despótica materia

el paraíso hecho carne

una perdiz a la crema.

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Poema - Pausa

Haciendo el amor al sol, al sol de la mañana

en una habitación de hotel

sobre el callejón

donde los pobres hurgan buscando botellas;

haciendo el amor al sol

haciendo el amor junto a una alfombra más roja que nuestra sangre,

haciendo el amor mientras los chicos venden titulares

y Cadillacs,

haciendo el amor junto a una foto de París

y un paquete abierto de Chesterfield,

haciendo el amor mientras otros hombres -pobres idiotas-

trabajan.

Desde aquel momento (hasta ahora...

años, quizá, según otras medidas,

pero en mi recuerdo es solo una frase reiterada),

hay tantos días

en los que la vida se detiene, frena y se sienta

y espera como un tren en las vías.

Paso por ese hotel a las 8 y a las 5.

Hay gatos en los callejones

y botellas y mendigos,

y levanto los ojos hacia la ventana y pienso,

ya no sé dónde estás,

y sigo andando y me pregunto adónde

va la vida

cuando se detiene.

Charles Bukowski

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Poema - "El francotirador"

Abro el periódico

y ahí está.

Lo recuerdo,

solía sentarse

en los últimos pupitres.

Nunca llegamos a ser grandes amigos.

La semana pasada

el del tercero,

y ahora él.

Llega el camarero con el café.

El francotirador

anda cerca, le digo.

Karmelo C. Iribarren

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Poema - "Volar sin alas"

Poema - "Volar sin alas"

Volar sin alas

Es posible volar sin tener alas

y nadar sin necesidad de ser un pez

Puedo sentarte frente a mi mientras me tapo

los ojos con las manos,

y hasta sentir que te toco, aunque no estés aquí.

Pero, como podría, sin ser Neruda,

decirte lo que quiero decirte

y que lo oigas como quiero que lo oigas

De vez en cuando me digo:

quizás es cierto que nos conocemos desde hace siglos

y me subo al delirio y me relamo

y hasta creo recordar nuestros caminos desandados

y aquellos maestros compartidos:

El arte de amar…

El principito…

Y aquel hermoso libro, el de La casa redonda,

que alguna vez

debimos leer juntos.

Y un minuto después, ya estoy diciendo:

no puede ser verdad.

Nunca exististe,

y si exististe, jamás nos encontramos.

Porque si todo fuera como yo imagino,

jamás podría perdonarte

tu inoportuno y absurdo silencio

de estos últimos 50 años.

Marta Bujó

Antología de un tiempo que no fue



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Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias

y las definitivas

defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

de las dulces infamias

y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y de los canallas

de la retórica y los paros cardíacos

de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y de la roña

de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo

de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar

y también de la alegría.

Mario Benedetti

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Cárcel de sombras

Fue una noche de lunes

de oscuridad sin luna,

y ni un sólo reproche

de tu boca oportuna.

El azahar olía a odio,

el magnolio a tristeza,

las azaleas penaban solas.

Las rejas de tu ventana

cárcel de sombras en la calle.

Pasé de largo,

tan de largo

que olvidé quién vivía allí.

Fue un lunes de noche,

de oscuridad sin luna

y sombras de olvido.

(ContinuumST. Mayo 2012.)

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Poema - "Guerra moderna"

Sale un misil «Lance»,

surca el cielo a una velocidad de susto,

otro misil «Patriot» sale a su encuentro,

le encuentra,

se deshacen,

se ilumina la zona,

la noche se hace día,

millones de dólares se hacen polvo,

cientos de niños se hacen ceniza.

No hay campo de batalla,

es en la ciudad donde el diablo dice ¡hola!

Las bombas traspasan los refugios

silenciando el llanto de los niños.

Millones de personas no hacemos nada

para evitar el tormento,

solo lamentos.

Dios, Alá y Mahoma

tampoco evitan que caiga

ensangrentada una paloma.

Gloria Fuertes

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Poema - Los espejos

No los domésticos,

estratégicamente dispuestos

para que te digan siempre

lo que quieres oír,

sino los otros,

los que no tienen dueño,

los de los bares,

los de los comercios,

los de los vestíbulos de hotel,

esos son los que te dicen la verdad:

que no eres nada, nadie,

en realidad,

solo uno más

que pasaba por allí.

Karmelo C. Iribarren

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Poema de Paul Laverty sobre Gaza. Tiza

TIZA

Tiza.
¿Te has parado a pensar en ella desde que dejaste la escuela?
La tiza es blanda,
está hecha de trocitos
de conchas de calcita y esqueletos de plancton.
Fáciles de machacar.
La arrastra la lluvia.
¿La arrastrarán las lágrimas?
Los niños son blandos,
están hechos de huesos (proteína, colágeno, minerales, sobre todo calcio).
Fáciles de machacar.
Gaza es una bola de nieve,
el Mundo contempla su interior.
Los copos son esquirlas de metralla,
los puntitos de dentro
se amontonan formando cúmulos,
como hormigueros.
¿Sientes el calambre en la boca del estómago
por la mañana cuando enciendes la pantalla
y las cifras se disparan?
¿Te vas a la cama y no duermes
porque lo único que ves en la oscuridad
son miembros retorcidos bajo los escombros,
labios resecos y agrietados que supuran gemidos ahogados,
una muerte lenta que no le desearías ni a un perro?
¿Sientes la rabia que te sacude el cuerpo,
te desgañita el alma,
te hierve el cerebro a mayor temperatura
que las armas de fósforo que hace EEUU
(recuerdas los 172.000 millones del Tío Sam
que infundieron vida en el Apartheid)
cuando Biden, Sunak,
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Las plazas

En las plazas

los niños juegan

y los viejos hacen un alto

en su peregrinar hasta la hora

del almuerzo.

es una imagen

urbana, agradable,

que, dependiente

del día que tengas,

el tiempo

-con su didactismo barato-

ensucia

a veces

con una sombra

de melancolía:

¡pasa tan rápido la vida!

en estos casos

-como si te conociesen-

aparecen

los gorriones

con su traje

de hace siglos

y sus escaramuzas

entre sus zapatos,

y tiran

otra vez de ti

hacia la luz.

Karmelo C. Iribarren

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Luis (de disco "Lo camin del solelh")

Oigan ustedes señores

Con atención,

Una canción que dice

En español,

Como empieza una vida

En Aragón

Y se acaba el camino

En tierras d'Oc.

Terribles los inviernos

En pueblo de la torre

Infierno los veranos

Donde está el rebaño ?

Que triste estoy Luis.

Luis, vamonos pa'francia

Y alli trabajando

Tendremos dinero

Pa'levantar casa cuando

Volvamos aquí.

Entre viñas y olivos

Van corriendo los años

- « Es casi nuestra lengua

La que aquí se habla :

Contenta estoy Luis. »

Lui, iremos a España

Y allí descansando

Alegres los nuestros

Nos olvidaremos el tiempo

perdido aquí.

Solo en los cuentos

Todo bien se acaba :

El dios de la injusticia

A Francia ha dejado

Mi abuelo Luis.

Luis heredé tu sueño

Cambiará España

Entonces cantando

Levantaré casa cuando

Volvamos alli.

Claudi Martí

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La canción de Aengus el vagabundo, W. B. Yeats

La canción de Aengus el vagabundo, W. B. Yeats

Eché a andar por el bosque de avellanos

porque sentía un fuego en la cabeza,

y corté y descortecé una rama

y le até una baya con un hilo;

y cuando echaron a volar mariposas blancas

y se alejaron como estrellas titilantes,

la dejé caer en un arroyo

y pesqué una pequeña trucha plateada.

Tras haberla dejado en el suelo

fui a avivar con mi aliento la llama,

pero algo crujió en el suelo

mientras alguien pronunciaba mi nombre.

Se había convertido en una joven resplandeciente,

y con flores de manzano en el cabello,

que me llamó por mi nombre y echó a correr

perdiéndose en el aire destellante.

Aunque envejezca en mis vagabundeos

por hondonadas y colinas,

alguna vez volveré a encontrarla,

y tomándola de las manos, la besaré en los labios,

y caminaremos entre largas hierbas multicolores,

y cosecharé hasta el final del tiempo

las plateadas manzanas de la Luna

y las manzanas doradas del Sol.

Angelo Branduardi - La canzone di Aengus, il vagabondo

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Estados de  ánimo - Mario Benedetti

Estados de ánimo - Mario Benedetti

Unas veces me siento

como pobre colina

y otras como montaña

de cumbres repetidas.

Unas veces me siento

como un acantilado

y en otras como un cielo

azul pero lejano.

A veces uno es

manantial entre rocas

y otras veces un árbol

con las últimas hojas.

Pero hoy me siento apenas

como laguna insomne

con un embarcadero

ya sin embarcaciones

una laguna verde

inmóvil y paciente

conforme con sus algas

sus musgos y sus peces,

sereno en mi confianza

confiando en que una tarde

te acerques y te mires,

te mires al mirarme.

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Poema - Los sueños

Lo fueron todo

y ya los ves ahora,

abatidos por los días iguales,

como pasquines en los charcos.

Vivir

se reduce a esquivarlos.

Karmelo C. Iribarren

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Quien dice que la ausencia

Quien dice que la ausencia causa olvido

merece ser de todos olvidado.

El verdadero y firme enamorado

está, cuando está ausente, más perdido.

Aviva la memoria su sentido;

la soledad levanta su cuidado;

hallarse de su bien tan apartada

hace su desear más encendido.

No sanan las heridas en él dadas,

aunque cese el mirar que las causó,

si quedan en el alma confirmadas.

Que si uno está con muchas cuchilladas,

porque huya de quien lo acuchilló,

no por eso serán mejor curadas.

Juan Boscán

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Poema - "Momentos que no tienen precio"

Llegar al fin

hasta la puerta de tu casa,

entrar,

echar todas las cerraduras,

y, como quien saborea

el sabor de la venganza,

decirlo:

“ahí os quedáis,

hijosdeputa”.

Karmelo C. Iribarren

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Poema - Nada, un espejismo

Lucía el sol,

el aire estaba limpio,

había descansado

diez horas de un tirón,

el camarero me miró

como si fuese otra persona,

el café no me sentó

como un tiro...

Pero, ¿qué estaba pasando?

Miré al fondo,

unos tipos,

a punto de ser estrangulados

por sus corbatas,

de esos que mueven "kilos"

chasqueando los dedos,

con su sola presencia

se encargaron de poner

las cosas en su sitio.

Karmelo C. Iribarren

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Poema - "Nos hicieron creer..."

“Nos hicieron creer que el «gran amor»,

solo sucede una vez,

generalmente antes de los 30 años.

No nos contaron que el amor

no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros

es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido

cuando encontramos la otra mitad.

No nos contaron que ya nacemos enteros,

que nadie en nuestra vida merece

cargar en las espaldas

la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Las personas crecen a través de la gente.

Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada «dos en uno»:

dos personas pensando igual,

actuando igual...

que era eso lo que funcionaba.

No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación.

Que sólo siendo individuos con personalidad propia

podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio

y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz,

la misma para todos, y los que escapan de ella

están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas fórmulas

son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes,

y que podemos intentar otras alternativas.

Ah, tampoco nos dijeron que nadie

nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir solito.

Y entonces,

cuando estés «enamorado de ti mismo»

podrás ser feliz y te enamorarás de alguien.

Vivimos en un mundo

donde nos escondemos para hacer el amor

aunque la violencia se practica a plena luz del día.”

John Lennon

Fuente

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Poema - "Cantos de vida y añoranza"

Estos tiempos eufóricos

de proclamas

y consignas,

acabarán también

formando parte

-junto a los viejos amores, las guerras,

y demás causas perdidas-,

de cualquier

conversación de bar.

El trayecto, breve, suele ser

siempre el mismo:

de la esperanza

a la melancolía.

Karmelo C. Iribarren

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